Imaginando The Division

Con grandes juegos en el pasado, las obras de Tom Clancy estaban perdiendo parte del fuelle que lograron antaño, en especial con la subsaga Splinter Cell. A pesar de que los más actuales no eran malas creaciones, han ido perdiendo protagonismo en el panorama de la actualidad del videojuego. A favor, como cabe esperar, de shooters en la línea de Call of Duty, aunque no tengan que ver directamente con el estilo de juego típico de la franquicia que nos atañe.

Precisamente por ello, Ubisoft quiso llevar a la palestra de nuevo este pseudo olvidado nombre, otorgándole el lugar que llegó a alcanzar otrora. Mostrado en el 2013 y sin llegar a defraudar un ápice en 2014, The Division hace gala de unos gráficos impresionantes, que merecen el título de “next-gen” en cada píxel visible de cada escenario. Pero no todo se basa en bonitos entornos, ya que hay otros aspectos como la historia y la jugabilidad que forman parte fundamental de un videojuego.

Sin embargo, a pesar de lo importante de estas secciones, no hemos podido conocer todavía hasta la fecha apenas un par de datos de lo que podría llegar a ofrecer este título. Precisamente por ello, en AlfaBetaJuega vamos a intentar suponer cómo será The Division en todas sus vertientes, imaginándonos todo lo posible que el producto final podría llegar a mostrar una vez se encuentre dentro de nuestras consolas y pc. Si estáis preparados para lo que se aproxima, coged vuestras armas, suficiente munición y una mascarilla. La cosa puede ponerse bastante cruda.

Antes que nada, debemos partir por el principio de la historia. The Division se sitúa en un futuro cercano, apenas varios años por delante de nuestro presente. La ciudad de Nueva York se encuentra ante una grave crisis, ocasionada por la detonación, durante el Black Friday, de un virus conocido como Dark Winter. A raíz de este suceso, un grupo armado está apoderándose de la famosa ciudad, haciendo que el temor ante esta pandemia se expanda y que los ciudadanos sucumban ante la muerte y la presión. Cientos de personas han fallecido en apenas varios días. La situación actual debe acabar. Para ello, un grupo secreto del Gobierno, “La División”, deberá acabar con los insurgentes y restablecer la paz. El protagonista, al que controlamos, se encuentra en este bando.

Este es el punto de partida en el que nos encontraremos nada más seleccionemos el modo campaña. Con apenas estos datos se dibujan algunas premisas interesantes en nuestra cabeza de lo que podría aportar este título. En primer lugar, estamos en “la Gran Manzana”, una de las ciudades más grandes del mundo sin lugar a dudas. Parte del equipo de Ubisoft y Massive Entertainment ya ha asegurado que el guión no marcará en ningún momento un camino a seguir, pero podríamos estar ante algo mucho más grande que la libertad de elección. Claro está que sería un punto a favor que pudiéramos avanzar en la historia en el momento que nos pareciera oportuno, pero lo auténticamente atractivo sería que estuviera disponible la opción de ir a donde se quisiera cuando se quisiera. Con esto no hablamos de poder recorrernos un (esperemos) amplio mapeado repleto de desolación y caos, que también por supuesto. Lo que pensamos que aumentaría mucho la diversión sería la opción constante de hacer misiones secundarias de todo tipo: desde salvar a rehenes, hasta proteger algún edificio donde se encuentren afectados por el virus, pasando por eliminar algunos grupos de terroristas que campen a sus anchas. Si además de la historia principal se añaden estas tareas optativas, se dotaría al juego de una sensación de mundo vivo, que va cambiando en tiempo real.

Otro de los aspectos concretados gira en torno a los civiles, a los cuales no se les podrán disparar. Sería quizás interesante que, por una vez, los ciudadanos tomaran algún tipo de papel ante todo el drama en el que se encuentran metidos. Usarlos como cebo para distraer al enemigo y que nuestro equipo realice su trabajo quizás sería demasiado cruel y sesgaría demasiadas vidas inocentes. A pesar de ello, no hay que despreciar la oportunidad de que tengan ciertos principios morales y decidan añadirse a la causa de un modo u otro. No estaría nada mal que los habitantes se decantaran por alistarse a nuestras tropas para servir a la causa, ya fuera luchando con nosotros o defendiendo bases o colectivos de inocentes. Del mismo modo, aquellas zonas donde el mal prevaleciera constantemente, algunos civiles podrían optar por sumarse al equipo de los terroristas. Esto no sólo garantizaría el incremento del batallón contrario y propio, sino que haría las veces de aliciente para que el jugador intentara controlar los distintos barrios a base de misiones secundarias. Una forma adicional de hacer más vivo e intenso este universo.

Nada que decir, por cierto, de los finales que ya el propio inicio del guión invita a delimitar. En función de nuestra partida podríamos tener un cierre completamente distinto, dependiendo de si hemos erradicado el Dark Winter, si han muerto casi todos los neoyorkinos, si la División también cae presa del virus o si decidimos unirnos a la causa del nuevo líder. Este pequeño toque añadiría una sutil pincelada añadida de RPG, género del que bebe en algunas mecánicas como veremos en breve.

A pesar de que apenas se produce este hecho unos cuantos años por delante de nuestro presente, la tecnología militar ha avanzado considerablemente y será una constante en todo momento. Gracias a ello, haremos uso de una pulsera que recuerda, en algunos puntos, al Pip-Boy de la saga Fallout. Gracias a ella podremos intercomunicarnos con el resto de miembros, mirar el mapa, armas, munición, etc. No estaría nada mal si a través de alguna de sus opciones se pudiera ver dónde se encuentran, además de los aliados y los enemigos, parte de los infectados a los que podríamos y deberíamos proteger. A estas víctimas, por cierto, deberíamos poder curarlas, una vez pasado el hemisferio del argumento a través de algún tipo de cura o remedio que elaboraríamos nosotros mismos. Sería aconsejable también que se marcaran las zonas de peligro de sublevados para ponerle fin a la situación, así como de las misiones secundarias disponibles. De lo contrario, ante tanta expansión de terreno, se haría bastante ardua la tarea de cumplir con estas tareas optativas.

Ya se ha podido ver que dispondremos de un completo mapa que se desplegará en nuestro entorno, delimitando calles, edificios y bandos. Para hacer esta útil opción algo más compleja e interactiva, se podría ir añadiendo elementos y detalles al registro de la ciudad de la pulsera conforme registrásemos información en libros, mapas turísticos de la calle o mediante nuestro propio análisis del entorno conforme vayamos abarcando nuevos lugares. Se animaría así al usuario no sólo a recorrerse toda la ciudad, sino a investigar cada emplazamiento. Haciendo uso de este dispositivo y sus avances tecnológicos, no estaría de más poder intercambiar objetos digitalizados a través del mismo. El soporte ganaría un plus en versatilidad, ya que podríamos dar y recibir botiquines o munición en cualquier situación y momento, un factor clave especialmente si hacemos uso del multijugador.

En este juego nos enfrentamos a bandas armadas con bastiones en diferentes sitios de la ciudad. Quizás puede que posean alguna vacuna del germen o prototipo de la misma, por lo que sería muy importante podernos introducir en estas bases. La confrontación directa podría ser una opción, pero algo muy original sería la posibilidad de infiltrarnos fingiendo ser algún integrante del grupo contrario. Al más puro estilo de Mística, famosa mutante de los X-Men, reduciríamos a un soldado raso, lo escanearíamos con nuestra pulsera inteligente y adoptaríamos sus rasgos faciales y corporales. ¡Voilà! Ya tenemos pase de temporada para estas guaridas. Este “rastreo” podría ampliarse a los infectados por el virus, encontrando algunos focos palpables de virus en los que habría que desalojar a los habitantes sanos lo antes posible.

No parece, en base a lo mostrado y comentado por Ubisoft, que en ningún momento estos infectados se vuelvan contra nosotros. No por ello hay que suprimir la posibilidad de que tengamos que hacer frente a una horda de enfermos, aunque sea huyendo de un grupo enloquecido y descontrolado a causa de un estado febril o algo semejante.

El auténtico aspecto estrella de The Division, no nos engañemos, será su jugabilidad. Como todo buen shooter que se precie, deberá albergar un amplio registro de armas de fuego, en el cual no pueden faltar las clásicas pistolas, escopetas, metralletas e incluso algún que otro bazooka para derribar barricadas. Sin embargo, a través del uso de una tableta o del mismo joystick, deberíamos poder dirigir un misil inteligente a la zona donde nos interese que alcance nuestro ataque. A este equipo de élite tampoco le vendrían mal algunos inventos novedosos que ya se han mostrado parcialmente, como el dron cegador que se mostró en el tráiler del E3 2014. Podría haber un catálogo de estos, entre los que destacarían una pequeña nave teledirigida que expulsara llamas, otra que se inmolara por petición nuestra o incluso alguna que se situara en el suelo y paralizase a los soldados mediante descargas eléctricas. Las bombas de fragmentación mostradas son un lujo aparte. Estas armas se alimentan de munición, unas balas que deberían estar restringidas en cierto límite al encontrarnos en un contexto de desolación. Sería todo más creíble si, sin llegar a ser un bien escaso, los cartuchos fueran algo que no desperdiciar a la más mínima de cambio.

Haciendo uso de este equipo, deberemos evitar que los enemigos propaguen el virus más todavía de lo que lo han logrado hacer. De ser posible, debería poderse contemplar en tiempo real la situación de la pandemia y su propagación. Si no la controlamos protegiendo zonas de cuarentena o suministrando antídotos, podría contagiarse en toda la ciudad, lo que llevaría a nuestro fin de partida. O mejor todavía: que se extienda a alguna ciudad vecina, por lo que deberíamos acudir a ella para retrasar su expansión. Ante tanto terreno que cubrir, algún vehículo como helicópteros o una especie de jetpack sería algo de agradecer. A modo de añadido extra, se podrían introducir algunos coleccionables, con los que ampliar no sólo datos de la historia, sino con los que conseguir unos cuantos trofeos más y garantizar algún tipo de rejugabilidad.

Otra cosa que se ha llegado a confirmar será la libre elección de habilidades para nuestro personaje. En este guiño prestado de los juegos de rol, podremos evolucionar en el camino que deseemos. Elegir una rama concreta será posible, pero también podremos optar por tomar algunas características que se adapten a nuestro estilo de juego. De esta forma, se garantizará unas partidas personalizadas, que tendrán distintas versiones de avatares en función de cada usuario. Lo mismo pasaría con las armas, que se podrían mejorar conforme vayamos subiendo de nivel al implementarle elementos que encontremos en el entorno. Aunque no cambien por completo, se podría llegar a mejorar premisas como la cadencia de fuego o la velocidad de carga.

Por último se encuentra el multijugador, al que parece que se le dará una gran relevancia. Los jugadores se sumarían a nuestra partida cuando lo desearan siempre que se encuentren en una situación parecida a la nuestra en términos de historia y misiones secundarias. Es por ello por lo que el emparejamiento tendría que estar perfectamente sincronizado para evitar disparidades.

The Division llegará en 2015 a PlayStation 4, Xbox One y PC en una fecha todavía sin concretar. Mientras que no está disponible, nosotros seguiremos soñando. Porque pasear por el reino de lo onírico es gratis, y la información de este trabajo, bien escasa.

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