Estos son los 9 jefes de Sekiro: Shadows Die Twice que me han amargado la existencia

Al fin he conseguido superar la propuesta de From Software y estos son los momentos en los que más he sufrido.

sekiro shinobi

Sekiro: Shadows Die Twice es uno de los firmes candidatos a Juego del Año 2019, tal y como ya adelanté en el análisis de lo nuevo de From Software. Como cualquier videojuego que se precie de la compañía japonesa, cuenta con momentos de auténtico desafío, consiguiendo desesperar a los usuarios con batallas que ponen a prueba la paciencia y la estabilidad mental. En mi caso todo esto ha sucedido hasta en nueve ocasiones, por lo que quiero compartir contigo, querido lector, los momentos en los que Sekiro: Shadows Die Twice me ha amargado la existencia en las últimas semanas. Aunque ya te advierto que, si no has avanzado los suficiente, puedes encontrarte con algún que otro spoiler.

El ogro encadenado

sekiro ogro encadenado

Sí, visto con perspectiva el maldito ogro encadenado es un completo paseo y muy predecible en sus movimientos. De hecho, en el segundo encuentro con esta bestia del averno, al regresar al Castillo de Ashina, descubres todo el tiempo que perdiste en los compases iniciales con un rival realmente asequible. Sin embargo, la primera batalla realmente desafiante del juego -sin contar el insufrible enfrentamiento inicial con Genichiro- es contra este enemigo. Y al tiempo que intentas acostumbrarte al equilibrio entre ataque y defensa del que hace alarde Sekiro: Shadows Die Twice respecto al resto de títulos de From Software, ya has muerto veinte veces frente a él. Fue uno de los momentos más frustrantes, aunque conseguí afrontarlo con templanza, sabiendo que todo formaba parte de un ensayo y error.

Siete Lanzas de Ashina – Shikibu Toshikatsu Yamauchi

sekiro siete lanzas

En la segunda visita al Emblase de Ashina espera ese general tan simpático que obliga a perfeccionar la técnica del Contraataque Mikiri, algo que es realmente útil durante el resto de la partida, especialmente en algunos de los combates más desafiantes. No obstante, el entorno en el que se encuentran Shikibu Toshikatsu Yamauchi no es el más propicio para un combate de estas características, siendo el primero de los jefes importantes que cuenta con un ataque zonal tan grande, debido a su lanza. No fue el combate lo más estresante, sino tener que repetir todo el proceso de sigilo con el resto de enemigos para llegar fresco al enfrentamiento. Un infierno que se extendió durante toda una tarde.

Dama Mariposa

sekiro lady butterfly

Posiblemente el primer jefe principal realmente desafiante de Sekiro: Shadows Die Twice, aunque se encuentre en la zona opcional de la Hacienda Hirata. Su agilidad es bastante abrumadora, por no hablar de que es uno de los jefes con dos barras de vitalidad más costosos de todo el juego, debido a que es prácticamente imposible hacer que su barra de postura genere un desequilibrio con el que asestarle un golpe mortal. El combate se hace largo y muy táctico, donde cualquier error puede condenarte al fracaso. Por el tedio de la larga duración del combate se hace difícil digerir cuando se producen varios intentos, especialmente en la segunda fase, donde esquivar a los espectros que invoca apenas deja un respiro para lanzarse a por ella.

Guerrero Shichimen

sekiro guerrero shichimen

Este hijo de un chamán consiguió que soltara uno de los primeros gritos desde que me puse a los mandos de Sekiro: Shadows Die Twice. En nuestro primer encuentro durante mi vista a la Mazmorra abandonada caí en la trampa de From Software: es muy difícil dañarlo sin consumir un confeti divino. Esa primera batalla fue incluso graciosa, por puro desconocimiento, pero después llegó el verdadero infierno: el estado de terror. Me las prometía muy feliz cuando consumí el confeti divino y me lancé a por él con la valentía de alguien que no es consciente del peligro al que se enfrenta. Cuando vi al shinobi caer por primera vez sin haber agotado su barra de salud, empecé a comprender que algo no andaba bien. Tras decenas de intentos y una incesante búsqueda de confeti divino -un objeto que escasea bastante en la primera mitad del juego-, fueron necesarias dos resurrecciones para vencerlo. Horroroso.

El Simio guardián

sekiro simio guardián

Aquí fue donde probablemente me di cuenta de lo desafiante que puede llegar a ser Sekiro: Shadows Die Twice. La primera fase del Simio guardián es bastante asequible, pero una vez le cortas la cabeza y el combate sigue su curso, la cosa se pone más seria. De hecho, tuve que recurrir a una táctica algo sucia de la que no me siento especialmente orgulloso, pero que resultó ser de lo más efectiva: cual lagartija escurridiza, comencé a correr por todo el escenario, esperando que el simio hiciera un movimiento concreto -en el que se lanza a por el shinobi para barrerlo con la espada-, en ese momento, saltaba por encima de él y aprovechaba para asestarle un par de golpes. Tras ello, repetía el proceso una y otra vez. Algo que también fue muy útil cuando, más adelante, vuelve a aparecer junto a otro simio amigo. Donde las dan, las toman, Miyazaki.

Sombra solitaria Masanaga el Lancero

sekiro sombra solitaria

Otro de los enemigos opcionales, ya que la segunda visita a la Hacienda Hirata solo es obligatoria para conseguir el final Purificación. Aunque en ocasiones anteriores te enfrentas a enemigos del mismo estilo y con el patrón de movimientos idéntico, he de admitir que han sido mi talón de Aquiles en Sekiro: Shadows Die Twice. Y, aunque en la mayoría conseguí salir victorioso con un máximo de cinco intentos, este se me atragantó de manera superlativa. Sombra solitaria Masanaga el Lancero tiene la particularidad de estar acompañado por perros durante el combate, pudiendo atraerlos cada poco tiempo. Si, por si fuera poco, es uno de los enemigos más ágiles de todo el título, súmale una camada de cuatro o cinco perros lanzándose a por ti. Muerte asegurada.

Búho (padre) en la Hacienda Hirata

sekiro buho padre

Enfrentamiento opcional pero, de nuevo, necesario para obtener el final Purificación que, a fin de cuentas, es el más completo de todo el juego. Aunque no es el primer enfrentamiento contra él, hay que decir que las cosas cambian mucho desde el combate obligatorio hasta este en la Hacienda Hirata. Al igual que Dama Mariposa, es realmente ágil a pesar su edad y puede utilizar el barreno de shinobi, lo que puede causar un enorme daño. Obliga a realizar desvíos casi perfectos para no agotar la postura y a controlar por completo el Contraataque Mikiri. Por otro lado, resulta bastante impredecible en muchas ocasiones, por lo que el patrón de movimientos puede variar respecto a lo que se espera. Un desafío que requiere más intentos de los habituales para ser dominado.

El demonio del odio

sekiro demonio del odio

Odio fue el que sentí yo por esta bestia del inframundo que me hizo plantearme mi permanencia en el universo de Sekiro: Shadows Die Twice, a pesar de hallarme ante los compases finales del videojuego de From Software. Es uno de los momentos más críticos de la propuesta, ya que estás acostumbrado a pelear contra humanos a los que puedes bloquear y controlar desde cierta distancia. Pero, de repente, aparece este engendro para demostrarte que la influencia de Bloodborne también ha dejado su huella en esta nueva licencia. Ataques devastadores, tres fases y un extenso brazo que prácticamente abarca todo el área de combate fueron suficientes para considerarlo como uno de los jefes más difíciles -sino el que más- de todo el juego.

Isshin, maestro espadachín

sekiro isshin maestro

El jefe final del juego, excepto en el final Shura. Hay que decir que es fácilmente dominable en sus dos primeras fases, pero también tiene dos problemas que provocan que el combate en su totalidad sea un absoluto infierno: la primera batalla contra Genichiro, que te obliga a ser muy agresivo para conseguir guardar el máximo número de recursos posibles a la hora de enfrentarse a Isshin y la tercera fase de este último. Durante esa última barra de salud el maestro espadachín dispone de una katana, una lanza y la posibilidad de lanzar rayos, como ya hiciera su nieto en el Castillo Ashina. Demasiada información para tenerla toda en cuenta: controlar la barra de postura, vigilar las embestidas para realizar Contraataque Mikiri, alejarse de sus ataques en ráfaga y contrarrestar los dichos rayos. No se puede decir que el jefe final no esté a la altura del resto del juego.

Estos han sido los enfrentamientos que más me han hecho sufrir en mi periplo por Sekiro: Shadows Die Twice durante estas semanas, pero también me gustaría conocer los vuestros, así que no dudéis en dejarnos vuestras impresiones en las cajas de comentarios.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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