Este es el enemigo de Sekiro: Shadows Die Twice que más sorpresas está provocando

Los peligros en este juego vienen de donde menos te lo esperas.

Lobo vs enemigo en Sekiro: Shadows Die Twice

Sekiro: Shadows Die Twice llegó la semana pasada a PlayStation 4, Xbox One y PC, dejando claro que es un juego a la altura del legado de Miyazaki y From Software, o lo que es lo mismo, que es un juego que pone a prueba la paciencia de cualquiera a través de una dificultad endiablada. Llevar a los jugadores a la era Sengoku ha sido el pretexto perfecto para idear todo un nuevo abanico de enemigos y jefes de toda clase, y entre ellos ha aparecido uno que está sorprendiendo muchísimo a todo el mundo.

Advertencia: posibles spoilers de Sekiro: Shadows Die Twice

Puede que algunos ya lo hayáis conocido, y puede que otros estéis todavía lejos de llegar al lugar donde se encuentra. Los Nightjar **son unos guerreros shinobi que se encargan de proteger todos los **tejados del Castillo Ashina, usando todo tipo de recursos y mostrando especial predilección por imbuir su armamento con fuego para hacerte arder. Son rivales ágiles y complicados, pero también realmente imaginativos. Moverte por los tejados de este edificio puede hacer que oigas un «WOOOOO» a lo lejos. Y si es así, prepárate, porque te vas a llevar una sorpresa. La misma que se llevaron los jugadores del vídeo que dejamos a continuación.

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En efecto, estos luchadores son capaces de venir del propio cielo, aunque no de forma injustificada. Se cuelgan de las cometas que hay por la zona para lanzarse en picado a por ti, pudiendo derribarte de un solo impacto.

Si no había suficientes peligros ya a lo largo de toda la aventura de Lobo en Sekiro: Shadows Die Twice, estos aparecen para demostrar lo retorcida que es la mente de Miyazaki. Aunque os recordamos que, si buscáis algo más complicado, siempre podéis elevar la dificultad de Sekiro siguiendo esta guía.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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