Jefes de videojuegos que nos decepcionaron hasta límites insospechados

Atención, este artículo contiene SPOILERS de varios juegos.

En muchas ocasiones te hemos hablado de los jefes de videojuegos, enemigos especiales que suelen actuar como el obstáculo final de una fase o del propio título que estemos jugando. Suelen tener un tamaño imponente, una destreza increíble y ser rivales muy difíciles de derrotar, aunque en otras ocasiones nos decepcionan enormemente por no ser lo que esperábamos y lo que estuvimos persiguiendo durante toda la aventura.

Eso es precisamente de lo que queremos hablarte en el día de hoy, pues lo que encontrarás en la lista que te dejamos a continuación es una selección de jefes de videojuegos que nos decepcionaron de tal forma que creemos que merecerían dejar de ser considerados incluso como jefes y pasar a ser enemigos comunes. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos comentes las tuyas propias.

Eveline (Resident Evil 7)

Llegar al final de Resident Evil 7 ofrecía grandes sorpresas y revelaciones argumentales. Anteriormente en el juego de Capcom habíamos vivido grandes combates contra jefes, de modo que era de esperar que el último estuviera a la altura. Pero no lo estuvo. Y es que Eveline se transformaba en una criatura enorme y desagradable que no tenía ninguna dificultad más que dispararle con todo lo que tuviéramos.

Rodrigo Borgia (Assassin’s Creed 2)

A lo largo de todo el maravilloso Assassin’s Creed 2 habíamos estado persiguiendo al Español, una misteriosa figura que acabó resultando ser Rodrigo Borgia, que quería convertirse en Papa para propagar con facilidad la doctrina de los templarios. La lucha final tenía que ser épica, pero nos encontramos con un ridículo combate a puños que, además de ser poco inspirado, fue increíblemente sencillo. No tenía ninguna dificultad.

Alduin (The Elder Scrolls V: Skyrim)

Desde el minuto uno de videojuego Skyrim nos había enseñado que los dragones eran la gran amenaza de la aventura y que había uno de ellos, Alduin, que iba a ser un hueso duro de roer. Sin embargo en la batalla final nosotros ya somos auténticos Dovahkiin muy poderosos, pero por si fuera poco también contamos con la ayuda de tres NPCs invencibles. Usando el grito Desgarro de dragones continuamente Alduin nos duraría poco más de un par de minutos.

Talbot y Marlowe (Uncharted 3: La traición de Drake)

Román y Navarro fueron decepcionantes en el primer Uncharted, Lazarevic estuvo bien en el segundo y Talbot y Marlowe tenían la misión de superarlo. No lo consiguieron. Los enemigos que nos habían estado torturando durante todo Uncharted 3 no tuvieron el final que queríamos. Marlowe moría en las arenas movedizas durante una cinemática y Talbot caía a manos de Nathan Drake en un horrible combate basado en Quick Time Events.

Brumak Lambent (Gears of War 2)

La saga Gears of War ha presentado grandes villanos y en la segunda entrega no fue una excepción. No obstante, el combate final no se producía contra ningún enemigo con nombre al que le tuviéramos muchas ganas, sino que era un simple bombardeo a un Brumak Lambent y la consiguiente huída, mientras este nos perseguía a toda prisa. Bastante épico, sí, pero indudablemente algo muy alejado de lo que esperábamos.

Malus (Shadow of the Colossus)

Dieciséis jefes. No es fácil estar a la altura cuando tienes que dar en el clavo dieciséis veces. El Team ICO casi lo consigue en Shadow of the Colossus, pero patinó en el peor momento posible: con el jefe final. Malus era un dolor de muelas a distancia, pero una vez nos habíamos acercado el problema acababa. Y es que este jefe permanecía inmóvil esperando a que lo escaláramos. Su otro problema es que el diseño no era todo lo acertado que nos hubiera gustado y escalarlo a veces se convertía en una tortura. Pero no por dificultad, sino por un diseño y un tiro de cámara poco inspirados.

Cerrar