Jefes de videojuegos que te pondrán los pelos de punta

Jefes de videojuegos que te pondrán los pelos de punta

Los videojuegos tienen muchas señas de identidad. Algunos nos permiten tomar decisiones, otros movernos libremente por enormes mundos abiertos y otros nos enfrentan a poderosos y temibles jefes o bosses, esos enemigos superiores al resto de villanos que nos hemos encontrado a la largo de la aventura. Es precisamente de ellos de lo que queremos hablarte, una vez más, en el nuevo artículo que te acercamos hoy.

Y es que lo que encontrarás en el listado que te dejamos a continuación es una selección de jefes de videojuegos que destacan por una cosa: son capaces de ponernos los pelos de punta por un motivo u otro. Evidentemente esta es una selección personal y subjetiva. No son más que nuestras propuestas, pero si lo deseas nos encantaría que nos dejaras en la caja de comentarios los jefes de videojuegos que logran ponerte a ti de este modo.

Pyramid Head (Silent Hill 2)

Uno de los enemigos más memorables de todos los tiempos tiene el honor de pertenecer a la saga Silent Hill. Concretamente, en la segunda entrega de la franquicia del pueblo maldito conocíamos a Pyramid Head, un aterrador jefe al que nos cruzábamos en varias ocasiones y que siempre iba ataviado, precisamente, con una pirámide en la cabeza y con una espada casi más grande que nuestro protagonista. Su pausado movimiento lo volvía terrorífico.

Bitores Méndez (Resident Evil 4)

Hay muchos jefes inolvidables en Resident Evil 4, pero tal vez el que más respeto consiguiera infundir fuera Bitores Méndez. Se trata del antiguo alcalde del Pueblo, la primera localización que visitamos en el juego de Capcom ambientado en España. Saddler turbó su mente y lo convirtió en un ser increíblemente poderoso y temible para todos los forasteros, como Leon S. Kennedy. Logra dar miedo con su sola presencia.

Vicaria Amelia (Bloodborne)

From Software siempre ha sabido crear jefes míticos y terroríficos. La saga Dark Souls es buena prueba de ello, pero los bosses de Bloodborne se llevan la palma. Hay donde elegir, pero nosotros nos quedamos con uno de los primeros: Vicaria Amelia. Esta religiosa se transforma en una bestia que mezcla la apariencia de un lobo y un ciervo. Su aspecto es increíblemente terrorífico, pero más todavía es verla en acción y, sobre todo, escucharla dar gritos.

La Bestia (inFamous 2)

En ocasiones lo único que hace falta para que un jefe de videojuego te ponga los pelos de punta es que haga gala de un tamaño absolutamente fuera de lugar. Eso es lo que ocurría con la Bestia de inFamous 2, la segunda y última aventura de la franquicia protagonizada por cole MacGrath. Al final podíamos unirnos a ella y no es una decisión poco inteligente, pues da tanto miedo a simple vista como problemas en la batalla.

Majora (The Legend of Zelda: Majora’s Mask)

La saga The Legend of Zelda ha tocado muchos géneros a lo largo de su dilatada historia, pero el terror nunca ha estado más presente que en Majora’s Mask. Precisamente la Máscara de Majora era el jefe final de un videojuego repleto de terroríficas pinceladas que concluía con un boss que a muchos de los usuarios del juego les pareció increíblemente “malrrollista”. Todavía sigue en el recuerdo.

Valus (Shadow of the Colossus)

Cuando jugamos a Shadow of the Colossus por primera vez no sabíamos qué esperar. Es por ello que Valus, el primer coloso, es capaz de ponernos los pelos de punta. No es el más poderoso, ni el más rápido, ni siquiera el más grande. Sin embargo, es el primero. Vernos ante él sin nada más que una espada y un arco es una sensación difícil de explicar, pero la satisfacción al vencerlo nos envuelve y nos reconforta.

Gusano perforador (Gears of War 2)

Ser engullido por una bestia gigante nunca es plato de buen gusto, pero eso es precisamente por lo que tuvo que pasar Marcus Fenix y su grupo en Gears of War 2. Un gusano perforador tan extenso como una ciudad los tragó y tuvieron que abrirse paso por sus entresijos. Esta fase nos puso los pelos de punta por otros motivos distintos al resto, pues la repulsión de algunas de las escenas se nos quedaron grabadas a fuego.

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