Crítica Narcos Temporada 3: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 1 de septiembre se estrena en Netflix la tercera temporada de la serie Narcos, uno de los productos más vistos y más queridos por la crítica y el público. Como siempre, los diez episodios se podrán ver seguidos en la plataforma, pero esta temporada tiene una gran diferencia respecto a las anteriores: la ausencia de Pablo Escobar.

Así las cosas, tras el sangriento final del capo colombiano de la droga, tenemos a un nuevo enemigo en el punto de mira: el Cartel de Cali. De esta manera, la serie Narcos pretende aproximarse a la trepidante historia real de los cabecillas de la droga de finales de los años 80 y principios de los 90; destacando los grandes esfuerzos de la policía por acabar con los responsables de esta banda criminal. La cruda narración quiere plasmar sin miramientos los diferentes conflictos jurídicos, políticos, policiales, militares y civiles que chocaron frontalmente al intentar unir fuerzas para controlar el mundo de la cocaína, uno de los productos más demandados del mundo.

Tras la marcha (forzosa) de Pablo Escobar y de Steve Murphy (no tan forzosa), Wagner Moura (Elysium) y Boyd Holbrook (Logan) ceden el protagonismo a Javier Peña, interpretado por un Pedro Pascal (Juego de Tronos) que se convierte en el pleno protagonista de la ficción de Netflix. Al actor chileno le acompañan viejos y nuevos personajes en esta tercera temporada que ahonda más allá de la figura de Escobar, como son Damián Alcázar (Metástasis) como Gilberto Rodriguez Orejuela, Francisco Denis (El Comandante) como Miguel Rodriguez Orejuela, Michael Stahl-David (Monstruoso) como Chris Feistl, Matt Whelan (American Playboy: The Hugh Hefner Story) como Dave Mitchell, Kerry Bishe (Billions) como Christina, Alberto Ammann (Celda 211) como Pacho Herrera, Miguel Ángel Silvestre (Velvet) como Franklin Jurado y Javier Cámara (Es Por Tu Bien) como el contable del Cartel de Cali, entre otros.

La serie creada por Chris Brancato (El Elegido), Carlo Bernard (La Gran Muralla) y Eric Newman (RoboCop), que actúan como showrunners de la ficción, presentan un gran cambio con respecto a la línea de la primera y de la segunda temporada. Así pues, puede apreciarse otra estética en los cinco capítulos mostrados a la prensa, donde nos dejan con la miel en los labios al finalizar en el mejor momento, en una temporada que va in crescendo, autoalimentándose y creyendo cada vez más en sí misma según avanza la tercera temporada.

Es bien cierto que la sombra de Pablo Escobar es demasiado grande, no solo en la trama, sino que el agujero se nota también en la falta de un personaje con tanta carisma y tan bien ejemplificado como lo hizo Wagner Moura. Ahora la guerra es diferente, por lo que la historia y los personajes también lo son. Así, pasamos del hombre del pueblo convertido en monstruo a contemplar a grandes empresarios que actúan en la sombra, pasando de una lucha sangrienta en las calles a una batalla más política y consistente en reunir pruebas y no cadáveres.

Así las cosas, esta tercera temporada de Narcos gana en labor policial y de investigación lo que pierde de acción y persecuciones (aunque sigue habiendo conatos de violencia), gana en el juego del gato y el ratón entre narcos y policías lo que antes tenía de explícito y sensual. Es decir, que Narcos se transforma de la misma forma que lo hace el nuevo enemigo, el Cartel de Cali, sofisticados y astutos.

Salvo la ausencia de Wagner Moura, el reparto gana enteros en esta entrega, en la que vemos más a Javier Peña, que no echa en falta a su compañero de la DEA; pero también viejos y nuevos protagonistas aportan nuevos detalles que enriquecen la trama, como los hermanos Rodriguez Orejuela, personas que se creían intocables, como muchos otros políticos que también cayeron. También tenemos personajes que empiezan a florecer y mostrar su potencial, como los de los españoles Miguel Ángel Silvestre y Javier Cámara, que pueden dar mucho juego. Pero si hay un personaje que ha evolucionado (y todo apunta a que seguirá ese camino) es el Pacho Herrera de Alberto Ammann, hombre de confianza de los capos del Cartel de Cali.

En resumen, a falta de terminar la temporada con los últimos cinco episodios, la tercera temporada de Narcos no defraudará a los seguidores de la serie, porque mantiene la esencia que la hizo un producto fresco, descarnado y sincero, que muestra las luces y entrañas de un país que podría ser el paraíso si los narcotraficantes no lo hubieran convertido en el infierno. Además, aunque se nota la ausencia de Pablo Escobar, el cambio de rumbo de la serie ofrece nuevas perspectivas, nuevas investigaciones y ante todo, mucha tensión y escenas de acción en la misma línea que anteriormente, que hará las delicias de quienes devoraron las dos primeras temporadas. Hay futuro tras Escobar, aunque su nombre aún resuene.

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