El mayor easter egg de la historia del videojuego se resolverá en 2113

El año 1848 ha quedado marcado a fuego en los libros de historia como el boom de la Fiebre del Oro. Estados Unidos sufrió un fortísimo movimiento migratorio que llevó a personas de todos lados a residir en California con el fin de aprovechar sus tierras y encontrar el precioso y valioso metal dorado. Fueron años de locura en la que todos se lanzaban a la naturaleza para cribar tierra y escrutar todos los rincones con tal de hacerse con una pepita.

Esta fiebre es algo propio del ser humano cuando se le brinda la oportunidad de conseguir dinero de forma «sencilla». Pero también algo que puede brotar cuando se le plantea un secreto que parece estar al alcance de sus dedos. Algo que, por extraño que parezca, consiguió el videojuego Trials Evolution. Desarrollado por RedLynx y publicado por Ubisoft Shanghai, este videojuego de motocross aterrizó en Xbox 360 y Windows en abril de 2012. Un título con una premisa normal que escondía un secreto que rompe las barreras del juego, de los países e incluso el tiempo.

Poco después de su lanzamiento, los jugadores comenzaron a encontrar una serie de crípticas pistas que escondían algún tipo de mensaje. Este primer paso tardó un año en ser resuelto, y la solución llevó a una extraña pirueta que se debía realizar en un nivel exacto para desbloquear una canción oculta. ¿Misterio resuelto? Nada más lejos de la realidad. De hecho, ahí fue donde comenzó la Fiebre de Trials, donde comenzó el ya legendario Trials Riddle (Enigma de Trials).

Una canción con letra en la que había una parte con especial significado: «Puede que tengas que transformarlo para que sea visible». La comunidad de jugadores, convertidos ya en unos cazadores de secretos, tardó poco en dar con la clave. Había que analizar la onda de audio realizando un análisis espectral, lo que llevó a un código morse que escondía algo más. Esta vez, la respuesta era una URL que llevaba a un portal web fundamental para seguir encajando piezas.

Ya a finales de 2013 comenzaron a aparecer imágenes en esta web que parecían carecer de sentido.Todas relacionadas con la física y la química (la manzana de Newton, la tabla periódica, la ecuación de la velocidad, la teoría de la relatividad…). Una vez todas fueron publicadas, un individuo avispado se dio cuenta de que cada una representaba una letra del alfabeto. Algo vital, ya que al poco tiempo aparecieron reordenadas con una caja en la que escribir una supuesta respuesta.

El día 9 de octubre de 2013 se rellenó de forma adecuada esta caja en blanco con una frase referente a una de las teorías sobre el fin del mundo (una nueva era glacial). ¿El premio? Otro mensaje. Pero esta vez mucho más claro y conciso. Aparecieron cuatro localizaciones clave, repartidas entre Helsinki, Sydney, Bath y San Francisco. Gracias a las coordenadas establecidas, varios usuarios repartidos por el globo se acercaron a una oficina, un muro de piedra, un cementerio y una zona rural respectivamente para encontrar unos pequeños cofres con una llave y una serie de documentos que emplazaban a otro lugar.

La cosa fue a más, la que parecía la pista final se escondía en una caja, acompañada de un reloj datado en 1916 y una serie de objetos vinculados con materiales y elementos del juego. La gran búsqueda estaba a punto de culminar, y la clave la tenían el reverso de los últimos paquetes encontrados: «A mediodía en el año 2113. En el primer sábado de agosto una de las cinco llaves abrirá la caja que hay bajo la Torre Eiffel.»

El easter egg definitivo, el rompecabezas que movilizó a medio mundo sigue vivo. Todavía no ha sido resuelto y, según han dado a entender sus autores, los desarrolladores de Trials Evolution, no se va a resolver hasta que llegue la fecha indicada, hasta 2113. Puede que nosotros no tengamos ocasión de verlo, pero nuestros hijos sabrán la verdad que se esconde tras el mayor secreto de la historia de los videojuegos. 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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