Entrevista exclusiva a Marcos García "The Elf" y Bruno Sol "Némesis"

Para la redacción de ABJ, sentirnos amigos y compañeros de dos maestros como Marcos García "The Elf" y Bruno Sol "Némesis" es un verdadero orgullo. Con ellos hemos crecido, nos hemos divertido y, sobre todo, hemos aprendido una profesión con cada uno de sus textos en revistas tan importantes para nuestra industria como Hobby Consolas, Súper Juegos, Mega Sega, PlayStation 2 Revista Oficial (que pasó a ser PlayStation Revista Oficial) y Games TM.

Ahora que su carrera se encuentra en un momento de cambio y con nuevos proyectos a los que hincar el diente, seguro, quisimos encontrarnos con ellos como hacemos en otras ocasiones, para tomar unas cañas, pero con el objetivo de haceros partícipes de la conversación de este par de figuras. Como veréis pocas preguntas les hicimos, el objetivo era que ellos mismos se entrevistasen y juntos repasar sus mejores momentos uniendo palabras en torno a su pasión: los videojuegos.

Marchando refrescos, cerveza, torreznos, patatas, una figura de Link y la grabadora funcionando. Pasen, lean y disfruten:

ABJ: ¿Cómo fue el día que os conocisteis?

Bruno: Me llamaron para colaborar en Hobby Consolas, Juan Carlos García que es ahora director de Nintendo Acción, y estaba Marcos con sus cosas. Yo seguía a Marcos por sus textos y me acerqué a hablar con él y me puso el Castlevania de Super Nintendo. Flipé porque todavía no había salido en España, estaba para la consola japonesa solo. Y lo primero que le dije fue “no me gustan los gráficos” y se indignó.

Marcos: Es que las primeras fases del Castlevania son un poco oscuras, y Bruno se quejó (risas).

Bruno: Luego me encantó el juego, lo compré y es de mis favoritos. Pero recuerdo que Marcos decía “¿cómo que no te gusta?” y yo “es que esto es muy raro” (risas)

Marcos: Si ya solo por la música del juego… También recuerdo que enviaste dibujos y bocetos, comentarios de juegos como Robocod.

Bruno: Lo envié por carta. Teníais un anuncio de Micromanía en el que se buscaban redactores, y mis padres no me dejaban enviar nada porque querían que acabase antes la carrera, pero como en febrero vi que aquello no tenía futuro mandé la carta sin que se enterasen. La hice en la máquina de escribir de mi padre y se pensaban que estaba con los apuntes, me curré un par de dibujos que daban vergüenza ajena y lo mandé. Pensaba que no me iban a llamar en la vida.

Marcos: Qué va, estaban muy bien. Con los dibujos puso titulares simpáticos y nos llamó mucho la atención. Era marzo de 1992.

Bruno: Que cuente Marcos cómo empezó él.

Marcos: Yo también vi un anuncio en Micromanía, buscaban redactores. Y mandé un curriculum de todo con lo que jugaba, que eran más ordenadores, consolas casi no tenía. Me avisaron y fuí al edificio donde estaba, un sitio extraño, te jugabas la vida para llegar, y estuve con la gente de la revista: Javier de la Guardia, José Emilio Barbero… Me impresionó verlos. Y me pusieron a escribir un texto sobre un juego que me gustaba mucho, una vez más contaré que hablé del Shadow of the Beast de Amiga, un título que me había impactado en ese momento. Escribí eso, les conté los ordenadores que tenía y el tiempo que llevaba jugando, y sospecho que les gustó más mi experiencia que el texto seguramente, que por lo que recuerdo era muy sencillote, con características técnicas sobre todo.

Bruno: ¿Qué dijeron tus padres cuando les contaste que ibas a trabajar ahí?

Marcos: Se alegraron mucho porque, como me veían en casa jugando siempre decían “hijo, ¿esto te va a servir para algo?” (risas). Yo al menos pensaba que para divertirse era cojonudo. Ellos veían que me gustaba y que tampoco tenía muy claro a lo que me iba a dedicar y me vino muy bien, porque era mi pasión y poder trabajar en eso era un privilegio.

 

 

Bruno: Y hasta que salió la revista tú hiciste cosas en Micromanía y en Microhobby. ¿Mapas y artículos también?

Marcos: Sí, para aprender hacíamos un poco de todo con Juan Carlos para los últimos números de Microhobby, esa revista tan maravillosa que nos acompañó tantos años. Teníamos que hacer mapas y artículos. Los mapas tenías que sacarlos pantalla a pantalla e imprimirlos, grabarlo en un fichero, trasladarlo de cassette a otro formato y cada vez que pasabas de pantalla eran unos 5 minutos. Eso lo multiplicas por todas las pantallas que tiene un mapa y compruebas que era una locura. A veces te faltaba alguna y hacías trampillas para poner elementos o enemigos. Porque era imposible volver atrás, era un ciclo que si no cumplías de principio a fin no salía el mapa correcto. Todavía recuerdo que una de las columnas que hice fue para una de las últimas Microhobby, creo que la portada era de los Lemmings, que ya tiene narices meter a los Lemmings de Spectrum, y me gustaría encontrarla para ver qué puse en ese momento.

Marcos: Ahora quiero yo hacer una pregunta a Bruno: ¿si hubieras sido tú el director de alguna revista en las que hemos trabajado que habrías cambiado? ¿Qué toque le habrías dado a alguna de las revistas que en su momento no se hizo?

Bruno: Supongo que meter más juegos de importación. Ahora no tiene mucho sentido porque nos llega casi todo, pero lo más bonito que teníamos a mediados de los 90 era la cantidad de juegos japoneses que metíamos, casi todos a través de Chollo Games, cosas que en la puñetera vida habríamos llegado a ver. Seguro que hay un montón de morcillas en Japón que no llegamos a sacar. Para empezar, ahora Yakuza 5, que no sé si va a salir.

Marcos: O el Princess Crown de Saturn.

Bruno: Cosas así hubieran estado bien si hubiésemos tenido los medios y alguien que supiera japonés.

ABJ: ¿Cuál ha sido vuestra clave para trabajar juntos más de 20 años en la prensa del videojuego y con tantas revistas de éxito?

Marcos: Es que trabajar con Bruno es un auténtico placer, pienso que es la persona que más sabe de videojuegos de España con diferencia, es un tipo que te hace las cosas fáciles y en los momentos de crisis las ganas que le pone a todo y cómo se involucra, consigue animarte.

Bruno: Yo no soy el que más sabe de videojuegos en este país, ni de coña. La clave ha sido que éramos amigos desde el principio. Marcos era mi jefe pero nos conocíamos desde redactores y hemos sido colegas siempre, no es como si te ponen a trabajar con alguien que está por encima tuya y ya. Tenemos confianza. Y Marcos no es un director al uso, no se dedicaba a buscar una portada y ya. La única pega es que últimamente ya escribía poco, pero Marcos probaba los juegos, se leía la revista entera, hasta la madrugada el último vistazo lo echaba él y no te dejaba solo con el cierre. Bueno, alguna vez lo ha hecho por algún sarao…

Marcos: … había mujeres por medio (risas).

ABJ: ¿Alguna anécdota de momento de crisis en la redacción?

Marcos: Hemos tenido momentos tensos pero como somos amigos se han solucionado rápido, algún disgusto que a los dos minutos hemos olvidado.

Bruno: No ha habido muchas cosas canallas de última hora. Igual lo típico de que no han entregado un juego y darte cuenta a las dos de la mañana…

Marcos: … eso creo que fue con El Increíble Hulk…

Bruno: … o darte cuenta de que falta el editor de madrugada, que trabaja desde casa y no da señales de vida…

Marcos: … un colaborador que se puso malo y tardó tres días y ahora trabaja en una compañía (risas).

 

 

ABJ: ¿Y alguna portada especial?

Bruno: Yo tengo el recuerdo a la inversa, una portada que era preciosa y que el director de arte, al que quiero mucho, estropeó. Era el Demon´s Crest de Super Nintendo, con una portada preciosa de Capcom con una gárgola, y nuestro compañero la metió un filtro con PhotoShop rollo mosaico, que convirtió una ilustración preciosa en pintura de dedos de niño de tres años en la portada de Súper Juegos.

Marcos: Luego también la que se pudo hacer en Mega Sega y no se hizo, la de Snatcher.

Bruno: Exacto, que no se hizo porque este director de arte dijo que era "muy gay". Me la habían mandado en una filmina, era preciosa, y el tío me dijo eso, alucina… Yo le quiero mucho a pesar de todo, hay que entender que era una época en la que lo que decía el director de arte iba a misa. Por sus narices no salía algo.

Marcos: Tenía mucho poder, y además en verano maquetaba sin camisa, daba miedo acercarse (risas).

Bruno: Javi Bautista le hizo un par de estrellas para los pezones como las de las vedettes de los años 70 y como el tío era muy majo y tenía buen humor se las ponía. Bajaba la gente y veían a un señor de cuarenta y muchos años con las estrellas de papel puestas y maquetando. También tuvimos una portada en Mega Sega de Los Picapiedra que es la portada más fea de la historia de occidente, con John Goodman. Imagina la foto de Goodman aumentada un 400% sobre la resolución original y con los colores quemados. Una puta mierda. Terrible.

Marcos: ¿Qué juego te hubiese gustado analizar que no pasó por tus manos?

Bruno: Algún Clock Tower, que los hacíais tú o Roberto. Me moría de miedo con esos juegos, tiraba el mando por los aires en mi casa cuando salía el tijeritas. Me hubiese gustado alguno de miedo truculento de ese tipo. ¿Y a ti?

Marcos: Me hubiese haber trabajado menos de director y haber comentado más títulos. Algún Metal Gear por ejemplo, sobre todo el primero que me gustó mucho.

Bruno: ¿Hay algún error que lamentes o alguna cosa que te arrepientas no haber hecho?

Marcos: La etapa de Mega Drive y Super Nintendo generó mucho partidismo, fue como con Game Gear y Game Boy a nivel publicidad, que iban a saco. Y reconozco que me dejé llevar por la calidad de Super Nintendo y quizás machaqué un poco a Mega Drive. Pero a nivel personal, en la revista tratas de ser objetivo. Ahora lo pienso y tampoco era tanta la diferencia entre las consolas. Son momentos, cosas que aprendes con el tiempo, PlayStation y Saturn tampoco me traumatizaron tanto. Teníamos un colaborador que era muy pesado con Saturn y cuando la consola se fue a la porra y le dijimos que tenía que reciclarse hacia PlayStation decía que se iba a cargar todos los juegos. Ya ves, son pecados de juventud. A mí me hipnotizó en su momento la Super Famicom con Super Mario World. O los momentos de las licencias, cuando salió Mega Man en Mega Drive, que parecía que era una parcela de Nintendo…

Bruno:… lo ponía y me decía Marcos “¡pero si a ti no te gusta!”. Ese cartucho ahora cuesta un carajo, lo compré por dos duros y lo mismo ahora me paga el agua caliente un mes. Esas cosas siguen pasando, tú pregunta por ahí a la gente cuál es mejor, el Aladdin de Nintendo o el de Sega.

 

ABJ: ¿De qué manera han cambiado los lectores de revistas de videojuegos en estos años?

Marcos: Ha cambiado al mismo tiempo que han evolucionado los juegos, al ser más complejos generan más dedicación, mapeado, argumento y hacen que el usuario sea más elitista, piden más. No es lo mismo exigirle a un Skyrim que a un plataformas en 2D de hace 20 años. Ahora además se valoran mucho las características online, el multijugador y que tenga una gran duración. Y ahora no hay término medio, o se ponen los juegos en modo fácil o difícil, antes la mayoría de los juegos eran una putada, muy jodidos, con tres “continue” y cuatro vidas y a empezar la fase entera. En ese momento seguían el modelo de las recreativas, pensado para sacar los cuartos.

Bruno: Es de lógica, el público ha madurado. Tu coges aquellas Hobby Consolas que hacíamos e iban dirigidas a un público muy infantil. Los mayores habían pasado de los 8 bits al Amiga y de ahí al PC, eran gente con bigote. Los que se compraban la NES y la Master System eran niños. Por eso cuando yo empecé, lo que pedían era que contases una historia, un cuento ameno, y ya en el recuadro de la opinión hacías tu análisis. Micromanía era un público más adulto. Sobre el 94 o 95 dejamos ese estilo infantil. Y ahora la gente está súper informada gracias a Internet. Antes era mucho más difícil analizar los juegos, te daban un cartucho y te las tenías que apañar, así que todos hemos evolucionado, jugadores y periodistas. Aunque a veces añoras esas cosas, esa simpleza en todos los aspectos, por eso el otro día en Twitter me decían que parecía el abuelo cebolleta, pero es que me hacía más ilusión cuando existía solo el CES en Las Vegas y no había E3. Te daban un listado de juegos, de Génesis por ejemplo, y nada más. Eso emocionaba más, ahora cuando sale el juego a la venta has visto tantas cosas que te lo sabes de memoria, la sorpresa es nula.

Marcos: Antes veías un nombre de un juego en un listado y ya llorabas, o simplemente la publicidad en una revista con una sola imagen y los precios en libras. Con eso tenías para soñar mucho tiempo. Eran sueños que duraban un mes, de revista a revista.

Bruno: Me acuerdo de un colega al que no dejé de dar la vara con que se comprase el juego de Cobra. No dejaba de decirle "si tuviese yo las dos mil pelas me lo pillaba". Y él quería otro. En aquella época, en Galerías Preciados te vendían los juegos como en las pescaderías, con el dependiente en lo alto de un mostrador, con un metacrilato para que no lo robaras. Era como una frutería pero en vez de tomates y kiwis, con juegos. Pedías el juego y según lo tenías en la mano ya te metían presión con la frasecica "¿te lo vas a llevar o no?". Yo no dejaba de decir a mi colega "pilla el Cobra, he probado el de Spectrum y es la caña". Pues bien, lo compró, lo metió en el Amstrad y era una basura. Era una especie de vómito en modo cero con mucho colorido, horrible. Cuento esto para que veáis el reverso oscuro, pensabas que los juegos eran la leche y te podías encontrar estas cosas. También al contrario, muchos te sorprendían al probarlos, como los que hacía David Perry para Amstrad, el Trantor por ejemplo.

Marcos: Los grandes almacenes tenían su historia. Yo iba con mi hermano al Corte Inglés de Castellana antes de comprarme la Atari y desprecintábamos con disimulo los juegos y los metíamos en el ordenador para ver cómo eran. Nos pasábamos tardes así, huyendo de los dependientes.

Bruno: Esa época era la caña, solo te trataban bien si ibas con tus padres, sino te decían "niño, no toques los cojones".

Marcos: Y si vas para atrás hasta la época de Vectrex, o Colecovision eran productos de auténtico lujo. Estaban los juegos en vitrinas y o ibas con tu padre millonario de la mano o no sabías lo que era ese título en la vida.

 

Marcos: Hubo un momento en que la calidad más alta de los videojuegos estaba en los bares, en las recreativas. Esa calidad no la tenías en casa ni en broma y pensabas que siempre ibas a estar muy por detrás de eso.

Bruno: Cada vez que voy donde mis padres me voy fijando en los bares, algunos de ellos siguen abiertos, y no recuerdo el nombre del bar, sino la máquina que había. Veo el sitio donde, por ejemplo, descubrí el Karate Champ o el Ghost n´Goblins. Ahora es imposible ver un niño solo en un bar pero entonces todos nos metíamos, te quedabas mirando y te sentías incómodo, incluso pateaba hasta uno donde sabía que cada semana cambiaban la máquina, y fuese la que fuese la jugaba todo el barrio aunque fuera una castaña. Me acuerdo del balón prisionero de Technos en japonés, que sigo sin entender como a los dos días todo el barrio ya sabía jugar. Las reglas no las contábamos unos a otros.

Marcos: Y luego los nombres que les poníamos a las máquinas. Había una que era el Bagman, un ladrón con una carretilla, que cuando lo pillaba la policía decía: Ay Ay Ay. Y así es como lo llamábamos.

Bruno: Mi bar más mítico era uno que se llamaba Elpa, que se llamaba así porque los dueños se llamarían Elena y Paco. Y era la risa porque estaba en Moratalaz, un antro en unos bajos con viejos jugando al mus y los chavales a la máquina. Es el que os digo que cambiaban el juego cada semana y andaba 20 minutos todos los días para ir.

Marcos: Hacías un tour por los bares y tenías un amor/odio con las recreativas, porque la primera vez apenas te duraba la partida un minuto y te quedabas jodido. Eran como una tía buena que sabes que no te va a mirar nunca pero la sigues mirando. Yo reconozco que no jugaba bien del todo, había que meter mucho dinero. Jugando a pares sí que me acabé el Golden Axe o Double Dragon.

Bruno: Además en los 80 había mucho atraco, Sol y la Gran Vía en Madrid no son lo que eran entonces, había mala gente pero estaban los mejores salones recreativos, así que engañaba a mis padres y les decía que me iba a Goya. Me llegaron a atracar, pero me lo pasaba en grande. Recuerdo odiar a un tío, que por entonces me parecía un viejo y lo mismo solo tenía 27 años. Yo jugaba a la de las Tortugas Ninja y veía cómo con un saco de monedas se acababa la de Alien, y a mi me parecía que eso no tenía ningún mérito. Y ahora yo soy ese tío cerdo, me encantaría jugar y jugar con ese dinero. Le miraba con odio y me he convertido en ese tío dándole al "continue". En aquella época tenías 200 pelas y elegías darle con gusto a una máquina viejuna o te pulías 20 duros en el Out Run y eras el rey de tus amigos durante dos minutos.

 

ABJ: ¿Cómo han cambiado las redes sociales la relación con los lectores?

Marcos: Que opine todo el mundo al instante siempre es positivo. Pero quizá hay una corriente negativa, en la que se habla más de tonterías como "maletines", o de qué basura es un juego que de otra cosa, es como un ataque constante a los medios, se ha perdido la magia que había antes en ese sentido. Antes había un diálogo entre lector y medio y ahora a veces percibes una queja constante. Ahora está de moda ver todo negativo, que si la nueva generación va a ser una mierda, etcétera. Cansa muchas veces, y lo que apetece es jugar y no comunicar nada a nadie. Quiero aislarme un poco de esta corriente negativa.

Bruno: Yo al final, como tienes la ventaja de hablar con la gente puedes desmentir muchas cosas. Me hacía gracia mucha gente cuando me decían que la Revista Oficial la pagaba Sony, mucha gente no entendía que esa revista la hacía Zeta, que era quien pagaba a Sony. Al final tienes la ventaja de poder hablar con la gente y hacérselo ver. Me parece que las redes sociales sirven para muchas cosas. Para algunas, te exaspera pero tienes la oportunidad de hablar con el lector y eso es positivo, y en Games TM, por ejemplo, nos ayudó mucho a crecer. Siempre hemos huído del concepto de "redactor estrella", lo importante es el juego y después el jugador, tienes que estorbar lo menos posible, hay que razonar pero te debes al juego y al tío que te va a leer.

ABJ: Habéis analizado cientos de juegos. ¿De qué nota os arrepentís más?

Bruno: Yo recuerdo el Aquatic Games, un juego de atletismo basado en el universo de James Pond y me gustó mucho porque como el mando de Mega Drive iba tan bien me lo pasé como un enano, era de un solo jugador, una cosa demencial. Y creo que le casqué un 92 o un 93 y me quedé tan ancho, y al mes ya me estaba arrepintiendo. Era un joven redactor en Hobby Consolas en 1992 y me ha estado persiguiendo durante décadas. Es la única nota de la que pienso "¿en qué coño estaría pensando?". No quiere decir que no me haya equivocado con otras notas, pero esa es la más flagrante.

Marcos: Yo la más graciosa que tengo, y no fue culpa mía, no daré muchos datos, es que cambiaron la nota de un juego que era el Truxton, un matamarcianos de Mega Drive. Yo le di un 80, estaba muy bien, pero una persona por encima de mi que lo había jugado y le gustó mucho lo pasó a 94. Entonces, claro, salieron juegazos como Thunder Force III y IV que eran una pasada, y te veías obligado a puntuarlos por encima. Descolocó para siempre las puntuaciones de los matamarcianos.

Bruno: La primera tarde que entré en la redacción para ponerme con las cartas de los lectores le dije: "¿tú diste la nota al Truxton y al Strider?". (Risas)  Yo ahora si hiciese una revista, el baremo que pondría sería el del "Hola!" de hace 30 años, que eran tres muñecos dibujados por Mena. Eran un señor roncando, otro expectante y otro aplaudiendo. Haría las críticas así y que tuviese el jefe de producto que mandar un dibujo hecho a mano a la central internacional.

 

Marcos: Venga, va Bruno, un Top 3 consolas con tus máquinas favoritas.

Bruno: La primera la Mega Drive, la Super Nintendo la segunda y la tercera la NES. ¿Y las tuyas?

Marcos: Yo la Super Nintendo la primera, segunda PlayStation y la tercera la PC Engine. Y si fueran ordenadores, el Spectrum y el Amiga.

Bruno: Yo es que era un muchacho de Amstrad y sigo diciendo que era mejor que el Commodore y que el Spectrum si sabías sacarle partido. Otra pregunta, ¿si no hubieses trabajado en esto, qué te hubiese gustado ser?

Marcos: Me llamaba la atención conducir trenes. Y tengo que decir que me mola la idea de trabajar en un cementerio de coches, aplastándolos, pero no sé qué significa eso (risas). Y luego lo típico: detective.

Bruno: Yo me veía trabajando en un matadero, ¿cuántos años te lo llevo diciendo?. Ya no podría. No es que no me gusten los animales, los adoro, pero extrañamente me resulta atractivo. Soy carne de psiquiatra porque no soy capaz de pisar ni un grillo, tengo dos perros que me mangonean y seguramente vería un ternero y me mataría yo mismo antes que hacerle daño. Pero es una cosa que tengo ahí.

ABJ: Para terminar, ¿qué consejo le dais a la gente que quiere dedicarse al periodismo de videojuegos?

Marcos: Sobre todo que sepa que es lo que más le gusta hacer. Lo que suma es tener gente que aporte, que se deje llevar, que digan las cosas con lógica, que para decir burradas ya hay mucha gente. Con que te lea una persona ya vale, yo he escrito igual con la misma pasión si me iban a leer dos personas o un millón. Hay que expresar lo que te ha hecho sentir un juego.

Bruno: Hay que escribir lo que te gustaría leer. Dar toda la información que te gustaría haber conocido, de la misma manera que querrías que te lo contaran a ti y haciéndolo así lograrás tu estilo, nadie lo hará igual.

Marcos: Y sobre todo con respeto y saber que la estrella es el juego.

 

Hasta aquí esta entrevista, pero os podemos asegurar que fue mucho más allá y que la noche se hizo larga, porque estando con amigos de los que hay tanto que aprender los minutos pasan volando. No perderemos de vista a Bruno y Marcos y vosotros seguro que tampoco, son muchos los años que nos vienen acompañando en nuestro recorrido por los videojuegos y muy pronto se embarcarán en una nueva aventura, seguro.

¡Nos vemos en los bares!

David Navarro y Tomás McNulty

Redactor Jefe Editorial y Redactor Jefe Multimedia de AlfaBetaJuega

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