El sentimiento de comprar un juego nuevo cuando ya eres adulto

Jugadores jóvenes, atesorad vuestros años tempranos. Gozad de ese torrente de alegría y ansiedad por llegar a casa y jugar que invade vuestro cuerpo tras la compra de un nuevo juego. Gozadlo, porque nada es para siempre. No es que ser un adulto mate de cuajo esta ilusión por los videojuegos, qué va. Las fechas de lanzamiento se siguen esperando con ansias cuando peinas canas. Lo que pasa es que, bueno, hay algunos mecanismos dentro de ese plan que sí que varían un poco.

Verás, cómo explicarlo. No es tanto una cuestión de madurez sino de cómo gira el mundo. La vida viene como viene y es como una gigantesca ola que no puedes parar por mucho que pongas las manos. Al final tienes que afrontar lo que llega y haber lo que sabes que hay que hacer, porque es lo que toca y no otra cosa. No, claro que se puede seguir jugando, pero… Ay, caramba, qué complicado es esto. Mejor que lo explique un cómic.

Este de Spencer Moreland desde su portafolio web A Comik da en el clavo. Sí, esto es lo que queríamos decir. Este es justo el quid de la cuestión. Está reflejado total y fielmente de manera rigurosa. Así es como es comprar un juego nuevo cuando eres adulto. Pero, a ver, que igualmente la ilusión no la quita nadie, ¿eh?

-Qué emoción, qué emoción, qué emoción.

-¡Eh, mira por donde vas, amigo!

-No puedo esperar, no puedo esperar, no puedo esperar… No puedo… esperar…

-… A poder tener tiempo para jugarte algún día…

 

Cerrar