Dark Souls incluyó un nivel "oculto" que desafiaba todas las modas

Muchos creen que los videojuegos han perdido ese componente de desafío que tanto les caracterizaba hace tan solo unas décadas. Lo cierto es que poco a poco se han ido introduciendo mecánicas que ayudan a aquellos usuarios que lo necesitan. Hablamos de los puntos de control automáticos, el selector de dificultad y las ayudas de apuntado, por ejemplo. Pero hubo una saga y una compañía que quería desafiar todas esas modas.

El estudio japonés From Software se negaba a rendirse a los estándares de la industria del ocio electrónico y optó por hacer de Dark Souls un regreso al pasado en pleno año 2011. El RPG de acción era desafiante, pues al mínimo descuido cada enemigo podía acabar con nosotros de la forma más humillante. Pero lo mejor de todo fue recordar otras raíces clásicas, como los jefes finales gigantescos o los niveles muy ocultos.

No pretendemos engañar a nadie, muchos videojuegos recientes (e incluso anteriores a Dark Souls) tenían niveles ocultos, pero hacer que sean tan difícilmente accesibles es algo que solo se le ocurriría a From Software. Eso es precisamente lo que ocurrió con el Mundo pintado de Ariamis, un área secreta del primer Dark Souls que solo era accesible desde Anor Londo siguiendo unas pautas muy concretas que es prácticamente imposible descubrir a la ligera.

Lo primero que debe hacer el jugador para acceder a esta área oculta es hacerse con la Muñeca peculiar ubicada en el Refugio de los no muertos. Pero lo difícil es que debe hacerse durante la segunda visita que se le hace a este lugar durante nuestra partida. Una vez hayamos hecho eso tan solo deberemos regresar a Anor Londo y examinar la gran pintura que hay en la zona. Con ello seremos teletransportados al mundo pintado de Ariamis.

Resulta curioso comprobar que la salida del nivel oculto también es de lo más peculiar. Como suele ser habitual en la saga Dark Souls, los niveles acaban con un enfrentamiento contra un poderoso jefe. El de esta zona es Priscilla la Mestiza. Sin embargo esta no empezará a atacar inmediatamente en cuanto nos vea, sino que nos dará la oportunidad de abandonar el mundo sin causarnos ningún tipo de daño.

Para ello deberemos ir a la cornisa que se encuentra tras Priscilla y saltar por ella. Lógicamente también podemos optar por atacar al jefe, lo que dará comienzo a la batalla y te impedirá saltar por esa cornisa. De hecho no se te impide, pero si lo haces perderás la vida y las almas que lleves contigo, algo que ningún jugador de Dark Souls quiere que le ocurra nunca, aunque a veces es inevitable tener que padecer este trauma.

Tesoros, un jefe oculto, un nivel maravillosamente diseñado. Todo ello es lo que encontrábamos en el Mundo pintado de Ariamis en el primer Dark Souls, que demostró que seguir las convenciones y hacer lo que todos los demás hacen no siempre es lo mejor. From Software ha llegado a lo más alto yendo a contracorriente y este nivel oculto del que hoy te hemos hablado es el mejor ejemplo de ello, pues a nadie más se le ocurrió hacer algo similar en pleno año 2011.

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