Godzilla: Espectacular revisión del monstruo



Llega a las carteleras españolas este viernes 15 de mayo la última revisión de la criatura creada por el estudio japonés Toho en 1954. El nuevo Godzilla no sólo es más grande, sino que muestra una nueva faceta totalmente alejada de la versión dirigida por Roland Emmerich en 1998. En esta ocasión, cuenta detrás de las cámaras con Gareth Edwards (Monsters), y delante de ellas con Aaron Taylor-Johnson (Kick-Ass: Listo para machacar), Elizabeth Olsen (Los Vengadores: La era de Ultrón) y Bryan Cranston (Walter White en Breaking Bad).

Un accidente en una central nuclear japonesa es ocultado como una catástrofe nuclear, pero un científico (Bryan Cranston) y su hijo (Aaron Taylor-Johnson) intentarán descubrir lo que realmente pasó. Una vez dentro de la zona en cuarentena, descubren a un ser prehistórico que puede enviarnos a la Edad de Piedra, conocido como M.U.T.O. El único que puede detenerlo es Godzilla, mientras que la Humanidad sólo puede observar la destrucción que generan estas gigantescas criaturas.

Esta espectacular producción de Warner Bros. y Legendary Pictures intenta redefinir la imagen que tienen de Godzilla los espectadores fuera del territorio japonés, puesto que en esta ocasión se le presenta como un depredador alfa dispuesto a defender a los humanos de las despiadadas criaturas prehistóricas que pretenden invadir la superficie después de su largo letargo bajo tierra. De esta forma, el director profundiza en dibujar al mítico monstruo alejado de mostrarle directamente, sino que incide en reflejar el punto de vista de los indefensos humanos que contemplan la lucha de estas inmensas criaturas.

Durante dos horas asistimos a una cinta trepidante que cuenta con un formidable inicio, pero que se desprende de toda carga emocional para centrarse en desarrollar las continuas escenas de destrucción. El cineasta decide acercarse más al estilo usado en cintas como Monstruoso que el mostrado en otras como la anterior versión americana de Godzilla de 1998, debido a que apuesta por planos menos definidos de las luchas entre los monstruos, donde su objetivo es reflejar cómo observan toda la destrucción los humanos. Todo esto no quita que podamos ver espectaculares escenas de peleas entre kaijus, pero seguramente sean menos continuadas de lo deseado por los espectadores. 

En resumen, nos encontramos ante un homenaje a las míticas películas de Godzilla en la que debía enfrentarse a otras criaturas, donde las ciudades sirven de ring de combate. La espectacularidad de las escenas de destruccióneclipsan toda carga emocional y desarrollo de los personajes, pero nos regalan al Godzilla más impresionante y asombroso en sus 60 años de historia.

Eduardo Quintana

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