Esta es la versión de Pokémon más terrorífica de la que hayas podido tener constancia

Así era la versión pirata de Pokémon más terrorífica

Pokémon es visto como una serie de juegos de corte marcadamente infantil. No se puede culpar a nadie por pensar de ese modo, porque lo cierto es que da argumentos para ello. Pero también los da para pensar que si esos niños reflexionaran un poco sobre algunos detalles incluidos en los juegos, probablemente se ganarían un trauma de los gordos. Ahí es donde entran los creepypastas, las leyendas urbanas generadas en Internet, a las que Pokémon no ha sido inmune.

De hecho, una de las más famosas es la existencia de cierto cartucho para Game Boy que se comporta de manera un poco extraña. Pokémon Black se mencionó mucho antes de que el juego del mismo título apareciera en Nintendo DS y sin funcionamientos raros. Se trataba de un cartucho negro, con la etiqueta raspada y un aura de misterio que un usuario anónimo había encontrado, quizá a través del amigo de un amigo.

Kotaku nos describe qué tenía de peculiar este Pokémon Black anterior al Pokémon Negro que conocemos y en el que solo se nos daba un Pokémon de inicio, un fantasma (con el sprite que se usaba en la Torre Lavanda) con un único movimiento, Maldición: » Los Pokémon rivales no podían atacar al fantasma, el juego solo decía que estaban demasiado asustados para moverse. Cuando se usaba Maldición, la pantalla se ponía negra. Se oía el grito del Pokémon rival, pero distorsionado, en un tono mucho menor de lo normal. Luego reaparecía la pantalla de combate y el Pokémon había desaparecido. Si la batalla era contra un entrenador, una de sus Poké Ball ya no aparecía. La implicación era que el Pokémon había muerto«. 

El giro viene al final del juego, donde el fantasma, ya sin adversarios, la toma con el que tiene más a mano. Su entrenador. «Estabas atascado en esta pantalla negra y lo único que se podía hacer era apagar la Game Boy. Cuando volvías a jugar solo estaba la opción de Nueva Partida, el juego había borrado el fichero de guardado». 

No es una leyenda especialmente terrorífica, o al menos no más que la de Tails Doll o la del cartucho maldito de Majora's Mask, pero recoge ese elemento inquietante que rodea la saga Pokémon, y es qué pasa con la muerte. Porque si hay un cementerio es que los Pokémon pueden morir. Pero parecen luchar en mil combates y quedar como una rosa. Esta inconsistencia abre la puerta a un reino terrorífico que este cartucho, que bien podría haberse recreado mediante un hack, quiere explorar y al que la llegada de Pokémon Negro ha enterrado en el olvido. ¿Alguna vez viste un ejemplar de Pokémon Black?

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