Hilary Clinton también fue fan de la Game Boy

Hoy puede estar de moda algo más parecido a jugar a Frozen en una tablet (y en el Congreso…) o a Candy Crush en un móvil, pero a comienzos de los años noventa era complicado escapar del hechizo de Game Boy, la portátil de Nintendo. En unos días en los que la combinación entre poder jugar en cualquier parte y Tetris era demoledora, hasta las figuras públicas sucumbieron a la llamada de los cartuchos. En el Senado de los Estados Unidos puede sonar Let It Go desde un móvil en la actualidad, pero en el Air Force One hace 32 años, la primera dama disfrutaba de unas partidas con su fiel portátil, como recuerda esta foto oficial. En ella, Hilary Clinton juega con su Game Boy, uno de sus placeres confesos.

“Me he vuelto una gran fan de Game Boy”, confesaba por entonces Hilary Clinton, a quien la consola de Nintendo, entonces propiedad de su hija Chelsea, acompañó durante una época de su vida realmente difícil. La foto que muestra la cuenta en Instagram de la Biblioteca William J. Clinton es de un momento en el que padre de Hilary se encontraba pasando sus últimas horas en un hospital, donde la esposa del expresidente de los Estados Unidos encontró confort distrayendo su mente con Tetris. “Me he vuelto realmente adicta en el hospital. Debería buscar tratamiento”, bromeaba por aquel entonces. Lo que buscó, sin embargo, fue su propia Game Boy para no tener que usar la de su hija.

Y no ha sido la última vez que la familia presidencial ha tenido videojuegos. El actual presidente, Barack Obama, es poseedor de una Wii y se sabe que juega a al menos una de las entregas de The Witcher. Aquí, mientras tanto, seguimos demonizando a los videojuegos, que parece más fácil que ocuparse de cosas importantes. 

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