Dark Souls: Los enemigos más molestos de la saga

La franquicia Dark Souls se ha convertido en una de las más emblemáticas de la última década. Todo comenzó con Demon’s Souls en el año 2009 y más tarde llegaron tres entregas más bajo el nombre de Dark Souls, de las que hoy queremos hablarte en profundidad. Pero no queremos hablarte de su rico lore, de sus maravillosos diseños artísticos o ni siquiera de sus míticos jefes. Hoy queremos hablarte de los enemigos.

Y es que si algo ha caracterizado a la saga de From Software es su elevada dificultad, lo que ofrece un desafío que a los jugadores les encanta superar. Todo enemigo en Dark Souls te puede fastidiar en un momento dado, pero lo que hoy queremos acercarte es una selección con los enemigos más molestos de toda la saga. Te aseguramos que hay donde elegir y creemos que estarás de acuerdo, al menos, con algunas de nuestras elecciones.

Esqueletos de rueda (Dark Souls)

Lo cierto es que estos esqueletos enganchados a una rueda son bastante débiles y pueden derrotarse incluso de un solo golpe, pero cuando se juntan dos o tres de ellos y comienzan a moverse a nuestro alrededor se vuelven una auténtica molestia. Nos ralentizan, nos quitan vida e incluso pueden tirarnos al suelo si nos golpean varios a la vez. Lo mejor es quitárselos de encima cuanto antes para que dejen de fastidiarnos.

Mímicos (Dark Souls)

Cuando empezamos a jugar a Dark Souls nadie esperaba encontrarse con un cofre que tuviera dientes y pudiera comernos como quien se toma una sopa. Los mímicos existían y nos obligaban a ser especialmente cuidadosos al encontrar un cofre. Lo peor es que cuando decides enfrentarte a ellos te das cuenta de que no solo son molestos, sino verdaderamente poderosos. Si no vas con cuidado podría morir de todas formas.

Espadachines Reales (Dark Souls 2)

Estos enemigos de la segunda entrega de la saga Dark Souls eran muy molestos por diversos motivos. El primero de ellos es que podías encontrarte con varios al mismo tiempo, lo que complicaba la tarea. Por si fuera poco, infligían una enorme cantidad de daño con cada espadazo y, además, tenían un rango de ataque muy grande, por lo que la mejor decisión podría ser ir eliminándolos a distancia para no llevarnos una sorpresa.

Carceleros (Dark Souls 3)

Pueden parecer enemigos imponentes, pero los carceleros son mucho más que esos. En cuanto comienzas a mirar en su dirección la barra de salud disminuye hasta poder matarte sin que te des cuenta. Deberás esperar unos segundos para que la barra vuelva a su estado natural, pero lo hará sin toda la salud que te has dejado por el camino, obligándote a curarte. Mátalos rápido o sufrirás las espantosas consecuencias.

Basiliscos (Dark Souls)

Lo peor que te puede pasar en la saga Dark Souls es que te despistes y un enemigo en teoría inferior acabe contigo cuando tienes la vida completa. Los basiliscos son especialistas en fastidiar de ese modo, pues expulsan un gas tóxico que aumenta nuestro indicador de maldición. Cuando este llega al máximo morimos de forma instantánea, de modo que estos aparentemente inocentes enemigos hay que tomarlos con cautela.

Arqueros de Anor Londo (Dark Souls)

El principal problema con los arqueros de Anor Londo es que hacen un importante daño a distancia, lo que nos obliga a cubrirnos constantemente para no acabar empalados. Pero eso no es todo, pues los caminos en estas secciones son estrechos y un paso en falso nos hace caer al vacío. Bueno, un paso en falso o un flechazo de estos arqueros. Y es que morir es muy fácil en estas fases en las que estamos amenazados a distancia.

Pus del hombre (Dark Souls 3)

Estos huecos corrompidos por el Abismo son un quebradero de cabeza. A simple vista y la primera vez que jugamos a Dark Souls 3 es imposible detectarlos. El problema es que cuando nos divisan se convierten en un amasijo de pus negro que no solo es enorme e imponente, sino que hacen un daño terrorífico. Lo mejor es localizarlos a tiempo, pero si no lo has conseguido… huye por tu vida. Será difícil que acabes con él.

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