Fallout 3 pudo haber contado con la presencia de un presidente real

A medida que los videojuegos han ido evolucionando y, sobre todo, la tecnología ha mejorado, se ha vuelto una norma bastante habitual ver, en juegos de gran calibre, a figuras célebres, cantantes, actores y un largo etcétera, dando rostro o voz a personajes de videojuegos. Así, nos hemos topado con Arnold Schwarzenegger en WWE 2K16, Gary Coleman en Postal 2 o, yendo incluso más hacia el pasado, a Mike Tyson en el Punch-Out!!! de NES.

Mezclas de este tipo han tenido lugar en numerosas ocasiones, es un mecanismo con el que dar algo más de caché al juego y, además, lanzar un guiño que despierte más simpatías entre los jugadores. Aun así, hay terrenos en los que no se ha entrado tanto, puede que por miedo o por mera imposibilidad. Y es que, ¿cuántas veces se ha visto a un político real formando parte de un videojuego (de forma premeditada)?

Sí, sabemos que, por ejemplo, Obama aparecía en algunos rótulos de Burnout Paradise haciendo campaña electoral; pero oír la voz de alguna de estas figuras de gran importancia o, simplemente, ver su rostro, ha sido algo mucho menos habitual. Con esta idea, Bethesda y Zenimax intentaron romper la norma no escrita y apuntaron a lo más alto, querían que un presidente real diera voz a John Henry Eden, el presidente que gobierna la asolada tierra estadounidense en Fallout 3, y el nombre que les vino a la cabeza fue ni más ni menos que el famoso y polémico Bill Clinton.

Para el que no conozca muy bien la historia de Fallout 3, John Henry Eden es el presidente del Enclave. Su misión es acabar con cualquier resto de mutación que haya en el Yermo para salvar a los Estados Unidos de la catástrofe radioactiva, lo que implica acabar también con cualquier ser vivo que haya en la zona. Incluyendo al protagonista.

Su papel y motivaciones lo convertían en el antagonista de la historia, uno cuya voz suena en infinidad de ocasiones y que, naturalmente, tiene un peso más que importante en el desarrollo del argumento. Este personaje, según la idea original de los responsables del juego, iba a contar con la voz de Bill Clinton. En el equipo querían que un presidente real de Estados Unidos se encargara de dotar de un plus de personalidad a este individuo, además de conseguir el factor sorpresa y hasta familiar en el jugador.

Así, ni cortos ni perezosos, trataron de contactar con el ya expresidente para intentar llegar a algún tipo de acuerdo. Parecía una colaboración interesante y, desde luego, podría haber sido un golpe bastante curioso de cara a la campaña del título. Sin embargo, la única respuesta que se llevaron fue un «el antiguo presidente no participará en uno de vuestros videojuegos, muchas gracias». Tajantes, pero con cortesía, el equipo de abogados de la Creative Artists Agency quiso cortar por lo sano antes de dar pie a ninguna esperanza.

Lev Chapelsky, de Blindlight, empresa que colaboró con Bethesda en este tipo de contrataciones, revelaría poco tiempo después que, a pesar de esta negativa, todos se sintieron bastante honrados por recibir una respuesta. Al parecer, «si la respuesta es no, simplemente no te devuelven ninguna llamada».

Fue una pena que se cerrara esa puerta. Tener a un presidente real dando voz a uno virtual es algo que no pasa a menudo en el sector de los videojuegos, y Fallout 3 podía, además de haber hecho un fichaje estrella, haber sentado las bases para más colaboraciones de este tipo en años posteriores. Escuchar a Clinton como Eden es algo que ya solo quedará en nuestra imaginación, aunque pudo haber sido mucho más que una idea loca.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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