Grandes problemas de los videojuegos de ayer y de hoy

Grandes problemas de los videojuegos de ayer y de hoy

Ahí va una perogrullada. No es lo mismo jugar a videojuegos a día de hoy, en pleno 2017, ya entrado el siglo XXI, que hacerlo hace 30 años, en una década de los ochenta donde el videojuego explota a lo grande y se mete en los hogares. Quedaba mucho por explorar, los equipos de desarrollo eran más pequeños, el hardware daba para menos, etcétera, etcétera. En definitiva, que en todas las épocas lo jugadores hemos tenido unos juegos diferentes… con problemas diferentes.

Frente a las tragedias de la vida moderna que vienen con los videojuegos de hoy en día y que a alguien de hace treinta años le podrían resultar hasta vanales están las tragedias de hace treinta años que puede que alguien de hoy en día considere que no son para tanto. Es el divertido doble carril de estos aspectos que nos recuerda Arcade Rage vía Geeks Are Sexy. El colmo es haber padecido las dos vertientes. Si es que está claro que en el término medio está la virtud.

Desear que alguien te diga lo que has de hacer.

Desear que todos dejen de decirte lo que has de hacer.

Intentar alcanzar desesperadamente un punto de guardado.

Intentar recordar desesperadamente tu último buen guardado automático.

Esperar tu turno para jugar.

Esperar a jugadores que no sean unos idiotas integrales.

Desear que la aventura hubiera durado un poco más.

Desear ponerte con ello, pero otro asentamiento necesita tu ayuda, los ghouls han atacado un centro comercial local, necesitas encontrar muestras de sangre válidas, han secuestrado otra vez a la esposa de un granjero y…

Gastar 8 horas en hacer un martillo en llamas.

Gastar 8 dólares en ponerle llamas a tu ropa. 

Arriesgarte a la muerte por obesidad infantil.

Arriesgarte a la muerte por Pokémon GO.

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