El secreto más oculto de Bioshock sale a la luz diez años más tarde

Que los desarrolladores son capaces de introducir todo tipo de easter eggs en sus videojuegos es algo que tenemos más que asumido. La gran mayoría de los que leáis esto seguramente conozcáis al auténtico jefe final de DOOM 2 (la cabeza de John Romero empalada), la fiesta en el ascensor de Crysis 2 o incluso el póster de Final Fantasy XXVII en Deus Ex: Human Revolution. Pequeños detalles pensados para sacar una sonrisa al jugador y protagonizar todo tipo de vídeos virales en los tiempos que corren. Pero también hay otros mucho más escondidos, pensados para que un grupo extremadamente reducido de personas pueda encontrarlo.

Hay secretos que tardan décadas en aparecer, videojuegos que se convierten en la gran obsesión de jugadores que creen que hay algo ahí, que «la verdad está ahí fuera». A veces tienen razón y otras no. A veces el videojuego más destripado tiene lugar para un último as en la manga, uno que nadie imaginaba ni por asomo y que estaba ahí para que solo los que formaron parte del proyecto sepan cómo acceder.

Hablamos de todo esto porque Bioshock ha resultado ser uno de los títulos que entrarían en ese grupo. El videojuego que nos introdujo en la popular franquicia de 2K, el que llegó a quemar tarjetas gráficas cuando salió a la venta en 2007, guardaba un secreto totalmente desconocido que apuntaba directamente a uno de los miembros del equipo no por su labor, sino precisamente por lo contrario.

El descubrimiento ha surgido a raíz de una conversación en 4chan. Un hilo abierto para hablar sobre el consumo de drogas durante el desarrollo de videojuegos (con auténticas perlas que pasan directamente al grupo de leyendas urbanas) contó con el comentario de alguien que aseguraba haber trabajado en 2K Marin. Este usuario, totalmente anónimo, hablaba sobre creativos que consumían setas alucinógenas, salían gritando por el estudio, llorando o incluso pintando las paredes con excrementos porque «les ayudaba a encontrar mejor los bugs».

Cuando alguien aparece realizando semejantes afirmaciones, sobre todo en internet, la reacción más lógica es desconfiar, y este usuario fue evidentemente puesto en duda. Decidió actuar para revelar su fiabilidad, ¿cómo? Contando cómo llevar a cabo el easter egg más escondido de todo Bioshock. Un secreto que se ha conservado incluso en sus remasterizaciones y que, a continuación, os contamos cómo ejecutar para que lo descubráis por vuestra cuenta.

«Ve a la segunda mitad de Hephaestus, donde encuentras a Andrew Ryan por primera vez en persona. Usa Incineración para reducir tu vitalidad a 1 punto de vida, ahora úsalo otra vez en la zona donde se activa la escena y anda para que ocurra. Morirás justo cuando comienza la secuencia, pero aparecerás en una Vita-Cámara que se encuentra fuera del mapa. Activa los subtítulos para arte y verás un mensaje de los desarrolladores que habla de cómo Paul Hellquist no hacía su trabajo. Nadie ha encontrado este bug públicamente, se encuentra en todas las versiones.» Más en la siguiente página.

Efectivamente, existe. Cualquiera con ganas puede comprobarlo tanto en la versión original como en las remasterizaciones lanzadas hace poco para las plataformas actuales. Al llevarlo a cabo, el jugador puede ver el mensaje que tenéis en la imagen de arriba, que reza lo siguiente: «Esto es un bug. Si puedes leer esto es porque Paul Hellquist no hizo su trabajo. Con amor, Kline». Con esto, este miembro de 2K no solo ha podido demostrar que trabaja en la industria, sino que el infierno del desarrollo de Bioshock es tan real como se venía diciendo.

Para quien lo desconozca, los problemas con el equipo de Irrational Games, liderado por Ken Levine, así como las tensiones entre el propio grupo de desarrollo con la editora, 2K Games, dio pie a infinidad de confrontaciones y baches que entorpecieron la elaboración del título. Una de las figuras más señaladas fue, precisamente, la de Hellquist. El que fuera diseñador jefe quedó apartado en la recta final, relegado a un segundo plano que no le sentó nada bien y quedando desconvocado de numerosas reuniones.

Al poco de salir el videojuego a la venta, este creativo decidió marcharse; pero su nombre quedará marcado en el primer Bioshock no solo en los créditos, sino en este easter egg que ha estado escondido durante más de una década. Situaciones como esta no hacen más que confirmarnos que, efectivamente, no tenemos ni idea de lo que los desarrolladores esconden en sus juegos, y que siempre hay lugar para una sorpresa más, para ese as escondido bajo la manga.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

Publicaciones relacionadas

Cerrar