Jefes de videojuegos que podías matar con solo darles un golpe

Puede sonar casi utópico y a veces hasta a chiste, pero hay muchos jefes de videojuegos que pueden tumbarse con un solo golpe. Por norma general suelen ser harto difíciles y requerir de mucha maestría, paciencia y maña para acabar con ellos; pero, si se descubre el cómo, sus combates se reducen a una ínfima fracción de tiempo en comparación con el procedimiento normal.

Pequeños guiños que los desarrolladores introducen para recompensar a los que se animan a explorar, o simplemente para ofrecer una solución a quienes, por más que lo intentan, no son capaces de acabar con ese enemigo que tanto les complica las cosas. Hoy vamos a hablaros de ellos, con un recopilatorio que viene cargado de batallas que se solucionan en un santiamén si sabes lo que tienes que hacer.

Peleas difíciles en las que puedes acabar con tu rival con una facilidad pasmosa. A continuación os dejamos la lista de los jefes de videojuegos que podías matar con solo darles un golpe. Algunos, os adelantamos, seguro que no os los esperabais.

 

Bowser – Super Mario Bros.

Alguien como Bowser no podía faltar en una lista como esta. Si llegabas a este jefazo en cualquiera de los castillos sin contar con una flor de fuego, tenías que hacer acopio de ingenio y, sobre todo, de habilidad. Esquivando a esta tortuga-dragón gigante y corriendo hacia el hacha podías cortar el puente y hacer que cayera en la lava, muriendo instantáneamente. ¡Más rápido, imposible!

 

The End – Metal Gear Solid 3

Este jefe tenía varias estrategias con las que hacer que su vida acabara rápidamente. Además de enfrentarte contra él por la vía más tradicional, tenías la opción de avanzar la fecha interna de la consola para que muriera de vejez, y otra opción más afín a esto de «dar el golpe de gracia» era aprovechar su mayor momento de debilidad. Al poco de conseguir el rifle de francotirador, en el río, puedes ver a The End a lo lejos, a punto de entrar en el recinto. Un disparo en la cabeza y despídete de él… y de su silla de ruedas.

 

Vilipendulia – The Legend of Zelda: The Wind Waker

A las plantas siempre hay que regarlas, salvo contadas excepciones. En The Legend of Zelda: The Wind Waker quisieron ir directos a por esta excepción con el jefe del Bosque Prohibido, la Vilipendulia. Aunque era necesario hacer que cayera al suelo usando el bumerán, una vez se desplomaba y se abría, con tan solo rociar sobre ella una botella con Agua del Bosque (rellenándola previamente, por supuesto), podías acabar el combate ipso facto. Nada de espadazos ni esquivas, una sesión de riego y a otra cosa.

 

Adamantaimai – Final Fantasy XV

El jefe más grande y con mayor cantidad de vida de todo el juego puede caer de un simple golpe, aunque sea algo con una probabilidad bastante reducida. Equipándote el Anillo de Lucis, yendo a por esta descomunal y célebre tortuga y manteniendo presionado el botón triángulo podías desencadenar el hechizo más poderoso de todo el juego. Tanto, que el Adamantaimai cae al momento, aunque la mayor contrapartida es que es algo con una tasa de éxito del 1%.

 

Wyvern antiguo – Dark Souls III

Este jefe opcional de Dark Souls III tardó poco en hacerse popular por su dificultad. Enfrentarse a un dragón de semejante tamaño y con tan malas pulgas no era tarea sencilla, aunque en Dark Souls es raro toparse con algo sencillo. Aún así, los jugadores descubrieron que había una forma de acabar con él dando solo un golpe. Solo había que subir una altura considerable y, una vez arriba, esperar a que dejase de lanzar llamas para asestarle una letal estocada en la cabeza lanzándose sobre ella.

 

Nightmare – The Legend of Zelda: Link's Awakening

El jefe final de The Legend of Zelda: Link's Awakening tiene un amplio compendio de formas en las que transformarse, aunque la más dura y destacable de todas es la final, un gigantesco ojo sombrío. Generalmente, habría que hacer un buen acopio de flechas para aniquilarlo, sin embargo, si habías obtenido previamente el bumerán, un solo golpe de este valdría para acabar de una vez por todas esta aventura.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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