¿Es Super Mario Party un juego malévolo?

Todos sabemos que Mario Party es sinónimo de diversión entre amigos y, como su mismo nombre también indica, sinónimo de fiesta para toda la familia con nuestros personajes favoritos de Nintendo

Sin embargo, el nuevo Super Mario Party parece no estar contentando a todos los fans, creando opiniones muy divididas entre los que lo consideran un gran título (80 minijuegos no son ninguna tontería), y entre los que dicen que la nueva entrega es “maligna” y, por tanto, no están demasiados contentos con las decisiones que Nintendo ha tomado esta vez. 

¿Por qué tanta maldad?

Pues bien, según los comentarios de varios críticos del medio Kotaku, el nuevo Super Mario Party tiende a “equilibrar” el juego en demasiadas ocasiones, esto es, ofrecer vías a los jugadores que van por detrás para subir su marcador o, lo que es aún más malvado, perjudicar a los participantes que van a la cabeza de la carrera (como ocurre en Brawl con los tropiezos y en Mario Kart con los caparazones azules extra).

Cabe mencionar también que Super Mario Party tiene unas mecánicas de juego que siempre van en busca del momento “te pillé”, queriendo sorprender al jugador en una situación determinada, bien debido a su poca preparación, bien debido o a su baja concentración. De acuerdo, Nintendo, es necesario estar pendiente, pero ¿es justo buscar siempre el lado “fastidioso”? A veces parece que necesitemos sabernos los minijuegos de memoria para que todo vaya más rodado. 

Evidentemente, esta ideología tras Super Mario Party puede tacharse de malévola o maligna, pero hay que reconocer que, gracias a ella, se producen los momentos más divertidos de la partida: enfados de un jugador que echa la culpa al mando, otro que dice “esto es tongo” e incluso los que profieren un “la consola me odia”.

Y probablemente tengan parte de razón, porque como seres humanos que somos, tendemos a confiar en que los juegos se crean para funcionar a nuestro favor, aunque las mecánicas sean complejas o difíciles (como en Dark Souls), pero esto no se puede aplicar a Super Mario Party

Sin ningún tipo de duda, la saga Mario Party es un amalgama de contradicciones que crea momentos únicos, formando un abanico amplio de sentimientos que ayudan a crear grandes recuerdos de grandes partidas.

Y sí, Super Mario Party es, en cierto modo, un juego hostil en el que la habilidad con el mando no es siempre lo más importante, pues el cerebro tras el cartucho es el verdadero maestro de ceremonias. Pero esta hostilidad no es mala si uno sabe a qué atenerse, de hecho, es un punto a favor de un juego que trata de reiniciar una franquicia con muchos títulos a sus espaldas, y aunque no lo haya hecho de la forma más redonda posible, sí ha usado la innovación y la «sorpresa» para seguir siendo el título ideal para picarse, divertirse, gritar, reír y llorar con nuestros mejores amigos.

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Mario Arias

Recolector incansable de contenedores de corazón y piezas de la Trifuerza, emisario de la Diosas en la Tierra de Hyrule y adorador de la Luz de la Espada Maestra. Me defino como Nintendero de corazón y Tolkiano de-mente. Studio Ghibli es mi religión.

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