Hearthstone ayuda a un ludópata a superar su adicción a las apuestas

Hearthstone ayuda a un ludópata a superar su adicción a las apuestas

Muchas veces habrás leído que los videojuegos son una influencia nociva y perniciosa, que incitan a la violencia y a quién sabe qué otras muchas maldades más. Es una canción que conocemos de sobra, por eso preferimos mostrarte esta otra cara de la moneda. La de los videojuegos como punto de apoyo para alguien que está saliendo de una situación complicada. En este caso, superar una ludopatía que le llevó a perder su vivienda alquilada y generar una deuda bastante importante. Y en ese momento, llegó Hearthstone.

Es el testimonio que Lanztar ha contado a través de Reddit para dejar constancia de su experiencia al resto del mundo. Este usuario empezó a frecuentar casinos a los 21 años por diversión, apostando unos dólares con los amigos para pagarse unas copas. Una día tuvo la racha de su vida y salió 2.500 dólares más rico de lo que había entrado. Pero Lanztar en realidad no llegó a salir del casino. El que atravesó la puerta feliz contando sus ganancias ya era un ludópata. Viendo el camino del dinero fácil regresó una y otra vez para repetir la gesta que jamás volvió. Sin dinero, su casera terminó echándole de casa, y las deudas se acumularon. Sus padres le echaron una mano, pero Lanztar apenas podía resistir la necesidad de apostar. Y entonces alguien le retó a jugar a Hearthstone sin tener que gastar ni un solo centavo en cartas de pago. Quién iba a decirle que esto sería su liberación: “Sentí que volvía a tener el control sobre mi propia alma al recordar todos los momentos de diversión en el casino y pensar ‘bah, juguemos a Hearthstone’.”

Y es que el título de Blizzard le ha proporcionado sensaciones que no son muy diferentes de las que le hicieron abrazar el vicio de las apuestas: “Cuando abres un sobre de cartas, pasas el cursor sobre ellas esperando un brillo amarillo o púrpura, como cuando un crupier de blackjack te da dos cartas boca abajo y te preguntas si sumarán 21 o si serán doses sin valor. Abrir los sobres disparaba algo en mi cabeza que no solía sentir fuera del casino. Mi hambre por abrir sobres me mantuvo jugando a Hearthstone durante una temporada. Siempre esperaba el momento de abrir el siguiente pack. Puede que te preguntes cómo no me volví loco y metí cientos de billetes con la cara de Washington por el culo de Blizzard. Esa lucha mental es algo que aún libro hoy día. Pero ahora es un poco más fácil de lo que era antes.”



La experiencia que Lanztar tuvo como jugador le permitió reconocer algunas pautas en Hearthstone, y el pisar ese terreno familiar le facilitó las cosas: “Hearthstone y el blackjack son juegos de cartas que funcionan bajo el lema de ‘fácil de aprender, difícil de dominar’. Puedes enseñarle a cualquiera las reglas básicas de cualquier juego en minutos, pero conocer las nociones básicas solamente no te va a llevar muy lejos. […] Disfruté del blackjack más que de casi ningún otro juego en el casino porque me hacía sentir que mis decisiones importaban. Sentía que era yo el que ganaba las apuestas en lugar de que algún espectro estuviera tirando de los hilos del azar y dándome mis ganancias como en la ruleta o los dados. En Hearthstone abundan este tipo de situaciones donde el nivel de experiencia del jugador puede alterar las decisiones que toma durante la partida.”

Con Hearthstone en su vida, los padres de Lanztar también han descansado algo más tranquilos al ver que su hijo emplea el tiempo en algo que no es tan destructivo como las apuestas. Su padre pudo verlo con sus propios ojos un día que entró en su habitación: “Normalmente me deja solo tras dar un vistazo a la pantalla y asegurarse de que no estoy apostando online o nada de eso (o viendo porno, aunque dudo que se quedase cerca si fuera el caso). Pero esta vez, se quedó mirando mientras jugaba a Hearthstone. Se sentó en una silla y me preguntó ‘¿qué es lo que tiene de genial este juego?’. En ese momento, probablemente estábamos teniendo nuestro primer momento padre/hijo en muchos años. Le enseñé cómo funcionaba Hearthstone y le expliqué las reglas. Jugué varias partidas mientras me miraba y le expliqué cada movimiento que hacía. Recuerdo que cuando hice clic en mi Campeón de Ventormenta, mi padre soltó una risita tras escuchar el cómico ‘¡Por la Alianza!’.”

Controlando sus gastos y, sobre todo, su compulsión, Lanztar llevó a cubrir una deuda de 26.000 dólares y ser un hombre nuevo: “Llegados a esto punto ya habían pasado varios meses sin que hubiera pisado un casino y había sido muy diligente con mis pagos. Mis padres estaban muy contentos conmigo. Pero aún no terminaban de entender cómo había superado mi adicción. Yo mismo, por entonces, tampoco me lo explicaba. Sabía que algo había cambiado dentro de mí, pero no entendía qué. Me quedaba contento dando por sentado que me bastaba con jugar a Hearthstone.” Sin embargo, y pese a que el título de Blizzard ha obrado maravillas por él, Lanztar no se atreve a recomendarlo como terapia para a ludopatía, dado que depende de cada caso particular. Lo que sí reconoce es que estar ocupado con algo ha sido lo que más le ha resultado de ayuda.

¿Qué te parece este caso?

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