El Coloso 17, la leyenda de Shadow of the Colossus

Shadow of the Colossus vuelve a estar en boca de todos. El próximo 6 de febrero se estrena un remake del famoso título de Fumito Ueda en PlayStation 4 que quiere revivir la gran y triste hazaña de Wander en su afán por resucitar a Mono. Este retorno, que en AlfaBetaJuega nos ha cautivado por su nostálgica belleza y su genial salto a los tiempos modernos, nos ha parecido un buen momento para hablar de los mitos y leyendas que rodearon al videojuego original tras su estreno en 2005.

La fuerza de la soledad y la grandeza de la Tierra Prohibida donde transcurre esta historia sirvieron para que la comunidad de jugadores comenzara a elucubrar con todo tipo de teorías. El famoso Jardín de los secretos que aparecía al final acabó siendo un lugar accesible con una sorpresa algo fría para muchos jugadores. Sin embargo, lo importante no era el destino, sino el camino. La cantidad de intentos, procedimientos e ideas que surcaron las redes alcanzaron un tamaño capaz de hacerle sombra a cualquiera de los 16 gigantes que había que matar espada en mano.

¿Dieciseis? Eso figuraba en los datos oficiales y eso era con lo que te encontrabas siguiendo el argumento desde el principio al final. Aún así, había teorías que apuntaban a la existencia de otro Coloso más. Muchos sustentaban que, en algún lugar de aquellos parajes tan grandes y solitarios, había otra gigantesca criatura esconcida, esperando a nuestro encuentro para traernos otro enfrentamiento más cargado de épica e ingenio. Comenzó, así, la eterna búsqueda del decimoséptimo coloso.

Nadie sabía por dónde comenzar ni a dónde ir, pero la corazonada de que había un grandísimo secreto era algo cada vez más grande entre la comunidad de jugadores de Shadow of the Colossus. Hubo una voz que se alzó sobre todas, la de Yet Michael, alguien que se hacía llamar Ozzymandias en foros de internet. Él pareció dar con la clave para llegar a ese sitio desconocido y que todos buscaban. El camino era el aire.

En una parte al sur del mapa, se dio cuenta de que había una serie de aves que repetían siempre un patrón de vuelo. Quizá, si hacía que Wander se agarrara a una, estas lo llevarían al encuentro contra el decimoséptimo coloso. Hicieron falta muchísimas horas observando el patrón, miles y miles de intentos para tratar de asirse a las patas de estas inocentes criaturas. Parecía un salto prácticamente imposible; pero ya sabemos que en los videojuegos no hay nada como el tesón y la testarudez de los jugadores.

Ozzy lo consiguió al cabo de muchísimos saltos, de hecho, confesó haber perdido la cuenta de las horas que pasó mirando y de las veces que murió Wander a base de fallos. ¿El resultado? Un vuelo errático que concluyó en la caída al mar y la muerte tanto del ave como del personaje. La teoría que le había llevado tanto tiempo acabó siendo un total fiasco.

Ese fue el último estertor de la gran búsqueda. Posteriormente se recurrió a técnicas poco ortodoxas para escudriñar hasta el último lugar de la Tierra Prohibida e intentar dar con el gigantesco hallazgo; pero por más que se buscaba, nada se encontraba. No había más que esconder, no había más secretos por desvelar. Shadow of the Colossus había sido desguazado por completo y exprimido hasta la última gota.

Se sabe que el Team ICO tanteó la idea de meter más de 40 colosos en el videojuego, algo que se aclaró a raíz de ciertas declaraciones y con la aparición de una gran cantidad de diseños descartados. Pero parece que nada tuvo la bastante solidez como para sumarse a los 16 que vimos y matamos finalmente. ¿Habrá alguna sorpresa escondida en este remake que está a punto de llegar? Las fuentes oficiales dicen que no, pero nunca se sabe. Puede que BluePoint Games haya querido rendir homenaje a quienes pasaron tanto tiempo vagando por el videojuego original y darles, por fin, la recompensa que tanto ansían.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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