Dragones y Mazmorras: 15 polémicas que casi acaban con el juego

15 polémicas que casi acaban con Dragones y Mazmorras

Muy raro es que en pleno siglo XXI quede alguien con un mínimo contacto con la cultura pop que no conozca Dungeons & Dragons, o Dragones y Mazmorras si así lo prefieres, por su adaptación animada. Se trata de uno de los mundos de ficción que más pasiones ha levantado durante décadas y que aún a día de hoy sigue vigente y con jovenzuelos (y no tanto) reuniéndose en torno a mesas para llevar a cabo épicas hazañas. Solo hacen falta lápices, fichas, dados e imaginación. Y saber esquivar polémicas.

Para TSR no ha sido todo un camino de rosas. En determinados momentos, la empresa propietaria del juego y encargada de su publicación, labor ahora en manos de Wizards of the Coast, ha tenido que realizar el equivalente a una tirada de salvación que es reunir a sus abogados y confiar en que la maquinaria legal les amparase en al menos 15 follones en los que se vieron envueltos. Controversias que podían haberse llevado por delante tanto al juego como a la firma en algunos casos.

Y ahora tu grupo avanza a través del reino hacia los dominios de Screen Rant, donde se encuentra una misteriosa tablilla grabada que narra estas 15 polémicas que casi destruyen Dragones y Mazmorras. Haz un chequeo de voluntad para resistir las triquiñuelas poco ortdoxas, los descuidos de principiante y las calumnias hacia sus jugadores que emanan de algunas de ellas y lee con atención, que te vas a llevar unos puntitos de experiencia extra:

Se enfrentó a un demanda por infringir los derechos de El Señor de los Anillos, que se solucionó cambiando ciertos nombres.

Una asociación desató el pánico hacia el juego después de que se sospechara que inspiró un suicidio.

También se metió en líos al contar con el permiso del escritor Michael Moorcock para usar ciertos personajes sin saber que otra empresa ya los tenía.

Y otro problema de copyright que llegó desde más allá del espacio, ya que TSR pensó que los Mitos de Cthulhu, que usó en uno de los módulos, ya eran de dominio público… y no.

Antes de que los videojuegos fueran el mal, los juegos de rol eran la influencia demoníaca que llevaba a cometer asesinatos. Bastaba con que víctima o agresor, o ambos, jugaran a Dragones y Mazmorras.

Atari revitalizó los videojuegos de Dragones y Mazmorras, pero se ganó otra demanda, en este caso de Hasbro por permitir que la entonces Namco Bandai Games usara el nombre sin consultarlo.

La polémica de la nefasta influencia del juego sobre los jóvenes se reflejó en la película El umbral del juego.

El conocido programa televisivo 60 Minutos se hizo eco de todas las polémicas y reflejó el juego como algo nocivo.

También los herederos de Edgar Rice Burroughs denunciaron a TSR, pero no por Dragones y Mazmorras, sino por el juego de batallas Warriors of Mars, que bebía mucho de las novelas de John Carter.

Ni la querida serie animada Dragones y Mazmorras escapó al escándalo, y fue considerada como demasiado violenta por varios estamentos norteamericanos.

Un cómic cristiano usó Dragones y Mazmorras para equipararlo al satanismo narrando una bochornosa historia que acaba en el suicidio de un jugador y su protagonista abranzando la fe en Jesús.

Dangerous Dimensions, otro juego de Gary Gygax, también se llevó demanda. Esta vez de la propia TSR que no quería competencia en el mercado con la abreviación DD.

En 1987, un joven acusado del asesinato de sus padres adoptivos alegó estar bajo el influjo del juego y creerse Lord Derelith, un ser con terribles poderes mentales. No le sirvió de nada.

Una de las épocas más turbias de TSR fue cuando se lanzó a hacer productos con la licencia de Buck Rogers, y es que su impulsora, Lorraine Williams, no solo echó a Gary Gygax del accionariado, sino que, casualmente, era su familia la que tenía los derechos sobre el piloto del futuro y eso le reportaba pingües beneficios con este éticamente discutible movimiento.

Mientras que Dungeons & Dragons fue creado por Dave Arneson y Gary Gygax, éste último creó posteriormente Advanced Dungeons & Dragons, una nueva edición tan distinta como para quedarse con todos los royalties. Lógicamente, se vieron en los tribunales.

 

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