El hombre que dejó a su mujer y su hijo en un templo religioso y se fue a jugar a unos recreativos

Queridos amigos, estamos seguros de que sois gente de bien, que se viste por los pies y que en ningún caso, por mucha pasión que tengáis por los juegos, llegaréis al extremo que os vamos a narrar. Sucedió, una vez más, en China, donde una visita a un templo budista ha terminado en fuerte berrinche

Este desgarrador drama nos lo cuenta Kotaku, por medio del periódico Jiangsu China. Un joven matrimonio y su hijo, de los que no han trascendido los nombres, se encontraba visitando el Templo de Confucio en Nanjing como parte de su ruta de turismo por la ciudad. La esposa advirtió en un momento dado que su marido no estaba con ellos, de modo que optó por llamarle al móvil, sin obtener respuesta. Con la preocupación ya desbocada en su interior, la madre y el niño buscaron al individuo desaparecido por todo el templo sin éxito. Finalmente, tras una larga espera, presa ya de la desesperación y temiéndose lo peor, la mujer optó por llamar a la policía, que comenzó la búsqueda. “Le gustan los videojuegos”, fue uno de los rasgos que la esposa aportó en su descripción.

Y, efectivamente, esa fue la clave. El marido esfumado había estado todo ese tiempo en los recreativos situados al lado del templo porque, según sus palabras, había visto que entraban muchos niños a jugar y quería ver qué máquinas había, de modo que en esas estaba sin darse cuenta de que el tiempo estaba volando. El episodio se ha saldado, que se sepa, con una reprimenda de las fuerzas del orden y un disgusto morrocotudo para su pareja e hijo, cuya angustia no le deseamos a nadie. Y decimos de momento porque, aunque no ha trascendido, posiblemente la que le cayese al llegar a casa fuese menuda. Desde luego se lo merece.

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