Estas son nuestras impresiones sobre la película Transformers: La Era de la Extinción

Hace algunos días pudimos acudir a la proyección de Transformers: La Era de la Extinción, película dirigida por Michael Bay y que se estrena el próximo 8 de agosto. Supone un punto y aparte en cuanto a la franquicia se refiere, ya que el cineasta declaró hace algún tiempo que Transformers: El Lado Oscuro de la Luna sería la última en la que participaría, hecho que como es obvio no ha terminado siendo así.

El film nos sitúa aproximadamente cinco años después de la última película, cuando los Decepticons habían conseguido hacerse con el control de Chicago, lo que provocó una batalla de proporciones épicas. Momento desde el que los servicios secretos estadounidenses deciden acabar con toda la presencia alienígena en la región, sea de procedencia Autobot o Decepticon, sin hacer distinción. Es en ese momento cuando Cade Yaeger (Mark Walhberg) entra en escena presentándose como un inventor fracasado al borde de la ruina que por pura casualidad encuentra a Optimus Prime en una condiciones pésimas, hecho que le lleva a ayudar al Autobot y que provoca que todo el gobierno estadounidense se lance a la caza de Optimus Prime, junto al inventor y a su hija Tessa (Nicola Peltz).

A partir de este momento, la cinta comienza a avanzar en una trama que posee ciertos altibajos argumentales, con situaciones donde la acción parece no avanzar y otras en cambio en la que todo se presenta de forma abrupta y atropellada. La inclusión de un número enorme de personajes (tanto robots como humanos) a lo largo de la proyección supone que en muchos casos no se consigue profundizar lo suficiente en ellos y que provoquen inevitablemente la pregunta: "¿por qué están ahí?". Y es que la película en ese sentido cuenta con un espacio más que suficiente para profundizar o al menos justificar la presencia de varios personajes, ya que la trama se desarrolla a lo largo de dos horas y cuarenta y seis minutos, lo que en nuestra opinión supone una duración extremadamente larga para una película que, como suele ser habitual en este género, posee un argumento lineal y en ocasiones predecible.

Lo cierto es que la película no se haría en ocasiones pesada de llevar si se hubiese recortado aproximadamente una hora de la cinta, ya que el hecho de no hacerlo provoca la sensación de que los protagonistas se encuentran "errando" a través de una situación que se ha querido estirar, pero que ofrece la sensación de que no da mucho más de sí.

La interpretación de Mark Walhberg en el film tampoco destaca en ningún aspecto concreto, probablemente debido a que el personaje que interpreta es bastante genérico, plano y no supone ninguna sorpresa más allá del padre sobreprotector que a la par quiere ser un héroe, acompañado por una Nicola Peltz en el papel de hija tópico de adolescente americana. Da la sensación de que los actores buscan a lo largo de la película el momento perfecto para desarrollar a sus personajes, pero la aparente necesidad de Michael Bay por querer llevar todo a las explosiones de forma abrupta les impide hacerlo.

Aunque bien es cierto que dejando a un lado los dos puntos en los que quizá esta nueva entrega en la franquicia Transformers cojea, debemos centrarnos en lo que supone el principal reclamo para muchos espectadores: el apartado audiovisual.

Aspecto que ha sido especialmente cuidado en esta producción y que cuenta con un presupuesto de millones de dólares exclusivamente destinados a las escenas de acción, que os aseguramos que a lo largo de las casi tres horas de duración de la película son muchas. Muchísimas. Las explosiones, los edificios desmoronándose y las batallas titánicas en el corazón de la ciudad de Chicago presentan un espectáculo audiovisual notable, una representación visual de mundos imposibles y criaturas colosales que acompañan sus combates en una tormenta de sonidos que no hace sino sumergir al espectador en el caos que se está viviendo en pantalla.

Conclusión: A día de hoy cualquier espectador que acude al cine para disfrutar de una película de Transformers tiene muy claro lo que va a encontrarse. El caso de Transformers: La Era de la Extinción no supone ninguna diferencia con respecto a lo que acostumbra el cine comercial americano. Obviando una duración excesivamente larga y un argumento demasiado simple para la duración de la película, encontramos aquí una cinta repleta de acción, explosiones y, en definitiva, peleas de colosales seres de acero que promete satisfacer las ansias de cualquier fanático de la acción desenfrenada.

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