God of War tiene una estatua de Baldur extremadamente cara

El enemigo principal del último GoW se convierte en una pieza de coleccionismo

Estatua Baldur God of War

Si has jugado a God of War, seguramente sabrás más que de sobra quién es Baldur y por qué es tan importante. Si no lo has hecho, además de tardar en encender tu PS4 para disfrutar de él, seguramente te estarás preguntando por qué este personaje protagoniza a día de hoy una de las estatuas de videojuegos más caras. No te lo vamos a desvelar aquí, pero lo que sí te vamos a presentar es una pieza de merchandising de esas que son prohibitivas para cualquiera. Baldur protagoniza una figura que tiene un precio de 1.199 dólares.

Esta es la primera de una línea de estatuillas en la que llegará también una dedicada a Kratos y su hijo Atreus. Con el nombre de «Baldur & Broods», esta creación de Prime 1 Studio cuenta con un tamaño de 62,23 centímetros, dado que es una réplica a escala 1:4. Hecha en material de primera calidad, puede reservarse ya pagando un total de 119,90 dólares, aunque su precio final es, como ya hemos indicado, de más de 1.000 dólares.

Aunque pueda parecerlo, no se trata de una tirada limitada, aunque sí habrá recompensas para los primeros compradores. Las 500 primeras unidades llegarán a sus destinatarios acompañadas de un soporte exclusivo con el logo de God of War para demostrar al mundo su exclusividad. Un detalle adicional para una pieza de coleccionismo cargada de calidad, que refleja hasta el más mínimo detalle de Baldur, tanto en su musculatura como en todos y cada uno de los tatuajes que pueblan su cuerpo.

Si te animas, puedes hacerte con ella a través del enlace que hemos dejado más arriba a la web de la compañía responsable de esta brutal escultura. Más adelante se ofrecerán detalles sobre la** otra figura de coleccionista protagonizada por Atreus y Kratos**, una que seguramente levantará muchas más pasiones entre todos los fans de God of War. ¿Veremos un despliegue igual con la secuela de GoW?

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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