Enemigos de videojuegos que merecían ser jefes pero eran muy comunes

La gran mayoría de videojuegos que llegan a nuestras manos cada año tienen un factor común: son títulos en los que la acción es parte primordial para ofrecer entretenimiento al jugador, de modo que nos vemos obligados a enfrentarnos a todo tipo de enemigos. Algunos enemigos son muy comunes y, por lo general, muy sencillos de derrotar, pero por otro lado tenemos a los llamados jefes, enemigos poderosos y con gran tamaño.

Hoy, sin embargo, queremos hablarte de unos enemigos que se encuentran en un término medio. Y es que lo que encontrarás a continuación es una selección de enemigos de videojuegos que eran bastante comunes pero que tenían el potencial suficiente como para haber sido bosses, aunque finalmente no lo fueran. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos compartas las tuyas.

Mímicos (Dark Souls)

Uno de los enemigos más míticos de toda la saga Dark Souls son los mímicos. La primera vez que nos encontramos con uno de esos falsos cofres, indudablemente, acabamos con la cabeza metida en ellos y viendo aquello de “has muerto”. Desde entonces nos andamos con pies de plomo. Lo cierto es que el mímico hubiera funcionado muy bien como boss y nos hubiera sorprendido en el primer enfrentamiento.

Splicer araña (BioShock)

Hay muchos tipos de splicers en BioShock, aunque los enemigos más memorables son los Big Daddies. Sin embargo, es probable que los splicers araña sean los más puñeteros de todo el juego. Tienen una resistencia increíblemente elevada y se mueven con una velocidad casi inigualable. Uno de ellos con las estadísticas más subidas hubiera sido perfecto para un enfrentamiento contra un jefe. Desgraciadamente nunca se dio el caso.

Regeneradores (Resident Evil 4)

Nos hemos enfrentado a todo tipo de engendros en la saga Resident Evil, pero pocos tan fastidiosos ha habido como los regeneradores de la cuarta entrega numerada. Debíamos apuntar con un visor térmico para ver sus puntos débiles y así poder derrotarlos. La mecánica es tan molona e imaginativa que nos hubiera encantado que solo hubiera un regenerador en el juego y que fuera un poderoso jefe para el final de alguna fase.

Hombres lobo (The Witcher 3: Wild Hunt)

Es cierto que hay un hombre lobo en una misión secundaria de The Witcher 3 que tiene barra de vida como si de un jefe se tratase, pero lo cierto es que encontramos otros muchos a lo largo de la aventura. Por su poder merece ser un jefe final, pues no solo tiene una fuerza desmedida y una resistencia fuera de lugar, sino que encima es capaz de regenerar salud a toda velocidad y ponernos las cosas todavía más difíciles.

Banshee (Mass Effect 3)

Hace unos días ya os hablábamos de las banshees de Mass Effect 3, pero hoy merecen una nueva mención. Los Segadores transformaban a las asari en estos terroríficos seres, que además de teletransportarse a toda velocidad en nuestra dirección tenían una resistencia tal que no podíamos acabar con ellas ni con tres cargadores enteros de nuestro fusil de asalto. Una banshee suprema como jefe hubiera sido extraordinario.

Geckos (Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots)

A lo largo de toda la saga Metal Gear nos habíamos enfrentado a muchos (valga la redundancia) Metal Gears. Estas son máquinas bípedas que se mueven autónomamente que son capaces de lanzar cabezas nucleares a enormes distancias en cuestión de minutos. En Guns of the Patrios nos encontrábamos con los Geckos, un Metal Gear “portátil” que había sido fabricado en serie, pero podría haber sido un jefe por sí solo.

 

Cerrar