DC Comics: Entrevistamos a José Luis García López

Cada martes te ofrecemos increíbles reportajes en todo lo referente al mundo del cómic y demás vertientes en nuestra sección No Solo Gaming, un espacio que nos permitió que en el pasado Salón Internacional del Cómic de Barcelona, gracias a FICOMIC, empresa organizadora de dicho evento, y a ECC Ediciones, pudiéramos entrevistar a José Luis García López, español de nacimiento aunque criado en Argentina que se trasladó a mediados de los años 70 a probar suerte en el mercado estadounidense del cómic y lo consiguió de una manera más que exitosa.

Sus trabajos han sido principalmente para la editorial DC Cómics dibujando a personajes como Superman, Batman, Wonder Woman… Otros de sus trabajos más reconocidos han sido para Jonah Hex, Atari Force, Camino a la perdición o Cinder and Ashe, entre muchos otros.

Alfa Beta Juega.- Tenemos el placer y la enorme suerte de poder entrevistar a José Luis García-López, toda una leyenda viviente del cómic en general y un pionero en el mundo del cómic estadounidense en particular. Muchísimas gracias por atendernos señor García-López.

José Luis García-López.- …Me he quedado cortado con la presentación que has hecho, lo siento… Eres muy generoso (risas) Muchas gracias, estoy muy contento de estar aquí y que digas tan lindas cosas sobre mi trabajo.

ABJ.- Cuando nadie soñaba si quiera con algo así, un español dibujaba a leyendas del cómic como Batman o Superman. En un mundo tan grande e inaccesible como era el de aquellos tiempos, ¿cómo se llega tan lejos?

GL.- Bueno, posiblemente en aquella época era mucho más fácil acceder a las compañías de cómics y a sus editores para presentar tus trabajos. Lo que más había para hacer eran superhéroes, y sigue habiéndolo, así que tuve la suerte de llegar a Nueva York e ir a distintas editoriales. En el caso de DC, directamente me dieron historietas relacionadas con Superman. Se ve que les gustó y sigo haciéndolo hasta ahora, no de la manera tan asidua pero sí sigo haciendo historietas para proyectos especiales y proyectos de licencias.



ABJ.- ¿Cree que era más fácil acceder a esas compañías antes que ahora con las nuevas tecnologías?

GL.- Bueno, esta es una época distinta. Creo que antes era más fácil de la forma tradicional el hecho de conseguir entrar a una editorial y que uno o varios editores pudieran ver tu trabajo para saber si estabas listo para hacer algo o no.
En la actualidad hay muchas más puertas. Por medio de Internet se puede acceder no sólo a un editor sino a cien editores distintos, ya sea en EEUU o en cualquier otra parte del mundo. Esa es la maravilla de los últimos años.

ABJ.- ¿Cómo recuerda usted sus primeros años como profesional en Estados Unidos?

GL.- Muy lindos porque todo era un descubrimiento. Era la primera vez que salía de Argentina y todo era nuevo. Para cualquier persona cuando hace un viaje, cuando va a un lugar distinto, estudia una cultura distinta… todo es descubrimiento. Aunque en el caso de Nueva York en sí, no era tanto descubrimiento porque uno ya tenía un conocimiento de la ciudad a través de las películas.

ABJ.- Nos muestran mucho en sus películas y series de televisión…

GL.- ¡Oh, sí! Muchísimo, muchísimo…

ABJ.- Por “culpa” de los fundadores de Image, tenemos la idea de que los dibujantes de cómics son millonarios con palacios, coches deportivos, pelotas de béisbol, incluso yates pero en la época en la que usted llegó al cómic estadounidense, a mediados de los años 70, ¿se ganaba lo suficiente para vivir o tenía que buscar otro empleo para poder seguir adelante?

GL.- Yo tuve la suerte de que más o menos desde los 18 años pude vivir del cómic, primero en Argentina y después, y hasta ahora, en el mercado americano pero nunca llegué a millonario…

ABJ.- ¿Ni a tener un yate? (risas)

GL.- No, no… La verdad es que no tiene mucho que ver la calidad de tu trabajo si no, más bien, el tener una mentalidad de empresario al mismo tiempo. Algunos dibujantes tienen la virtud de que además de ser muy buenos dibujantes saben manejar ese talento de una forma productiva, especialmente cuando eres el creador de tus propios personajes, y realmente me parece muy bien que así sea.

Es un trabajo muy duro, exige mucho sacrificio y que algunos puedan lograr lo mayor posible de esos sacrificios me parece magnífico.

ABJ.- En su dilatada carrera como profesional ha podido vivir la revolución tecnológica que ha sufrido el mundo, ¿se le ha pasado por la cabeza cómo hubiera afectado a su trabajo en los primeros tiempos todo el trabajo informático que se realiza ahora mismo sobre un cómic?

GL.- Nunca lo pensé. No lo sé, tendría que volver 20 ó 40 años atrás y que me dieran una tableta para dibujar digitalmente… pero no sé cómo afectaría. Sé que hay un aspecto que en mi caso sería muy positivo. Cuando empecé a trabajar para DC muchas veces necesitaba documentación, entonces iba a la biblioteca Central de New York, una magnífica biblioteca donde me pasaba horas buscando y encontrando y después tenía que hacer fotocopias, que aún mantengo, mientras que ahora si necesito algo voy a Google y lo tengo inmediatamente. A partir de ahí lo tengo de forma digital o puedo imprimirlo. Es una cantidad de ahorro de tiempo increíble.

ABJ.- O sea le hubiera afectado más positivamente en la búsqueda de datos que en el trabajo en sí.

GL.- Oh, sí sí… Y en Argentina también, o sea, toda la documentación que necesitaba para los trabajos que hacía de época, en especial para un trabajo que hacía de piratas, me hubiera facilitado muchísimo porque allí iba a distintas bibliotecas y no era tan fácil el tomar prestados los libros e incluso sacar fotocopias. Había pocas máquinas fotocopiadoras y eran malas, bastantes primitivas… Por tanto, para mí, el cambio más grande ha sido en ese aspecto.
También está la facilidad de trabajar desde cualquier parte del mundo sin depender del servicio de correos. Es todo un ahorro de tiempo que uno puede emplear en seguir dibujando.

ABJ.- Por tanto no le hubiese afectado tanto a la hora de dibujar en sí.

GL.- Yo creo que no. Uno está habituado ya que empezó desde muy niño con un lápiz y un papel y por lo tanto está habituado a ese contacto, a esa cosa física aunque creo que si en esa época hubiera comenzado con una tableta me hubiera habituado.

O sea ni el papel ni una pantalla te va a facilitar el dibujo servido, eso tienes que hacerlo tú.

ABJ.- ¿Cuál es su proceso de trabajo? ¿cómo afronta García López como dibujante una página en blanco?

GL.- La página en blanco es muy grande y da mucho miedo. Lo primero que hago es leer y releer dos o tres veces el guión, en ese momento se forman las primeras imágenes en la cabeza. 

Justamente ahora, que hay máquinas fotocopiadoras más accesibles, el proceso que yo sigo es el siguiente: trato de hacer un boceto de la página con las secuencias y composición de las páginas y ver cuántas viñetas necesita o si necesita una figura grande o pequeña… En definitiva todo lo que tiene que ver con la presentación de una página.
Trato de hacerlo en un tamaño reducido, por lo general en el mismo tamaño en el que va a ser impreso. Cuando estoy conforme con eso lo amplio, lo calco, y lo termino bien a lápiz. En el caso en el que haga también la tinta, sigo con la tinta y ya está.

Aparte está el proceso de buscar referencias por Internet o en algunos libros, o en algún caso en el que use posiciones difíciles una de las cosas que yo hago desde prácticamente desde que empecé es utilizar un espejo para ver si el movimiento que estoy haciendo es el correcto o no, lo mismo para las expresiones.

Esto me daba mucho más resultado cuando era joven y no tenía barba, ahora me resulta más difícil hacer una expresión y ver cómo funciona. (risas)



ABJ.- Aparte de su evidente talento ¿qué parte de su personalidad hay en sus trabajos?

GL.- ¡Ni idea! Seguramente tiene que haber algo aunque no sé si para bien o para mal pero la verdad es que no tengo ni idea.

Eso se lo dejo a otros para que estudien lo que he hecho y que digan cosas como «le gusta dibujar a las mujeres de tal manera» o «los villanos sonríen de esa manera malévola»… Capaz de tener algo que ver con la personalidad oculta del que lo dibujó, no sé….

Lo que uno hace, su trabajo, es la suma de lo que uno es, así que algo debe de haber pero no sé el qué.

ABJ.- En su extensa y exitosa carrera ha trabajado con infinidad de autores ¿con cuál de ellos le gustaría volver a realizar algún proyecto?

GL.- Pongámoslo de esta manera: «¿con cuál de ellos yo trabajaría en cualquier momento en el que me dijeran vamos a hacer esto?»

Pienso que Gerry Conway, Michael Fleisher guionista de Jonah Hex, Steve Vance que hizo un par de trabajos para Superman de Otros Mundos. Otro guionista que me gusta es Max Collins, que trabajó en Camino a la Perdición.
Seguramente me estoy olvidando de alguien más pero se puede perdonar a esta edad, ¿verdad? (risas) Básicamente los que te he nombrado, especialmente Gerry Conway porque prácticamente desde que empecé en DC, desde Superman Vs. Wonder Woman que fue uno de mis primeros trabajos que tuvo repercusión y que hice con él, hemos trabajado mucho juntos y se ve que los dos nos sentimos cómodos trabajando de forma conjunta.



ABJ.- ¿Con quién echa en falta haber tenido la posibilidad de haber colaborado?

GL.- Si es en el sentido de colaborar como guionista, sería con Archie Goodwin.

ABJ.- ¿Y con algún personaje concreto o serie en la que le hubiera gustado trabajar que no lo haya hecho?

GL.- Conan, podría ser Conan. Mis inicios como dibujante no fueron con superhéroes, fueron con personajes de aventuras o de época y de ahí mi elección de Conan o Red Sonja.

ABJ.- De los autores más reconocidos actualmente ¿hay alguno con el que quisiera especialmente ponerse a trabajar?

GL.- He de decir que yo no sé cuáles son los más reconocidos así que diría los que más me gustan a mí, y hay tantos…
Pero trabajar juntos, ¿en qué sentido? ¿él lápiz y yo tinta? ¿o al revés?

ABJ.- De la forma que usted prefiera…

GL.- La forma ideal para mí es hacer el lápiz y la tinta. No importa cuán bueno sea el que me va a entintar, y he tenido muy buenos entintadores, el ideal mío es poder hacer todo pero no sé si me dejarían hacerlo porque mi estilo sigue siendo un estilo que trata de ser espontáneo a la hora de entintar y creo que la tendencia actual en los entintadores es todo lo contrario. El lápiz se hace tan preciso que el entintador se siente constreñido a seguir exactamente el trabajo anterior por eso no se usa tanto el pincel como antes sino que se usa estilo marcadores y todo lo que sea mecánico para seguir esa línea que hizo el dibujante anteriormente a lápiz.

A mí por el contrario me gusta una pluma tradicional y un pincel para en determinado momento poder dar brochazos aquí y allá, o sea, lo que te viene en ese momento, esa espontaneidad. Algunas veces hay que utilizar el «blanco» para corregirlo pero otras veces queda muy lindo.

ABJ.- En los últimos años las películas de superhéroes llenan las salas de cine haciendo incluso recaudaciones millonarias, llegando a convertirse en el acontecimiento cinematográfico del año ¿qué opinión le merecen estas adaptaciones como por ejemplo las películas de Marvel o la trilogía de Batman de Christopher Nolan?

GL.- Bueno, de Batman las que más me gustaron fueron las de Christopher Nolan y de Marvel he visto una o dos y lo que más me gustó fue el sentido del humor que tenía en las películas, o sea, me parece que se complementaban mucho mejor con las historietas. Yo a Batman, a pesar de todo lo oscuro y tenebroso que sea, no lo veo tan violento en ocasiones, tan desequilibrado mentalmente. Si el Joker tiene su locura, me parece que Batman también.

Todas estas historietas se crearon para entretener a mentes juveniles y ahora se hacen muchas historietas para entretener a mentes de 20, 25, 30 ó 40 años… Me parece que deberían existir las dos cosas y los personajes deberían gustar a distintas edades.

ABJ.- ¿Cree usted, tal como piensa mucha gente, que actualmente los cómics se leen en vez de ser leídos? O sea, muchos de los que se proclaman aficionados a los cómics consumen las películas pero después no adquieren los cómics protagonizados por esos mismos personajes.

GL.- Yo creo que es así, además son dos medios distintos, por eso con el cómic hay que cultivar a todas las edades y también buscar a los niños para ver si se pueden tener nuevos lectores que sigan dentro de 10, 20 o 30 años.

ABJ.- ¿No siente un poco de pena que por «culpa» de estas adaptaciones ahora los cómics no sean leídos y los aficionados se hayan acostumbrado más a verlos que a leerlos?

GL.- Pero películas basadas en cómic ha habido durante muchos años lo que sucede es que ahora se han convertido en un espectáculo tan grande que es una verdadera montaña rusa, es emocionante la de horas que se pasa uno ahí viendo tantos efectos especiales… Uno puede hacer un montón de cosas en un cómic pero tampoco se puede poner a competir contra eso. Pienso que el cómic no debe tratar de competir con las películas, no tratar de mostrar esa acción continua y tratar de poner efectos especiales en todo momento… No. Hay que mostrar una historia sólida, interesante, una historia que atraiga, que ilumine también.

O sea, utilizar el medio sin pensar en la película. Hay muchos escritores que piensan que uno cuando va a dibujar un cómic están pensando en una película y le piden escenas imposibles de dibujar, escenas con miles de personajes. A mí personalmente, no sé si será una cuestión de la edad, me sucede incluso algunas veces con las películas: es tan rápida y tan continua la acción que pierdo el sentido de qué está pasando, no me dan tiempo a reflexionar, a asimilar eso que estoy viendo y en una página de cómic cuando se trata de hacer lo mismo, no sé qué está pasando en ese cómic, solamente veo a cien personajes peleando el uno contra el otro en diez o doce páginas intercalando con algunas escenas más relajadas.

ABJ.- Muchísimas gracias por atendernos, ha sido un verdadero placer y toda una experiencia poder charlar con usted.

GL.- Muchísimas gracias a vosotros. De nuevo, eres muy generoso.

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Por Miguel A. Aguilar

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