El mundo de Pokémon presenta una sociedad terrorífica de la que jamás nos habíamos percatado

Con Pikachu y sus amigos al frente, ¿quién diría que tras los pokémon hay un mundo oscuro, lleno de tenebrosas vivencias y costumbres de lo más sádicas? Pocas personas de seguro. Pues nos tememos que os equivocáis de pleno, ya que el mundo de Pokémon guarda una de las mayores distopías que podáis conocer según comenta io9.

En primer lugar, los “animales” de la zona, los mismísimos pokémon, son utilizados constantemente para el combate. Hablamos pues que la misma razón de ser de esta saga ya es de por sí maquiavélica. ¿Por qué criar seres con el único motivo de que sirvan como entretenimiento para sus entrenadores? No tiene sentido lógico, ellos también tienen sentimientos y sufren en las batallas. Quien sí que parece que no los tienen son las madres. ¿Enviar a la calle a un niño de 10 años con apenas un par de recambio de mudas, una mochila y una Pokédex? Nos da la impresión de que en Hoenn, Kanto y el resto de áreas las madres quieren vivir muy rápido sus vidas.

En lo relativo a las ciudades de estas regiones, ¿por qué en ninguna se refleja un hospital para humanos, una escuela o una comisaría? Parece que la infraestructura de cada zona de población está ideada para los pokémon, pero no para sus dueños. ¿Ningún niño puede acceder a una educación básica o ser atendido si se pone enfermo? Tampoco hay ningún edificio del gobierno, que en un mundo donde estos bichos son los protagonistas, parece ser que los integrantes del Alto Mando y los líderes de Gimnasio son los jefes del Estado. Igual, por ese motivo, no hay ningún tipo de localización útil más allá de las casas y los establecimientos dedicados a estas mascotas de lucha.

La clonación, tan desmedida en el caso de las milésimas copias de enfermeras Joy y angentes Mara es un hecho verídico y debería ser aceptado. Tanto o más como que los pokémon sean utilizados como mano de obra barata. De lo contrario, de no ser esto cierto, ¿por qué siempre hay un Chansey en cada Centro Pokémon? ¿Y algún Machoke levantando edificios? Y el asunto de los Gogoat en Ciudad Luminalia ni nombrarlo mejor. Pero la situación de estos empeora cuando nos damos cuenta de que la tecnología solo sirve para mejorar la vida humana. Mientras que los avances en estos seres de fantasía se usan para crear más y mejores pokéballs, en ellos se traduce en hologramas, mejores transportes o cabinas para comunicarse con el pasado. Si tenemos en cuenta que incluso en ocasiones se piensa en ellos como en comida, la cosa empeora notablemente.

A lo citado hay que añadirle que la sociedad es adoctrinada para creer que a los pokémon les gusta esto, estar sometidos bajo el yugo de sus entrenadores. Un ejemplo de ello son los profesores como Oak o Encina que incitan a sus vecinos a lanzarse a la aventura de hacerse con todos.

Lo peor de todo lo comentado es que ocurre ante nuestras narices y no nos damos ni cuenta. Pero esta sociedad es una auténtica pesadilla cruel, injusta y muy sádica. Aunque por suerte es ficción y hay que tomárselo con humor.

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