Grandes videojuegos que no consiguieron salvar a sus sagas

Por mucho esfuerzo que hayas dedicado a tu obra nunca sabes cómo va a ser recibida. A lo largo de la historia hemos visto multitud de casos de productos de baja calidad que han triunfado a todos los niveles y otros tantos increíblemente cuidados que se han estrellado contra la realidad. De ello precisamente es de lo que queremos hablarte en el día de hoy en nuestro nuevo reportaje, concretamente del mundo de los videojuegos.

Y es que a lo largo de los años han salido al mercado todo tipo de grandes videojuegos que intentaban dar continuidad a su franquicia y pese a ser de una increíble calidad acabaron condenando a sus sagas y no salvándolas como pretendían. Sin más dilación te dejamos con nuestra selección de videojuegos que cumplían estas características y te invitamos a que nos dejes tus propias propuestas a través de la caja de comentarios.

Homefront: The Revolution

El primer Homefront tenía buenas ideas, pero se quedó a medias en algunos apartados y fue un fracaso en ventas. The Revolution, que vio la luz el año pasado, hizo grande todo lo anterior. Pese a algunos fallos de inteligencia artificial y un apartado gráfico poco sorprendente el título era lo que los fans de la saga debían esperar (y mejoró con el tiempo), pero volvió a ser un fracaso comercial y probablemente la saga haya muerto.

Burnout Paradise

Hace dos generaciones la saga de conducción arcade y salvajes choques Burnout vivió sus mejores años. Llegó la nueva generación (por aquel entonces PlayStation 3 y Xbox 360) y las cosas cambiaron. Burnout Paradise fue un videojuego notabilísimo y pura diversión para los amantes de las colisiones y la adrenalina, pero desde entonces la franquicia parece muerta. De hecho, los chicos de Criterion están con otras cosas.

Max Payne 3

La saga Max Payne nació en manos de Remedy, también creadores de Alan Wake, pero acabó cayendo en las de Rockstar Games. No se nos ocurría ningún estudio mejor para dar continuidad a la historia de este expolicía vengativo y no nos equivocamos. Max Payne 3 fue un juego de acción fantástico, pero por algún motivo no fue todo lo exitoso que se esperaba. A día de hoy parece improbable que veamos más entregas de la saga.

Assassin’s Creed: Syndicate

La franquicia por antonomasia de Ubisoft, Assassin’s Creed, llevaba años perdiendo calidad entrega tras entrega y cavando su propia tumba. Unity fue el último clavo, pero la compañía francesa lo volvió a intentar con Syndicate. Lo cierto es que era una de las mejores entregas de los últimos años, pero aun así fue un fracaso en ventas y supuso que la saga descansara dos años consecutivos. Pronto volverá con el estreno de Origins.

Dishonored 2

El primer Dishonored es uno de los videojuegos más infravalorados de la pasada generación, de modo que era de esperar que la segunda entrega numerada de la franquicia tampoco funcionara demasiado bien a nivel de ventas. Dishonored 2 fue uno de los grandes del año 2016, pero obtuvo menos reconocimientos de los esperados y funcionó todavía peor comercialmente. Es difícil que veamos un Dishonored 3.

Titanfall 2

La competencia en el mundo de los shooters en primera persona es feroz: Call of Duty, Battlefield y Overwatch monopolizan el mercado. Respawn metió la patita con el brillante Titanfall y rugió con fuerza con Titanfall 2. Tiene una de las mejores campañas en un FPS que hemos visto en los últimos años, un online adictivo y contenidos gratuitos, pero aun así no ha funcionado económicamente y su futuro es muy incierto.

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