El fin del YouTube que conocemos está muy cerca por estos motivos y los youtubers lo saben

Los grandes youtubers se están cansando de YouTube, es un hecho. Hace poco Jordi Wild, el décimo youtuber español con más suscriptores, decía que iba a dejar la plataforma durante un tiempo por el hastío que le producía la dirección que estaba tomando todo. Él hacía referencia a los vídeos que están en tendencias, casi siempre ocupados por retos estúpidos, clickbaits o vídeos muy cutres sin ninguna elaboración.

No es lo único, pues los grandes youtubers también han dejado de ingresar las cifras que conseguían hace tan solo un año. El propio Jordi Wild explicaba que su facturación ha caído un 80%, lo que significa que si antes ganaba cien, ahora gana veinte. El problema con esto viene de lejos, con el éxodo de los anunciantes que YouTube quiso parar apostando por contenido más familiar y castigando a todos aquellos que fueran algo más lejos.

El problema es que el algoritmo de monetización de YouTube no funciona como es debido y desmonetiza vídeos sobre videojuegos simplemente porque en el título ponga la palabra muerte, por ejemplo. Ahora más visitas no es igual a más dinero, de modo que los youtubers deben buscar métodos alternativos para financiar su trabajo, como pueden ser las donaciones que se reciben al realizar streamings en directo.

Otro de los problemas es el modo restringido que habilitó YouTube hace unos meses. Como era de esperar, también trajo problemas. Y es que lo que debía ser una herramienta para que los niños no tengan acceso a contenidos inadecuados acabó explotándole en la cara a YouTube, pues automáticamente censuraba contenidos LGTB, algo que no tiene ningún tipo de sentido ni explicación para un ser mínimamente racional.

La sensación es que YouTube se está convirtiendo cada vez más en una plataforma en la que tanto los productores de contenido como los consumidores son niños de muy escasa edad, de modo que aquellas personas que han ido creciendo se están viendo forzosamente desplazadas de la red social y obligadas a buscar otros lugares en los que compartir sus creaciones. No sabemos cuánto le queda a YouTube, pero si sigue por este camino no hay duda de que los grandes youtubers abandonarán el barco.

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