El fenómeno Rocket League y las claves de su éxito

Durante muchos años los aficionados a los videojuegos han podido deleitarse con títulos de conducción que aumentan nuestra adrenalina hasta límites insospechados y con obras futbolísticas que nos hacen perder los estribos cuando metemos ese gol decisivo en el último suspiro. ¿Pero qué pasaría si ambos mundos se juntasen en uno solo? Eso es precisamente lo que pensaron los chicos de la compañía estadounidense Psyonix. Y así nació Rocket League.

En efecto, Rocket League es ese juego que nos invita a tomar los mandos de nuestro coche y a empujar una gigantesca pelota hasta la portería rival. Turbos, saltos, chilenas y choques por las paredes completan la adictiva experiencia de un juego que en apenas un año ha conseguido hacerse un nombre y un hueco entre millones de jugadores.

Como se ha demostrado en muchas ocasiones, una idea simple suele ser la mejor semilla para que florezca un éxito. Y ese es precisamente la intención de este artículo: tratar de dar una explicación al fenómeno Rocket League. En una época de grandes historias, mundos inabarcables y misiones infinitas que nos obligan a invertir decenas de horas, saber apostar por la sencillez y la diversión pura suele ser sinónimo de triunfo.

Los cinco millones de ventas que arrastra el título de Psyonix le avalan. Es cierto que ser uno de los videojuegos gratuitos de PlayStation Plus en su día de lanzamiento ayudó a consolidarlo en la consola de Sony, pero esos cinco millones son ventas independientes de las descargas de los jugadores de pago de PlayStation 4. Si los contamos a todos, la cifra asciende hasta los 15 millones de usuarios únicos, mientras que cinco se mantienen en activo casi un año después del estreno del juego.

Su éxito en PlayStation 4 y PC facilitó su lanzamiento hace tan solo unos meses en Xbox One, la videoconsola de sobremesa de Microsoft. Y parece que Psyonix tiene puesta la mira en el futuro. Hace tan solo unas horas, uno de sus máximos responsables afirmaba que les gustaría que Rocket League estuviera en cada sistema que encajara con la propuesta, donde se incluyen las hasta ahora conocidas como PlayStation Neo, Xbox Scorpio o Nintendo NX.

El fenómeno Rocket League ha llevado el título a torneos competitivos, codeándose con los grandes exponentes del sector eSport como League of Legends o Counter Strike: Global Offensive o el mismísimo FIFA 16. Es por ello que el juego que conjuga coches y fútbol también tendrá próximamente un lanzamiento en físico para los amantes de tener cada uno de sus juegos perfectamente colocados en la estantería.

Un juego divertido y adictivo tiene el límite que cada jugador quiera ponerle, de modo que en Psyonix no han dejado de trabajar para que ese límite nunca llegue o, al menos, retrasarlo todo lo posible. ¿Su fórmula? Nuevos coches que controlar y pertenecientes a otras sagas míticas, otras decoraciones para el juego y, por supuesto, una nueva modalidad: el baloncesto de coches.

Independientemente de qué te parezca ese básquet de coches (modo de juego tal vez inferior al original de fútbol europeo), es evidente que sienta un precedente más que interesante para los creadores de Rocket League. Puede que sea en esta primera entrega o que sea en futuros nuevos volúmenes de la franquicia, pero es más que probable que más adelante tengamos otros deportes a los que jugar conduciendo un deportivo o un 4×4.

¿Te imaginas un coche bateador y otros coches recorriendo bases para sumar homeruns? ¿Te imaginas dos equipos de coches placándose entre sí para que podamos avanzar yardas con una pelota en forma de melón y anotar touchdowns? Lo cierto es que con la mecánica jugable del Rocket League original y su numerosísima comunidad de fans y usuarios activos todo es posible.

Las posibilidades para que el fenómeno Rocket League siga creciendo y no quede en una moda pasajera son infinitas. Está en manos de Psyonix, que por el momento ha sabido alimentar de forma adecuada a su gallina de los huevos de oro. Entre la expansión a otros deportes, iniciada con su salto (nunca mejor dicho) al baloncesto, y su consolidación en torneos de deportes electrónicos (donde comienzan a formarse equipos verdaderamente temibles) Rocket League tiene su futuro asegurado. Y nosotros, los jugadores, la diversión asegurada.

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