Este es el videojuego más caro de la historia

Cuando hablamos de videojuegos y dinero, siempre solemos pensar en los precios de venta. Las rebajas, las promociones, los encarecimientos y la especulación suelen ser los que acaparan todas las miradas de una comunidad de usuarios que, además de público, también se convierte en comprador. Es normal, cuando nos pica el bolsillo lo más habitual es que miremos todo lo posible para evitar rascar más de la cuenta.

Pocas veces miramos a lo que hay detrás de esa carátula chillona y de ese disco o cartucho cargados de horas de juego, pocas veces se mira todo el presupuesto que se mueve entre bambalinas, del que salen los anuncios, las campañas, del que sale todo ese trabajo que conforma la obra que disfrutas en tu consola o en tu ordenador. Nosotros hemos querido echar un vistazo para traeros una historia muy concreta, la del videojuego más caro de la historia.

Y no, si estáis pensando en la obra de Rockstar Games, en Grand Theft Auto V, debéis dejarla a un lado. Es cierto que lo que ha conseguido es un gigantesco monstruo comercial que no hace más que crecer tanto en contenidos como en ventas; pero hay que mirar a otra compañía y a otro estudio, hay que poner los ojos sobre Activision y Bungie, sobre los padres de Destiny.

Y es que es Destiny el nombre del videojuego que ostenta ese título tan ambicioso y doloroso para las carteras de quien lo piensan. El juego acumula los costes de desarrollo y marketing de toda la historia de la industria. Aunque el trabajo que hay tras él es algo que lo demuestra por completo. No así con su secuela.

Cuando salió a la venta se mencionaron varias veces las cifras que se escondían detrás de su nombre, pero el tiempo se ha encargado de enterrarlas para encumbrar a otros que ni de lejos acumulan el mismo gasto. Para hacer Destiny se invirtió un total de 140 millones de dólares (más de 113 millones de euros); pero la inversión en marketing superó con creces a esta cuantía, alcanzado los 360 millones. Sí, haciendo unas matemáticas muy simples, se obtiene con resultado la friolera de 500 millones de dólares entre creación y promoción para el primer juego de esta franquicia. Eso sí, todo se recuperó en tan solo un día en el mercado.

Poniendo un poco más en contexto, saca 75 millones de delantera a la película más cara de la historia del cine. Avatar, de James Cameron, supuso un coste total de 425 millones de dólares. Si miramos también a su mismo entorno, el de los videojuegos, el título que más se le acercó en su momento fue Grand Theft Auto V, con un coste total de 265 millones. A pesar de ser tremendamente ambicioso, solo lograba superar la mitad del presupuesto del título de Bungie.

Si nos ceñimos tan solo a su desarrollo, es cierto que tiene que dar algún paso atrás, y es que aquí el que toma la delantera, por curioso que pueda parecer, es Star Wars: The Old Republic, cuya elaboración supuso un coste total de 200 millones de dólares en el año 2011 (Destiny salió a la venta en 2014).

Sin duda, se trató de la inversión más ambiciosa no solo de la historia de sus responsables, Activision y Bungie, sino también de la historia de los videojuego. A pesar de todo, de las enormes y salvajes cantidades de dinero depositadas en él, Destiny no ha logrado ser todo un referente en la industria. Sí, tuvo un notable éxito con su salida a la venta y con posteriores actualizaciones, pero otros tantos juegos que costaron mucho menos supieron tomar la delantera en la senda de los beneficios. A veces, menos es más.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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