Érase una vez un ratón

Mickey Mouse cumple 85 años esta semana, pero ahí donde lo véis está hecho un chaval. Este “viejales” no se ha privado de aparecer en videojuegos, cosa que ha hecho durante una buena temporada. Le dedicamos un repaso a su trayectoria en este medio.

Muchos quisiéramos llegar a los 85 años en el estado de forma en el que llega Mickey Mouse. Es que lo firmábamos ya donde sea. No solo sigue siendo uno de los personajes de animación más queridos e icónicos del mundo sino que además sigue en boga gracias a un reciente cambio de look, más próximo a sus orígenes y con aire mucho más estilizado. Con casi un siglo de vida a cuestas, parece que por el orejudo ratón no pasen los años, e incluso a edades ya venerables se atrevió a probar fortuna en el mundo del videojuego.

No siempre ha tenido la misma suerte, algo que parece ser habitual cuando un personaje de ficción es llevado a otro medio, pero cuando el caso es que cuando a Mickey se le ha tratado bien nos ha dejado títulos para enmarcar. Alguno ya lo hemos reseñado en AlfaBetaJuega, como fue el caso de Castle of Illusion, un juego que sin duda anida profundamente en el corazón de los aficionados a la Sega de los 8 y 16 bits, pero el currículum de Mickey es muy extenso. Por ello vamos a darle un breve repaso mientras coge aire para soplar esas 85 velitas en su tarta.

Los primeros años

¿Qué tienen en común Mickey Mouse y Mario? Pues que a ambos les dio la alternativa en los videojuegos la misma compañía. Nintendo popularizó sus maquinitas Game & Watch a comienzos de los ochenta creando una verdadera fiebre entre la chiquillería de la época, y si a eso le sumábamos la presencia de personajes licenciados como, por ejemplo, cierto ratón con pantalones, sobre el papel la ecuación daba como resultado doble éxito. De este modo, 1981 vio la llegada del icono de Disney a los juegos electrónicos con Mickey Mouse, una máquina en la que nuestro protagonista tenía que recoger con una cesta los huevos que dejaban caer unas gallinas cluecas antes de que éstos se estampasen contra el suelo. El debut debió de gustarle al roedor, que al año siguiente repetiría y esta vez incluso se traería a unos amigos. Mickey & Donald era el nombre de esta nueva Game & Watch, en esta ocasión de las de doble pantalla, en la que los dos personajes y Goofy acudían a un edificio en llamas con su coche de bomberos para sofocar el incendio. En la parte superior, Donald llevaba la manguera mientras en la parte inferior, Mickey y Goofy bombeaban el agua. Nada como el trabajo en equipo.

Recoger huevos o apagar incendios pueden ser tareas estresantes, desde luego en distinto grado, pero pocas cosas han dado a Mickey tantos quebraderos de cabeza como tontear con las artes oscuras. Ese segmento de la película Fantasía iba a dar mucho juego, valga la expresión, de hecho tanto como para dar pie al primer cartucho en el que Mickey iba a ser el protagonista a todo color. Sorcerer’s Apprentice, para la vetusta Atari 2600, es posiblemente uno de los juegos más oscuros de su catálogo y tan extraño como buena parte de los juegos del catálogo de la máquina. Colorido a más no poder, y con las notas de la conocida partitura sonando de fondo (aunque de manera horrorosamente intermitente), Mickey se coloca sobre la sesera el sombrero del mago Yen Sid y, bueno, el mundo a su alrededor se va de madre. Recreando varias escenas de la famosa secuencia las limitadas posibilidades de la consola, Sorcerer’s Apprentice tiene más de curiosidad arqueológica que de clásico real, pero abrió la puerta a todo lo que habría de venir después.

Mickey haría un par de apariciones más en sendas Game & Watch antes de volver al mundo del color y los pixels, y jamás adivinaríais de la mano de quién sería su regreso. Porque si antes le encontrábamos relación con Mario, ahora bien podríamos con el ligón más empedernido de los videojuegos. Nada menos que Al Lowe, creador de la mítica y picante aventura Leisure Suit Larry in The Land of The Lounge Lizards, fue también el desarrollador de Mickey’s Space Adventure, otra aventura conversacional con el sello de Sierra que se publicaría para Apple II, Mac, PC, Commodore 64 y otros ordenadores de la época. Mickey se las veía en esta ocasión sin comerlo ni beberlo mientras pasea un buen día a Pluto con, subimos el listón, unos extraterrestres que le encomiendan la misión de encontrar los fragmentos de un cristal de vital importancia para su raza. Cuánta razón tiene ese dicho de que la aventura está en la esquina.



Mickey llega para quedarse

Con el éxito que estaba teniendo la consola Nintendo Entertaintment System, muy mal se tenía que dar para que Mickey no volviera a pasarse por los dominios de la gran N y, esta vez sí, en forma de cartucho para su sistema doméstico, como está mandado. Un juego que recibiría en Japón el título de Mickey Mouse: Fushigi no Kuni no Daiboken (“Mickey Mouse: La aventura en el Mundo de las Maravillas”) y donde un nuevo personaje del entorno del ratón iba a hacer su aparición: Minnie Mouse. La eterna novia de nuestro protagonista venía de comparsa en un juego en el que, extrañamente, manejábamos a ambos a la vez en el interior de una mansión encantada plagada de enemigos, escaleras y puertas, y en la que debíamos encontrar el camino y los objetos que nos ayudaran a salir. Curiosamente, uno de estos objetos permitía a Mickey y Minnie disparar estrellas, convirtiéndolo casi en un juego del género run and gun por momentos.

Lo de explorar habitaciones era algo a lo que Mickey le acabaría cogiendo afición en los años venideros. Durante la segunda mitad de los ochenta, el ratón hace una breve escapada a los ordenadores personales para protagoniza Mickey Mouse: The Computer Game, un juego de los británicos de Gremlin Graphics en el que Mickey se enfrenta a fantasmas, ogros y demás seres fantásticos mientras asciendo por una torre al tiempo que resuelve puzles y, una vez más, se escucha de fondo El Aprendiz de Brujo. “Para una escoba que animé, animaescobas me llamaron”, debía pensar Mickey.

Mickey Mouse: The Computer Game buscaba más que nada el reclamo a través del nombre de su protagonista, y en una época en la que el título y la carátula eran lo que realmente vendía un juego, suponía una jugada bien pensada. Pero quedaba la sensación de que algo más y mejor se podía hacer con Mickey. Su regreso a las consolas y el comienzo de sus propias sagas lo iba a demostrar. En especial con el siguiente título que vamos a nombrar.



Un mundo de ilusión

Castle of Illusion, Starring: Mickey Mouse. Con este título los usuarios de Master System, Mega Drive y Game Gear iban a tener en 1990 uno de sus encuentros más agradables con el personaje de Disney. Apagar incendios, recoger huevos y recorrer habitaciones huyendo de fantasmas son cosas todas ellas que están muy bien, pero seamos francos, Mickey pedía un juego de plataformas a gritos. El género más extendido de los videojuegos en la época no podía quedarse sin sacar partido a la imaginería de Disney y a su educado roedor, aun si ello suponía hacerle saltar sobre su pompis encima de los enemigos. Castle of Illusion fue un gran tanto que se marcó Sega, especialmente en sus sistemas de 8 bits, a los que obsequió con uno de los juegos más coloridos, divertidos y bonitos que han pasado por su catálogo. Se había tocado por fin la tecla correcta y el resto ya venía rodado.

Castle of Illusion merecía una continuación, y la tuvo en 1992 con Land of Illusion para Master System y Game Gear. Con la misma jugabilidad, porque si algo funciona no conviene tocarlo mucho. En su introducción encontramos a Mickey leyendo un libro de cuentos de hadas, pero el cansancio hace mella y nuestro héroe se queda frito. Cuando se da cuenta está en un mundo similar al del cuento que estaba leyendo, y alguien con la misma apariencia de Daisy le pide su ayuda para recuperar un cristal mágico. “Faltaría más, póngame a sus pies”, es la única respuesta posible si se trata de que Mickey Mouse, buen chaval por definición, deshaga un entuerto. Para nuestra segunda alegría.

Lo de la franquicia Illusion parecía que marchaba viento en popa, así que la tercera entrega no iba a tardar en llegar. Es más, no iba a tardar nada. Porque en ese mismo 1992, en lugar de sacar un port en 16 bits de Land of Illusion, Sega sacaba lustre a su Mega Drive con World of Illusion, Starring: Mickey Mouse and Donald Duck, con el dúo dinámico de Disney compartiendo cartel y mostrando de lo que era capaz la máquina negra en un juego condenadamente hermoso y que introducía la posibilidad de ser jugado a dobles. En este caso, sin embargo, la mecánica de juego sí que cambiaba. Mickey y Donald se encuentran ensayando trucos de magia para hacer una actuación cuando Donald da con una misteriosa caja. Mickey se da cuenta de que hay un resplandor un poco inquietante surgiendo de ella, pero cuando quiere darse cuenta, su palmípedo amigo ya ha desaparecido en su interior. Siguiendo sus pasos, ratón y pato dan con sus huesos en otro mundo en el que un poderoso mago les desafía a medir su magia con la suya. Mediante sus propios trucos y otros que aprenderán por el camino, Mickey y Donald atraviesan uno de los mundos más vivos y coloridos vistos en Mega Drive al tiempo que saltan de plataforma en plataforma, como mandan los cánones.



Pero aunque hayamos llegado al cúlmen, World of Illusion aún no marcaba el final. En 1994 Sega repite jugada y lanza Legend of Illusion, de nuevo solo para Master System y Game Gear y donde en esta ocasión volvemos a meternos en un entorno de cuento de hadas controlando a un Mickey ataviado como en su cortometraje El Sastrecillo Valiente para sacar las castañas del fuego al rey Pete Patapalo, ya que una profecía dice que el monarca debe salir a buscar un agua con propiedades mágicas para evitar que su tierra se vea condenada. Como Pete no está por la labor nombra a Mickey rey honorario, dando comienzo una aventura en la línea de las dos primeras, pero en la que se sustituye el salto sobre los enemigos por la posibilidad de lanzar proyectiles sobre estos.

La saga Illusion fue la primera encumbrar a Mickey Mouse a los laureles de los videojuegos, y de hecho en sentido estricto podríamos añadir otro título a la lista 18 años después. Pero le llegará el turno más adelante. Ahora volvemos a los sistemas de Nintendo, porque Capcom también tenía planes para nuestro orejudo amigo.



Las mágicas aventuras de Mickey

Mientras Mickey saboreaba el éxito en Sega, de vez en cuanto sacaba tiempo para volver a pasarse por los barrios de Nintendo y generar una nueva licencia. En 1991 y desde Game Boy se comenzaban a lanzar una serie de hasta cinco juegos llamada simplemente Mickey Mouse en los que predominaba el componente de plataformas y laberíntico alternativamente. Como cosa curiosa, la tercera entrega de esta serie, Mickey Mouse III: Yume Fuusen (“Mickey Mouse III: Sueño de globos”) se mudaría a NES en la forma de un entretenido juego de plataformas en el que el ratón usa globos tanto como arma arrojadiza como para darse apoyo a la hora saltar y alcanzar otros puntos. Los 16 bits ya partían el bacalao y Super Nintendo reclamaba su ración de Mickey Mouse, y a fe que Capcom, poseedora de los derechos para desarrollar juegos en la plataforma, iba a dársela. Por partida triple, además.

The Magical Quest, Starring Mickey Mouse marca el inicio de una nueva trilogía que en Japón recibiría el nombre de Mickey’s Magical Adventure. Capcom opta por un camino muy similar al que Sega había tomado con Castle of Illusion para salir en busca de Pluto, pero esta vez Mickey iba a cambiar su forma de proceder ante los enemigos para obtener la habilidad de hacer girar los objetos como si fueran peonzas. De esta manera, el salto les deja aturdidos durante un tiempo en el que podemos aprovechar para cogerlos y echarlos a rodar de manera similar a cuando Mario patea una concha de Koopa. Además, hay bloques en el juego que podremos coger y lanzar y que esconderán objetos y monedas que nos serán de utilidad.

La otra gran novedad de Magical Quest es que Mickey, en una nueva semejanza con Mario, pasa a disponer de un guardarropa. Una serie de disfraces que le confieren diversas habilidades y entre los que podemos cambiar en cualquier momento, un lujo este que el fontanero no se puede dar así como así. Esta tónica se mantiene en The Great Circus Mystery, Starring Mickey & Minnie y en el inédito en occidente hasta su remake para Game Boy Advance Magical Quest 3, de nuevo con Mickey y Donald formando pareja.



Mickey dispuso de otros títulos en su periplo por los 8 y 16 bits. Es el caso de Mickey’s Dangerous Chase para Game Boy, juego de plataformas al uso para seguir engordando la producción con la efigie del ratón para la portátil de Nintendo. También la película Fantasía contó con una adaptación para Mega Drive, centrándose de nuevo en el segmento de El Aprendiz de Brujo, esta vez llevado al género de plataformas. Por otro lado, en Japón apareció en 1994 Mickey no Tokyo Disneyland Daibouken (“La gran aventura de Mickey en Disneyland Tokyo”) para Super Nintendo, otro juego interesante por introducir una nueva variación en su mecánica plataformera. En este Mickey lleva a la espalda una bombona de gas y otra con agua con la que hincha unos globos. Aunque en su planteamiento sea similar al Mickey Mouse III de NES, aquí tenemos más posibilidades al poder mantener el botón pulsado de cada una de las cargas para obtener ataques más potentes gracias a los globos de agua arrojadizos, o los que están hinchados con gas como ascensor primero y propulsor después. Lástima que no saliera de Japón porque es parte de esa producción para 16 bits en la que Mickey encontró un filón y que le iba a hacer un homenaje a su carrera ese mismo año.



Llega la Mickeymanía

Aunque ahora estemos celebrando el 85 aniversario del personaje, en 1994 ya se le comenzó a rendir un merecido tributo desde las consolas de la época. En realidad, llegaron tarde al 65 cumpleaños de 1993 como era la idea inicial, pero lo cierto es que mereció la pena. Mega Drive y Super Nintendo iban a acoger un cartucho desarrollado por Traveller’s Tales y publicado por Sony Imagesoft que iba a recorrer algunos de los momentos cumbre de la trayectoria del ratón más famoso del mundo. Mickey Mania: The Timeless Adventures of Mickey Mouse nos ponía de nuevo en los pantalones rojos de Mickey para trasladarlo a varios de sus propios cortos con los que se había ganado la fama mundial desde hacía más de 65 años.

De esta manera, Mickey Mania comenzaba visitando, como no podía ser de otra forma, el origen de todo: Steamboat Willie, el primer cortometraje en blanco y negro donde un ratón silbaba alegremente mientras manejaba el timón de un pequeño barco a vapor. Lo extraño es que esta ocasión el propio Mickey de tiempos modernos iba a encontrase consigo mismo en sus diferentes encarnaciones, teniendo que llegar al final de cada nivel y enfrentarse con un jefe final en cada cortometraje para salvar la situación.

Mickey Mania se publicó poco más adelante en formato CD para Mega CD y, aprovechando que Sony ya tenía consola, para PlayStation, versión esta que permitió que el nivel visual del juego, ya excelente de por sí, mejorase con el añadido de algunos efectos (la introducción paulatina del color y las marcas de celuloide en Steambot Willie es un detalle delicioso) y propiciase que Mickey aprendiera a hablar, dedicando a sus enemigos algunas frases o exclamando de asombro al verlos aparecer con su característica voz. En su siguiente gran aparición le veríamos hacer algo más que eso.



Entre dos mundos

En 2002, ya con la sexta generación de consolas en el mercado, iba a tener lugar un hecho que haría historia. Los universos de Disney y Squaresoft, más concretamente de su serie Final Fantasy, iban a darse la mano en Kingdom Hearts, un juego de rol y acción que juntaría a los personajes de ambas casas y en el que Donald y Goofy junto a un personaje creado explícitamente para el juego iban a ser la tripleta que el jugador podría manejar a su antojo. En Kingdom Hearts vemos la invasión de varios mundos basados en películas Disney por los Sincorazón, teniendo que hacer que protagonista, Sora, use la Llave Espada para evitar que las criaturas sigan entrando a ese mundo. En Kingdom Hearts ya se nos indica la presencia de Mickey Mouse, a quien se refieren como el Rey Mickey, si bien en la primera entrega se encuentra en paradero desconocido. Pero en la secuela para la misma consola la situación es bien distinta.

Mickey hace acto de presencia en Kingdom Hearts II como personaje jugable en determinados momentos, blandiendo una Llave Espada y siendo una de las principales novedades de esta segunda parte numérica en la que puede tomar el relevo de Sora cuando éste es derrotado por algún jefe final. Mickey no es ningún alfeñique, de hecho es más rápido y más fuerte que el protagonista juvenil y sus puntos de magia se recuperan a gran velocidad. Lo malo es que carece de la habilidad para liquidar jefes finales, por lo que deberemos conseguir usar su habilidad especial para devolver a Sora a la acción y que sea éste quien termine con lo empezado.

En sucesivas entregas de la serie, Mickey se ha dejado ver en algún momento u otro, aunque no de manera tan activa como en Kingdom Hearts II. Ahora que la trilogía está por concluir con el anuncio de Kingdom Hearts III, es posible que el monarca del Castillo Disney vuelva a empuñar la Llave Espada, o quizá se limite a aportar sus conocimientos desde su trono. Conocimientos que son más de los que Mickey revela.



La faceta épica

El último renacer de Mickey Mouse en los videojuegos ha venido de la cuenta de Warren Spector, diseñador y desarrollador de títulos tan míticos como System Shock 2 o Deus Ex. Spector tenía en mente una visión más oscura del universo Disney, una en la que tendrían cabida personajes del pasado de la productora, contemporáneos del ratón y que habían sido condenados al olvido y al ostracismo. Los primeros diseños del juego mostraban verdaderos engendros dignos de aparecer en cualquier pesadilla, lo cual no casaba para nada con lo que podía esperarse de algo con el sello Disney y a la vez desbocaba las fantasías de quienes esperaban que Spector diese un manotazo en la mesa y mostrase una nueva cara de Mickey Mouse, y de rebote de su plataforma Wii, destinada al público adulto.

De Mickey se podrán decir muchas cosas buenas, pero si tiene un defecto es que no escarmienta. De nuevo jugueteando con las posesiones del hechicero Yen Sid, Mickey la lía bien parda al crear a La Mancha, un monstruo hecho de tinta que logra corromper la tierra de El Páramo, donde residían las creaciones olvidades de Disney junto con el hermanastro de Mickey, Oswald, el conejo afortunado, que ahora mismo está viendo cómo su mote es un poco irónico. Mickey no solo le roba la fama sino que además libera un mal sobre su hogar, eso no es de recibo, hombre. Cegado por la ira, Oswald se alía con el Doctor Loco procedente del corto al que da nombre (The Mad Doctor) para vengarse de Mickey, quien armado con un pincel mágico debe solucionar todo el jaleo que ha armado él solito.

Por suerte, ambos personajes acabarían haciendo las paces a tiempo para dos secuelas. Una es Epic Mickey: El Retorno de Dos Héroes, en la que la licencia pasa a PS3 y 360 para controlar a ambos personajes, Mickey y Oswald, uno con su pincel y otro con un mando a distancia con el que afecta a aparatos electrónicos. Otra es el último elemento perteneciente a la saga Illusion al que nos hemos referido anteriormente, el juego para 3DS Epic Mickey: Power of Illusion (Epic Mickey: Mundo Misterioso en nuestro país), un tributo a la serie de Sega que alcanza de lleno el corazoncito de los fans y nos retrotrae a esas primeras aventuras saltarinas de Mickey.



El ratón que sabía hacer de todo

Estas son las apariciones más destacadas de Mickey Mouse en los videojuegos, y seguro que alguna se habrá quedado en el tintero, pero es que Mickey se ha dejado ver en multitud de juegos. Lo hemos visto practicando deportes en la serie Disney Sports, en plan Arguiñano en My Disney Kitchen, al volante en Mickey’s Speedway USA y Mickey’s Racing Adventure. Ha aparecido también en algún que otro juego con tintes educativos y de minijuegos como Mickey’s Ultmate Challenge, hizo acto de presencia en Dreamcast con la regulera aventura Disney’s Magical Mirror Starring Mickey Mouse y hasta ha probado en los terreno online con el ahora cerrado Toontown Online. Mickey, a sus 85 años y hasta en los videojuegos, ha visto de todo.

Sin embargo también estamos seguros de que Mickey seguirá apareciendo en los videojuegos presentes y venideros, comenzando por el actual Disney Infinity, y que volveremos a ver sus famosas orejas y sus distintivos pantalones y zapatos pasearse por nuestras pantallas, posiblemente en el nuevo estilo que luce desde este mismo año. Saltando, corriendo, pintando… eso ya depende. Lo que sí esperamos es celebrar el centenario de Mickey dentro de 15 años y agregar a la lista nuevas gestas del ratón más famoso del mundo.

 

Juan Elías Fernández

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