Detroit: Become Human, la mirada al futuro de Quantic Dream

Para triunfar es necesario hacer algo diferente a lo que el resto ofrece y eso es precisamente lo que lleva haciendo el estudio parisino Quantic Dream, comandado por el siempre controvertido David Cage y que en sus poco más de dos décadas de existencia nos ha deleitado con grandes obras de arte dentro de la industria del videojuego. Esta misma semana se lanzará su quinto título, el esperadísimo Detroit: Become Human, que llegará el próximo 25 de mayo en exclusiva a PlayStation 4.

Quantic Dream comenzó a demostrar su buena mano y también la extrañeza de las historias que les gusta construir con Omikron: The Nomad Soul, que vio la luz en PC en 1999 y en Dreamcast en 2000. Sin embargo su seña de identidad no comenzaría a llegar hasta que se estrenó su siguiente proyecto, el que acabó de lanzarle al estrellato. Hablamos de Fahrenheit, también conocido como Indigo Prophecy en otros territorios.

Teníamos historias cruzadas, varios personajes, decisiones y Quick Time Events en los que se basaba gran parte de la acción del videojuego. Algunas de estas características se han convertido en los pilares fundamentales de la firma francesa, que llegó a su punto álgido en el año 2010 con el lanzamiento exclusivo en PlayStation 3 de Heavy Rain, un thriller de secuestros en serie, misterio y una truculencia difícil de explicar con palabras.

Heavy Rain nos ponía en la piel de cuatro personajes diferentes y nos invitaba a encontrar al hijo desaparecido de uno de ellos y a sacar a la luz la identidad del asesino del origami, una figura sobre la cual iba creciendo un miedo cada vez mayor entre la población. Fue el verdadero triunfo de Quantic Dream y la aceptación de que lo que el estudio hace son películas interactivas, tal y como David Cage ha llamado a sus juegos en algunas ocasiones.

No tiene nada de peyorativo, pues simplemente denota que se trata de videojuegos que priorizan la historia y la toma de decisiones por encima de una jugabilidad increíblemente libre. La fórmula de Quantic Dream continuó expandiéndose en 2013 con el lanzamiento de Beyond: Dos almas, el último videojuego de la compañía que ha visto la luz hasta ahora y que optó por un enfoque más “cinematográfico” que nunca.

Y es que el elenco de actores del título estaba encabezado por actores de la talla de Ellen Page y Willem Dafoe. Puede que la brillantez y el efecto sorpresa de Heavy Rain impidieran a Beyond llegar a todo lo que podría haber llegado, pero no deja de ser un videojuego muy recomendable para los amantes de las grandes historias. En él una joven tiene un “alma” que siempre le ha acompañado y que ha marcado su vida, pero conforme crece aprende a usar su presencia en su favor.

Es así como llegamos al mes de mayo de 2018 en el que nos encontramos ahora. En tan solo unas horas se lanzará Detroit: Become Human, un videojuego que pretende mezclar los mejores ingredientes de anteriores propuestas de Quantic Dream y hacerlo también con una historia digna de una película de Hollywood. Detroit nos lleva hasta el año 2038 en la ciudad industrial que da nombre al videojuego y lo hace de una forma muy especial.

Se trata de un futuro distópico en el que los androides y la inteligencia artificial son parte del día a día de la raza humana. Los androides se comportan como humanos, pero la mayoría de ellos siguen siendo tratados como máquinas sin sentimientos ni sueños. En ese contexto nosotros controlaremos a tres androides diferentes que jugarán un papel fundamental en la definición del futuro de la humanidad, pues se está cociendo una incipiente revolución androide que puede acabar muy mal para todas las partes.

Por un lado tenemos a Kara, un personaje a partir del cual nació la idea del juego (de la demo técnica Kara, también de Quantic Dream) y que es una empleada doméstica, como otros muchos androides en ese futuro distópico. Otro de los personajes a los que controlamos es Connor, miembro de la policía y experto en negociaciones. El tercero y último es Markus, uno de los principales impulsores de la rebelión androide que está a punto de tener lugar en Detroit.

El retorno de un protagonismo grupal nos da a entender que Quantic Dream está buscando volver a situarse en la senda del éxito que consiguieron con Fahrenheit o Heavy Rain. Esta característica permite dotar de mayor imprevisibilidad a la aventura, pues no sabemos en qué momento alguno de los tres protagonistas puede resultar herido o perder la vida, tal y como ocurría, en ocasiones de auténtico imprevisto, en Heavy Rain.

Gran parte de la fortaleza de las decisiones que tomemos en Detroit: Become Human reside en que no solo se ven afectadas algunos personajes cercanos a Kara, Markus y Connor, sino que lo que elijamos puede definir mucho más. Y es que en nuestras manos está decidir cómo queremos que sea la revolución que hemos de emprender y mediante la cual los androides quieren la igualdad con respecto a los humanos. ¿Queremos ser pacíficos o preferimos una revolución violenta para hacernos notar más?

Todo ello podremos descubrirlo a partir del próximo 25 de mayo, cuando Detroit: Become Human llegará en exclusiva a PlayStation 4, convirtiéndose así en otro de los grandes reclamos de la consola de Sony en este 2018, que ya nos ha deleitado con obras maestras como God of War. El regreso de Quantic Dream no es un asunto menor y, a pesar de sus detractores, el estudio francés siempre tiene grandes ideas en las que merece la pena profundizar.

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