Este swatter es el adolescente más terrorífico del mundo

Los swatters, indeseables que adoptan la práctica de llamar a la policía denunciando un falso delito para que detengan a otro usuario diferente, han cruzado la línea que separa la molestia del crimen y obligado a las autoridades a tomar cartas en el asunto. Pero si pensábamos que esta gente era para darle de comer aparte solo por provocar el asalto sin contemplaciones de una unidad policial en una vivienda, espera a conocer el historial que lleva a cuestas uno de los detenidos, un joven de 17 años que se ha confesado culpable de hasta 23 cargos entre los que figuran extorsión y acoso criminal. Este es el perfil de un swatter que podría ser el adolescente más terrorífico del mundo.

Un joven que además, según publica afirma Eurogamer, sería miembro del grupo Lizard Squad, del cual oímos hablar mucho a finales del pasado año por haberse atribuido la caída de PlayStation Network y Xbox Live en un ciberataque llevado a cabo en navidades de 2014. Posteriormente probó su propia medicina al recibir la venganza de la comunidad hacker, viendo sus propios datos e identidades expuestos al público. Sin embargo, desde los informativos de Tri-City News se centran en el proceder de este angelito que seguía este modus operandi: “El adolescente, que usaba el mismo nombre o variante de éste en las redes sociales, podía atacar publicando las fechas de nacimiento de los padres [de la víctima] y los números de sus tarjetas de crédito y de la Seguridad Social en la web, además de hacer que entregasen en su casa pizzas que no habían pedido”.

Parece una broma de muy mal gusto, pero el hecho de que tenga acceso a esta información es como para poner los pelos de punta. Hay más. Así se cebaba con las chicas que se le ponían entre ceja y ceja: “El adolescente encontraba a sus objetivos, jugadores y principalmente chicas, en la red. Cuando no aceptaban sus peticiones de amistad o no le mandaban lo que pedía, por ejemplo, fotos, les acosaba a ellas y a sus familias”. La cosa se salió de madre en un caso en particular con una estudiante de la Universidad de Tucson: “El 16 de septiembre de 2014, desde que ella le rechazara varias veces, el adolescente llamó a la policía de Tucson para provocar un asalto en su casa afirmando que había matado a sus padres con un rifle AR15 y que había plantado bombas que matarían a los policías si veía vehículos sospechosos”.

Toda una prenda, pero el broche de oro en la carrera de este fenómeno fue llevar a cabo una falsa amenaza de bomba que obligó a desactivar la atracción Space Mountain en Disneylandia, lo que le valió cargos de acoso, extorsión, amenazas manifiestas o siete cargos de vandalismo. ¿Y cómo se lo toma nuestro hombre desde el banquillo de los acusados mientras acude ante el tribunal? “Sonreía pero sin mostrar apenas emociones durante el proceso, aunque de vez en cuando se mesaba el cabello, tamborileaba con los dedos en sus rodillas o movía la pierna apresuradamente”. La verdad es que este muchacho es un caso digno de estudio. 

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