Google y Yahoo están enfurecidos después de conocer que la NSA espiaba sus servidores

Parece ser que el tema de espionaje está cada día volviéndose más feo. En esta ocasión han sido Google y Yahoo las dos compañías que han salido a la palestra, para mostrar su rechazo ante el espionaje que han sufrido por parte de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

A través de The Guardian conocemos que los documentos filtrados de Edward Snowden sugieren que la NSA puede almacenar información de los servidores de Google y Yahoo. De esta forma, Google ha declarado estar muy furiosa por todo lo ocurrido, por lo que el jefe de la oficina legal de la compañía, David Drummond, ha lanzado este comunicado:

“Hemos estado desde hace tiempo preocupados por la posibilidad de este tipo de espionaje, y por eso hemos continuado extendiendo el cifrado a más y más servicios de Google y enlaces, especialmente los enlaces en la transparencia (filtrada en los documentos, que más abajo os mostramos). No facilitamos a ningún gobierno, incluido el gobierno de EE.UU., acceso a nuestros sistemas. Estamos furiosos ante el alcance con el que el gobierno parece haber ido para interceptar datos de nuestras redes privadas de fibra; ello demuestra la necesidad de una urgente reforma.”

Pero la cosa no ha quedado aquí, ya que Yahoo también ha querido manifestarse después de conocer estos datos, declarando que: “Tenemos estrictos controles para proteger la seguridad de nuestros centros de datos, y no hemos dado acceso a nuestros centros de datos a la NSA o a ninguna otra agencia gubernamental.”

De esta forma, la NSA habría “pinchado” los servidores de ambas compañías en secreto, por lo que recibían millones de datos secretos al día. Así, algunos senadores como por ejemplo Al Franken y Dean Heller apoyan un proyecto de ley que obliga al gobierno a proporcionar una mayor transparencia sobre la vigilancia que sufren algunas empresas, y que como consecuencia también afectan a todos los usuarios de internet

Publicaciones relacionadas

Cerrar