Crítica Star Wars: Los Últimos Jedi: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Star Wars: Los Últimos Jedi: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 15 de diciembre se estrena en las carteleras españolas el largometraje Star Wars: Los Últimos Jedi, la nueva cinta de La Guerra de las Galaxias que continúa con lo narrado en Star Wars: El Despertar de la Fuerza.

Dirigida por Rian Johnson (Looper), que también se encarga exclusivamente del guión, la segunda parte de la nueva trilogía en manos de Disney cuenta en su reparto con Daisy Ridley (Asesinato en el Orient Express), John Boyega (Detroit), Adam Driver (Silencio), Óscar Isaac (X-Men: Apocalipsis), Mark Hamill (The Flash), Carrie Fisher (Maps to the Stars), Domhnall Gleeson (Ex Machina), Benicio del Toro (Guardianes de la Galaxia), Laura Dern (Big Little Lies), Gwendoline Christie (Juego de Tronos), Kelly Marie Tran (Gortimer Gibbon's Life on Normal Street), Lupita Nyong'o (El Libro de la Selva), Anthony Daniels (Star Wars Episodio I: La Amenaza Fantasma), Andy Serkis (La Guerra del Planeta de los Simios) y Warwick Davis (Jack, el Cazagigantes), entre otros.

Star Wars: Los Últimos Jedi comienza inmediatamente después de los hechos ocurridos en su predecesora. En ella vemos cómo la joven chatarrera Rey (Daisy Ridley), procedente del planeta Jakku, acude al lugar donde se ha refugiado el legendario Maestro Jedi Luke Skywalker (Mark Hamill), para que la instruya en los designios de la Fuerza. Pero mientras tanto, la General de la Resistencia, Leia Organa (Carrie Fisher) debe preparar a su menguado y mermado ejército para sobrevivir a la embestida del colerizado Kylo Ren (Adam Driver), líder de los Caballeros de la Primera Orden. Pero la princesa no estará sola, ya que será ayudada por el talentoso piloto de la Resistencia Poe Dameron (Oscar Isaac) y por Finn (John Boyega), un ex-soldado de asalto que está libre de las garras de la Primera Orden y dispuesto a revelar sus secretos por el bien de la galaxia.

Había muchas expectativas y dudas respecto al papel que ejercería Rian Johnson en la franquicia, después de lo realizado por JJ Abrams en Star Wars: El Despertar de la Fuerza, que era un remake encubierto de la primera entrega (estrenada, no cronológica) de La Guerra de las Galaxias. Pero si bien el anterior director decidió ir a lo seguro y repetir la mayoría de personajes, situaciones y acontecimientos de Una Nueva Esperanza, el nuevo director no ha repetido la misma fórmula, alejándose de emular lo ya visto en El Imperio Contraataca.

 

 

Así pues, la primera alegría que nos da Rian Johnson es que Star Wars: Los Últimos Jedi no es una imitación de Star Wars: El Imperio Contraataca. Y no es la única. Esto es debido a que el realizar ha emprendido un auténtico y espectacular camino para distanciarse no solo de lo que muchos pensaban que sería el rumbo a seguir, sino para elaborar una deconstrucción de la saga al completo.

De esta forma, Star Wars: Los Últimos Jedi es algo nuevo, diferente y refrescante. Esta nueva entrega abre caminos inimaginables y destruye tópicos autoimpuestos en la franquicia. La octava parte no es lo que esperabas, sino mucho más. Hay luz y oscuridad, y personajes más definidos y desarrollados. Y luego están los insoportables e insufribles porgs, que están a un par de escenas de ser tan repelentes como Jar Jar Binks.

Resulta fascinante la forma en la que Rian Johnson redefine la saga, reacondiciona la Fuerza, revierte los cánones y sorprende al espectador con unos giros y unas escenas que fascinarán a fans y neófitos. Todo ello sin olvidarse de las anteriores entregas, aunque plasmando su propia identidad; mientras que también se agradece el esfuerzo por absorber detalles del universo expandido, visto en novelas y cómics publicados de la saga en los últimos años.

Todo el reparto principal se encuentra en estado de gracia, desde una Carrie Fisher que enamora y sorprende en su papel de Leia, mucho más extenso que el visto en la primera parte de esta nueva trilogía. Pero también hay que destacar al inconmensurable Mark Hamill, que está fantástico como un Luke Skywalker taciturno y ermitaño, aislado de toda la galaxia. Y no hay que olvidarse del talentazo de Adam Driver y cómo sabe plasmar la dualidad entre la Luz y la Oscuridad de la Fuerza. Mientras que Daisy Ridley ha aprovechado esta nueva entrega para afianzarse en su papel, sientiéndose más segura y con un rol más determinante y prometedor. El futuro de la saga es de Kylo y Ren, y en gran medida es gracias a quienes les encarnan.

Pero tampoco hay que olvidarse de las referencias a las películas anteriores, que las hay, pero no en gran medida, por lo que se agradece esta ausencia de saturación; porque ayuda a la franquicia a progresar, a distanciarse del pasado y a construir una base con una nueva generación y con nuevas historias que no estén obligadas a centrarse en lo ya visto en una galaxia muy, muy lejana.

En resumen, Rian Johnson insufla nueva vida a la franquicia, con una entrega que es diferente a lo anteriormente visto, que desiste de imitar al pasado y busca construir el futuro, aunque para ello tenga que destrozarlo para volverlo a construir. Y aunque sus 2 horas y 32 minutos puedan parecer excesivas, no los resultan para nada, porque el control que realiza del ritmo de la película y la trama tan envolvente y absorbente que nos regala el director permite que sean de pura diversión.

Crítica Star Wars: Los Últimos Jedi: ¡Ya la hemos visto!

 

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