E3 2016 U-tad: Watch Dogs 2: Imaginando una secuela redentora

Watch Dogs 2: Imaginando una secuela redentora

En la conferencia de Ubisoft que tuvo lugar en el E3 2014, la compañía presentó la demo de una nueva IP, que prometía tomar la capacidad narrativa de sus anteriores trabajaos y darle una increíble vuelta de tuerca, incluyendo propuestas modernas que aprovecharan la tecnología del momento. Se trataba de Watch Dogs, un sandbox intergeneracional en el que nos poníamos en la piel de Aiden Pearce, un hacker dispuesto a pasar por encima de cualquiera con tal de encontrar al asesino de su sobrina, desvelando una trama de corrupción al mismo tiempo.

Esta premisa, que a simple vista tiene un atractivo innegable, tuvo una acogida que podría tildarse de modesta, fracasando a nivel comercial y sufriendo el acoso de las críticas, tanto por parte de los expertos como de los fans. Uno de los principales motivos fue el fuerte downgrade gráfico que tuvo lugar desde aquella demostración con respecto al producto final. ¿Mereció Watch Dogs tantas críticas negativas? Puede que sí, puede que no, pero esa huella ha quedado impregnada para siempre en la historia de los videojuegos. Y en Ubisoft no estaban dispuestos a abandonar el proyecto sin más.

Tanto es así, que recientemente la compañía ha confirmado a los medios que en el E3 2016, Watch Dogs 2 estará presente, como una secuela que promete corregir todos los errores de su precedente y acallar las críticas de una vez por todas. Ubisoft ha dejado muy claro que sabe dónde ha fallado y dónde tiene que actuar para que la secuela sea un éxito, y a continuación vamos a desarrollar las diferentes claves de este título aún lejano.

Analizando fríamente Watch Dogs, nos daremos cuenta de que se trata de un título sólido en cuanto a sus mecánicas de juego, pero que sufre cuando lo observamos de cerca. Esto es, cuenta con una curiosa mecánica de permitirnos afrontar cada misión como queramos, pero en un intento de abarcar demasiadas opciones y hacer que no nos perdamos ninguna, pierde fuerza. Por ejemplo, en las misiones de sigilo estricto, resulta muy obvio que nos obliga a utilizar una serie de gadgets que, de otra manera, quizá nunca utilizaríamos. 

Pues bien, lo que debe conseguir Watch Dogs 2 es crear una verdadera sensación de libertad, de manera que cada misión sea nuestro propio mundo, y podemos llegar al objetivo final de cualquier forma que nos parezca apropiada. De igual manera, las misiones secundarias deberán ganar peso, convirtiéndose en tareas que no hagamos meramente para terminarlo todo, que en ocasiones llegaban a causar pereza en los jugadores. Si esta secuela consigue que la campaña se sienta sólida y mantenga nuestra atención durante todo su recorrido, la batalla de Watch Dogs 2 estará ganada antes de empezar.

Y si por el camino consigue innovar aún más en propuestas como el hackeo, para así alejarse de los poderosos competidores del género (como Grand Theft Auto V, que eclipsó en gran medida este proyecto), esa batalla será más corta si cabe, y Watch Dogs 2 podrá acercarse a dominar el mercado de los sand-box  de este año una vez tenga lugar su lanzamiento.

Otro aspecto que debe potenciar es la historia. Si la campaña debe atraparnos por ser divertida, el argumento que la justifica debe aportar el interés suficiente para que permanezcamos atentos y sigamos la historia. La profundidad al respecto fue decepcionantemente escasa en Watch Dogs, especialmente teniendo en cuenta la capacidad que ha demostrado Ubisoft a la hora de contar historias, con franquicias como Far Cry o Assassin’s Creed.

Por último, hemos de hablar de un aspecto que, hoy en día está presente en prácticamente todos los juegos del mercado: las características online. Y es que Watch Dogs introdujo un sistema que muy pocos títulos habían utilizado antes: mientras jugamos, otros usuarios del juego pueden introducirse en nuestra partida y ponernos las cosas difíciles, interrumpiendo nuestros intentos de hackeo, por ejemplo. En la actualidad esta posibilidad se ha popularizado gracias a Dark Souls 3 y sus invasores, y se trata aún de una mina de oro cuya mayor veta no ha sido explotada. Por ejemplo, Watch Dogs 2 podría incluir una alternativa en modo cooperativo de este multijugador, permitiendo que otros jugadores nos apoyen a la hora de realizar las misiones.

Las posibilidades son infinitas, especialmente en un mundo como es la creación de videojuegos, y no cabe duda de que Ubisoft tiene en sus manos que esta esperada secuela sea uno de sus grandes éxitos del año 2016. ¿Conseguirá redimir esta franquicia a ojos de los fans y la crítica? No lo sabemos, y sólo podemos esperar a que el juego sea lanzado al mercado, en algún momento del próximo otoño, tal y como apuntan los últimos rumores. 

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