Dishonored arrancó siendo un juego de hechiceros japoneses

Con su ambiente steampunk es difícil imaginar que el asesino de Arkane Studios estuviese establecido en otro sitio que no sea Dunwall. Sin embargo, resulta que Dishonored estaba muy lejos de ser el juego que al final fue, ya que arrancó siendo un juego de hechiceros japoneses.

En una entrevista en el último número de la revista Edge, que recogen desde Gamesradar, Harvey Smith, director co-creativo del juego, reveló los orígenes de Corvo. Con dos proyectos internos colapsados y con la oportunidad de trabajar con Bethesda en peligro de implosión, Arkane necesitó una solución rápida.

"Pensamos 'Bueno, estamos jodidos. Ahora Bethesda no va a trabajar con nosotros'", dice Smith. "Y nos sorprendieron diciendo: ’No, queremos trabajar con ustedes, porque sois vosotros. Vais a lanzar algo original, o tenemos este viejo concepto de juego de ninjas que nadie ha desarrollado'. Era un juego del Japón feudal con armas mágicas y dardos envenenados, en el que alguien había matado a su amo. Trataba sobre un ninja en busca de venganza”, comentó.

Con las semillas puestas para el desarrollo de este thriller de venganza, Arkane tenía un ambiente más inusual que se sumaría a la gestación de Dishonored. "Armamos una contrapropuesta", añade Smith. "Volvimos con '¿Y si es en Londres y en 1666, el último año de la plaga, el año del Gran Incendio?' Y para nuestra sorpresa, nos dijeron 'Eso suena tan fresco, y sonáis más apasionados con esta idea. ¡Adelante, adelante, adelante!’". 

¿Te hubiera gustado que Dishonored fuese un juego de hechiceros japoneses?

Publicaciones relacionadas

Cerrar