El secreto tras la trama de los Call of Duty

La saga Call of Duty, a lo largo de sus ya más de 10 años de vida, ha sabido brindarnos todo tipo de historias (normalmente bélicas) a través de unas mecánicas arraigadas en el género de los FPS. Pasamos de la Segunda Guerra Mundial a los tiempos actuales, hemos incluso viajado al futuro o vivido la crudeza de Vietnam. Prácticamente, hemos vivido todo tipo de situaciones y batallas en todas y cada una de sus diferentes entregas, y siempre en el papel del gran héroe que salva el día.

O eso es lo que al menos nos han querido hacer creer. Siempre que te enfrentas a un juego, sus creadores se aseguran de hacerte sentir especial, de hacerte ser ese espécimen, ese hombre, esa mujer que están dispuestos a darlo todo por cambiar el rumbo de los acontecimientos y acabar con la amenaza que lo pone todo en peligro. Tú eres el protagonista y tú eres quien va a cambiar los pesos en la balanza, pero parece que en Call of Duty, por mucho que sea la imagen que se transmite, las cosas no son tal y como pensábamos.

Cada vez más usuarios se han percatado de ello, y lo cierto es que, una vez la idea te entra en la cabeza, todo cobra un mayor sentido. ¿Y si, en realidad, en la mayoría de videojuegos de la saga todo forma parte de una misión de escolta?, ¿y si nosotros, en lugar de ser los grandes héroes de acción que pensábamos, fuéramos alguien que los demás tienen que proteger para que cumpla su cometido? Suena como una completa locura, pero cuando te paras a pensar en cómo transcurren las misiones y qué objetivos te ponen, comienzas a preguntarte cómo no te habías dado cuenta antes.

Internet ha hervido con las especulaciones al respecto. Pensad en Soap McTavish y el Capitán Price, iconos conocidos de la franquicia que demuestran ser unos absolutos veteranos en el arte de la guerra. Ahora, pensad en la estructura que tienen muchos de los niveles de las campañas para un jugador en Call of Duty. No importa que tengas que acabar con un enemigo concreto, resistir a una oleada, detonar unos explosivos o realizar una incursión, cada poco tiempo te tocará seguir a cualquiera de estos dos o al PNJ de turno.

Ellos van delante, asegurándose de que todo está en orden y se puede avanzar, ellos se encargan de erradicar algunas amenazas y dirigirte siempre bajo su batuta. Tenemos cierta libertad, por supuesto, pero en el fondo sus miradas siempre están sobre nosotros y sobre toda la zona que nos rodea. Piensan en protegernos mientras avanzamos, en asegurarse de que conseguimos cumplir nuestro objetivo, sea matar al terrorista de turno o desactivar un lanzamiento de misiles. Piensan, en resumidas cuentas, en escoltarnos.

Esos personajes que te acompañan, que te escoltan, son los que más sufren, los que más crecen, los que quedan realmente afectados por lo que sucede. Tú no, tú solo eres un peón que se encarga de tachar los objetivos de la lista mientras cumple órdenes de los compañeros. ¿Mueres?, reapareces cerca de tu escolta. ¿Hay que abrir un lugar cerrado a cal y canto?, acudes para ayudar, no por iniciativa propia. Si nos liberamos de la idea de que somos el héroe absoluto, nos damos cuenta de que en realidad somos otro más, un novato al que el superior ha de proteger y que, tarde o temprano, conseguirá hacer algo importante para acabar con la problemática que da pie al argumento.

Muchos jugadores han apuntado esta posibilidad y, realmente, parece ser algo que forme parte de un lore oculto por los estudios que han dado forma a cada entrega de Call of Duty. Es como una norma no escrita que cumplimos de forma subconsciente, como el “¿Quieres?” de Andrew Ryan, solo que mucho más directo.

Y ahora, ¿qué piensas de tu papel en la saga?, ¿crees que esta teoría cada vez más extendida ha dado en el clavo?

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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