25 personas fueron estafadas creyendo que trabajaban en una empresa de videojuegos

La empresa no existía.

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25 personas han caído presas de una estafa en la que creían que trabajaban para una empresa de videojuegos. Drakore Studios es el nombre que recibió un estudio en el que esas personas dejaron cuerpo y alma durante un tiempo, trabajando en un juego sin licencia a cambio de nada. Esta historia, que recoge Kotaku en exclusiva, es contada por 6 de esos desarrolladores que hablan con pelos y señales de como fueron engañados.

Brooke Holden, de 26 años, es una team manager que buscaba adentrarse en el mundo del desarrollo de videojuegos. «Profesionalmente inexperta pero apasionada manager de equipo en busca de un proyecto de hobby para ayudar a apoyar y gestionar», fue lo que publicó Holden en un subreddit dedicado a la creación de equipos de desarrollo de juegos. Pese al tono absurdo del post recibió media docena de respuestas, destacando una en particular, cuya cuenta era bastante activa en Reddit en cuanto a trabajo de reclutar personal se refería. Su nick era «Kova», y le dijo a Holden que su pequeño equipo de tres desarrolladores se había convertido recientemente en algo más grande, con 48 miembros que necesitaban un mánager.

Holden aceptó la oferta y el 22 de junio de 2019 firmó un contrato con la empresa Drakore Studios de Kova, aceptando el puesto de gerente de producción junior a 13 dólares la hora. El problema, como os hemos contado, es que Drakore Studios no existía, así comienza esta estafa en el mundo de los videojuegos.

Kova, cuyo verdadero nombre es Rana Mahal convenció a 25 personas para unirse a su equipo de desarrollo de videojuegos. Su compañía no estaba registrada en ningún sitio y el juego que estaba desarrollando no contaba con la propiedad de ningún derecho. «La gente no debería haber entrado en el mundo de los videojuegos conmigo», dijo Mahal a Kotaku a través de una llamada de voz de Discord. «No lo hicimos con mala intención, no queríamos que esto pasara. Escribe advirtiendo a otros desarrolladores sobre las cosas que pueden suceder. Cometí algunos errores».

Holden supo que iba a trabajar junto a otras personas en un juego llamado Zeal. Dicho juego no era propiedad -como tal- de Drakore Studios, ya que su historia se remonta a un tiempo atrás. Zeal era un juego desarrollado por Lycanic Studio, un equipo formado por tan solo dos desarrolladores Mert Dinçer y Tim Popov, que llevaban trabajando 2 años en Zeal, incluso contaba con una versión Early Access en Steam.

Zeal se esforzó por contar con la típica emoción de las partidas multijugador de los juegos de rol online masivo como World of Warcraft. Lycanic intentó recaudar fondos para el juego en Kickstarter, pero lo canceló después de que sólo acumuló una pequeña parte de su objetivo. Aún así, había algo de luz: sus casi 300 críticas de Steam fueron «en su mayoría positivas». Aquí podéis ver un poco del juego en movimiento:

«No teníamos un presupuesto de marketing», dijo Dinçer. «Éramos desarrolladores independientes que trataban de cumplir con nuestra pasión. Pensamos que la idea del juego era buena, y si la implementación era lo suficientemente buena, la gente estaría interesada: editores, inversores, etcétera. Pero no teníamos red ni conexiones«, declaran a Kotaku en su pieza sobre la estafa que han sufrido estos desarrolladores de videojuegos.

Mahal, el creador de Drakore Studios, es un jugador activo de este tipo de productos. Se enteró de la situación de Zeal en las redes así que contactó con Dinçer y Popov para «combinar fuerzas». Mahal decía que su familia, o una conexión familiar, había invertido 25.000 dólares en su estudio, y que otros inversores estaban aportando más dinero.

Volviendo con Brooke Holden, la Team Manager que fue contratada por Mahal, consiguió contar con un equipo de 25 personas que comprendían desde diseñadores 2D, 3D, gente de marketing y en general un equipo formado para desarrollar Zeal. Entre esos desarrolladores se encontraban Dinçer y Popov así como una artista conceptual llamada Júlia Caroline Santana y Brandon Murphy quien había sido despedido recientemente de PlayStation y tenía 4 hijos a su cargo.

Mahal alardeaba de conexiones con Bioware, Amazon Game Studios o Epic Games. Todas ellas fueron contactadas por Kotaku y se negó dicha conexión. Después de una pequeña investigación, Dinçer y Popov coincidieron en que tenían algunas dudas sobre este tipo. No había suficiente rastro sobre él. Pero, ¿qué tenían que perder? «Incluso si había una pequeña posibilidad de que este tipo fuera legal y consiguiera gente de marketing, pensé que valía la pena intentarlo», dijo Dinçer. «La situación con nuestro juego ya estaba en su punto más bajo».

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Lycanic firmó un contrato con Drakore en el que declaraba que cedería sus derechos de Zeal a la empresa de Mahal a cambio de un pago inicial de 7.000 dólares, más la promesa de puestos asalariados y la participación en los ingresos, y que permanecería en el proyecto como su desarrollador principal. Muy pronto, Zeal tenía un equipo completo de desarrollo de juegos detrás. Brooke Holden y Brandon Murphy escribieron un esqueleto inicial del juego con 21 post-its en naranja y rosa y la enviaron a 32 editoras de juegos. Algunos de ellos, como Devolver y Team17, devolvieron las respuestas.

Mahal a veces reportaba feedback que provenía de alguno de sus «contactos» en los grandes editores de juegos: su amigo de Riot Games pensaba que Zeal estaba haciendo mal el aspecto de las skins de los personajes, o su amigo de un gran editor estaba a punto de invertir, pero quería un sistema de clases, no un sistema de personajes. Obviamente, Mahal se inventaba todo eso y los desarrolladores comenzaron a investigar.

Drakore Studios, Ltd., la entidad legal que había firmado el acuerdo con Lycanic para adquirir los derechos de Zeal, nunca fue registrada en Canadá ni en ningún otro país. La explicación de Mahal para esto fue que el contable de su familia con sede en Canadá, en quien confiaba para hacer el papeleo requerido, se había tomado unas largas vacaciones a la India después de presentar los documentos de incorporación. El contable regresó, dijo, para descubrir que el papeleo no había sido aceptado en el ínterin.

En el contrato entre Lycanic y Drakore, revisado por Kotaku, Mahal cita la venta de Zeal a la «entidad legal activa llamada Drakore Studios Ltd., organizada y existente bajo las leyes de la provincia [sic] de Ontario, Canadá». Dice que Mahal compraría las acciones de Mert Dinçer y Tim Popov en Lycanic, aunque todas las partes están de acuerdo en que nunca se intercambió dinero.

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Los pagos no se producían, «dijo que tenían una inversión de 25.000 dólares, que duraría hasta finales de agosto», comentó Holden. Cuando ella lo presionó, dijo, Mahal respondió que Drakore ya había «quemado esos 25.000 dólares», y que a menos que pudiera conseguir más fondos, nadie iba a cobrar. Los trabajadores comentaron a Kotaku que trabajaban entre 20 y 60 horas a la semana para Drakore Studios entre mediados de junio y mediados de julio.

Brandon Murphy, que había sido despedido a principios de junio por PlayStation y tenía cuatro hijos que alimentar, dijo que le habían dicho que le pagarían antes del 11 de julio. Murphy dijo que había rechazado seis ofertas de trabajo a favor de Drakore. «Me senté con mi esposa y le dije: ‘Mira. Eso es un mes. Tenemos suficiente dinero en el banco donde puedo sentarme aquí durante un mes y poner todo mi esfuerzo en Zeal. El dinero llegará en un mes». Cuando llegó el 11 de julio, no había rastro del dinero. Obviamente este desarrollador de videojuegos había sido presa de una estafa.

Jonathan McKay fue contactado por el propio Mahal para que les ayudase a encontrar inversores. Cuando McKay vio la situación decidió hablar con los desarrolladores. «La empresa no es real», le contó a Brooke. «La mentira, el engaño….definitivamente fue deshonesto con toda la gente con la que trataba», dijo McKay a Kotaku sobre esta estafa en el mundo de los videojuegos.

Brooke y Murphy trazaron un plan para dejar a Mahal fuera de todo el material del juego y transmitieron a los desarrolladores el siguiente mensaje:

«Hay algunos hechos que han salido a la luz MUY recientemente de los que ninguno de nosotros había sido informado. En primer lugar, por lo que sabemos, Drakore Studios nunca ha existido. Varios de nosotros hemos estado pidiendo el número de negocio por MESES y no hemos recibido nada. No sólo eso, sino que Drakore en ningún momento, en realidad poseía Zeal, la IP sigue estando en manos de Mert y Tim, algo que yo personalmente creía, por lo que pido disculpas si he transmitido esa (o cualquier otra) desinformación. Estos dos hechos se combinan para hacernos absolutamente INMATERIALES. Ningún editor o inversor en su sano juicio invertiría en una empresa que técnicamente no existe o que no posee los derechos de propiedad intelectual del juego que está tratando de vender. Estuvimos jodidos desde el primer día».

En su conversación con Kotaku, Mahal dijo que tenía la intención de hacerse cargo de Lycanic Studios y argumenta que, según el contrato, tenía los derechos Zeal de forma «temporal». También rechazó la idea de que Drakore era una «estafa».

Mert Dinçer y Tim Popov retomaron su trabajo con Zeal en Lyanic Studios. Brooke por su parte se unió a dicho estudio, mientras que Brandon ha probado suerte en el mundo de los eSports. Al menos han podido encontrarle algo positivo a esta estafa que han sufrido estos desarrolladores de videojuegos. Esperamos que casos así no se vuelvan a repetir.

Daniel Villagrasa

Xboxer para unos, sonyer para otros, pero no veas lo que me gusta disfrutar de ambas plataformas. Jugando desde que tengo memoria y aprovechando a la mínima para deciros lo mucho que quiero a Hideo Kojima.

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