Fallout 4 y la triste historia de Edwin y Annika

La saga Fallout es una de las franquicias de rol occidental con más recorrido de la actualidad, aunque la verdadera popularidad le llegó cuando pasó a manos de Bethesda. El estudio norteamericano siempre ha contado la historia de los supervivientes de un apocalipsis nuclear que, para colmo, ha cambiado a buena parte de los seres vivos del planeta Tierra, que ahora son monstruos mutados a los que debemos enfrentarnos.

Cuando cayeron las bombas en el universo Fallout murieron millones de personas en todo el mundo, pero, no obstante, las historias más tristes las encontramos cuando decidimos centrarnos en casos concretos y particulares. De ello precisamente es de lo que queremos hablarte en el día de hoy, de la historia de un personaje que podemos encontrar mientras investigamos la maltrecha Commonwealth que nos propone Fallout 4.

Hoy concretamente queremos hablarte de un lugar conocido como la casa de Edwin. Lo primero que encontraremos al acercarnos a ese lugar es a unas vacas muertas, por lo que ya podemos dar por hecho que la cosa no parece ir bien. En el interior, investigando cada rincón acabaremos encontrando un zapper, un arma de energía que nos puede venir bien para seguir acabando con los peligros de la Commonwealth, especialmente los más pequeños.

Sin embargo, lo más interesante de esa granja es el terminal que allí podemos encontrar, que todavía está intacto y que nos permitirá conocer más en profundidad la vida de Edwin, quien vivía en ese lugar. De hecho, en cuanto empecemos a leer las entradas nos daremos cuenta de que la propietaria original de la casa era una tal Annika, que explica que la primera vez que Edwin entró en su hogar ella le apuntó con un arma.

La cordura y la bondad se impusieron y le dejó resguardarse, tras lo cual se enamoraron y se dedicaron a viajar por la Commonwealth en busca de aventuras y de un hogar de verdad. Tres años antes de la última entrada del terminal Annika murió en circunstancias que no se explican en el juego, pero ahí comenzó la triste historia. Edwin volvió a estar solo y decidió regresar a la casa en la que había conocido a Annika.

En un ataque de insectos mutados la barca del lago de Edwin volcó y el medallón que le había dejado Annika cayó al fondo. No tenía literalmente nada que perder, de modo que se lanzó al lago y allí se quedó, muerto por la radiación del agua y con el medallón en la mano. Como el trotamundos solitario puedes cogerlo si así lo deseas, pero a veces es mejor dejar las cosas en el lugar al que pertenecen y de donde no debieran moverse.

Como ves, Fallout 4 sigue dejando grandes historias que están ocultas más allá de la superficie y sigue sorprendiendo aunque haya pasado más de un año y medio desde que el videojuego de Bethesda vio la luz. Si te ha gustado el artículo y quieres que sigamos explorando las profundidades de Fallout 4 no tienes más que hacérnoslo saber a través de la caja de comentarios para que lo tengamos en cuenta para futuros reportajes.

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