DOTA 2: Polémica en su Pase para Juegos Personalizados

DOTA 2: Polémica en su Pase para Juegos Personalizados

No es la primera vez que Valve intenta monetizar el mundo de los mods, y tampoco es la primera vez que se ha topado con un tiro que sale por la culata a las primeras de cambio. No se trata de querer introducir contenidos creados por la comunidad enteramente de pago, como era la idea con Skyrim en su momento, sino que su Pase para Juegos Personalizados de DOTA 2 ofrece acceso a funcionalidades extra en estos contenidos para su MOBA, de manera que a cambio de una suscripción mensual de 0,99 euros se accede a nuevas características de estos juegos personalizados. Y si no se está por la labor de suscribirse, no hay problema, no hay nada crítico ni imprescindible en ellos que afecte al uso de DOTA 2. Todos contentos, o así debería ser. Si no fuera porque de buenas a primeras el autor de uno de estos juegos personalizados ha sido acusado de robar contenidos ajenos.

Roshpit Champions era el primero de estos juegos personalizados de DOTA 2 que hacían uso de este pase mensual, y para ser el primero ha dado la sorpresa cuando los usuarios han descubierto que estaba hasta los topes de iconos usados en otros mods, no ya solo de DOTA 2 sino incluso de World of Warcraft, como cuenta Kotaku. Su autor, Racioppo, se defendió en primera instancia alegando que una vez que estos contenidos se someten a la aprobación y publicación por parte de Valve pasan a ser propiedad de Valve, pero la realidad le ha tumbado su argumento.

Racioppo no contaba con la sección 6D del acuerdo de suscripción a Steam, que resumiendo viene a decir que el usuario ha de garantizar que cualquier contenido con el que contribuya a Steam Workshop, el apartado de contenidos creados por la comunidad, ha de ser obra suya y solo suya, a menos que cuente con la autorización de los autores de otros componentes que haya podido usar en su elaboración, lo cual no es el caso. “He cometido un error al responder como si supiera de lo estaba hablando.”, reconoce Racioppo, “La verdad es que tenéis razón, el arte que figura en Workshop es propiedad de sus artistas. Si este juego personalizado ofrece un pase, no es justo para las horas invertidas en dibujar las asombrosas imágenes que se pueden ver en el juego”. Racioppo ha entrado en razón y ha eliminado los contenidos de la discordia, pero ha sentado un peligroso precedente, otro más, en el nuevo intento de Valve de monetizar contenidos personalizados. ¿Crees que esta práctica puede llegar a implementarse sin problemas? 

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