Jefes de videojuegos tan fáciles que te harán reír

Los combates contra los jefes en videojuegos siempre han sido momentos especiales. Estos enemigos más poderosos que aquellos con los que te encuentras normalmente son los encargados de realmente poner a prueba tus capacidades, de sacar a relucir toda tu habilidad para intentar vencerlos y seguir avanzando en la trama, o también de hacer que te rías a carcajada limpia.

Porque no siempre dan pie a batallas cruentas y complicadas. Hay enemigos finales que quedarán para el recuerdo por ser algo tan fácil que era capaz de hacerte reír, y es precisamente de ellos de los que queremos hablar en este nuevo listado que os traemos. Hemos hecho un poco de investigación, y también tirado un poco de memoria, para presentaros a aquellos jefes de videojuegos tan fáciles que te harán reír. Y no exageramos, eran exageradamente simplones y sencillos.

 

Gran Bob-Omb – Super Mario 64

El primer nivel de Super Mario 64 es una master class de diseño de niveles 3D. Cuando llegó Nintendo 64, la adaptación a los entornos tridimensionales sufrió un salto gracias al exfontanero, y “Bob-Omb Battlefield” servía para ilustrar el camino a seguir, aunque su jefe también servía para indicar cómo poner las cosas fáciles, demasiado fáciles. El Gran Bob-Omb pudo ser complicado en su momento, cuando éramos novatos en este tipo de juegos; pero ahora es un absoluto paseo.

 

Cloud & Candy – Yoshi's Story

Hay que señalar que Yoshi's Story no es precisamente el juego más complejo y exigente de los que hayan lanzado los de Kioto. Pero el caso del jefe Cloud & Candy roza lo insultante para el jugador más avezado. Un enemigo al que debes derrotar devorándolo a base de lengüetazo, pero que, además, con cada golpe que le das recuperas vida. ¿Se puede poner más fácil todavía? Lo dudamos, muchísimo.

 

Leader – The Incredible Hulk

Hulk tuvo su propia aventura en solitario en 1994, con el lanzamiento de The Incredible Hulk para Super Nintendo, Mega-Drive, Master System e incoluso Game Gear. Tuvo una buena acogida entre la crítica y el público, los superhéroes siempre gustan, y más con este poder destructivo. Pero seguro que el amor profesado no tenía que ver con su combate final. El gran enemigo, Leader, el que había causado todo, protagoniza un combate en el que no hace absolutamente nada. Llegas, le das un puñetazo y ves el final. La única forma de morir aquí era tirar tu consola por el balcón.

 

Lucien – Fable 2

No importa lo mal o bien que te pudiera caer este personaje. La única dificultad que tenía era saber apuntar para darle el golpe que necesitaba para morir. Exacto, matar a Lucien solo requiere acertar una vez y no preocuparse por nada más. Otro de esos combates que pasarán a los anales de la historia porque hasta un gato podría superarlos si le diera al mando. Se ve que no querían estresarnos mucho con Fable 2.

 

Mysterio – Spider-Man 2

Si la situación del combate ya no era lo suficientemente surrealista, con un encontronazo en una tienda de ultramarinos, la resolución ya era el acabose. Mysterio no solo hacía gala de una cansina verborrea y una gran cantidad de barras de vida, también de una fragilidad de esas difíciles de olvidar. Tu único objetivo en el combate era correr hacia él, que permanecía quieto al lado del mostrador, y darle un buen puñetazo para ver cómo todas esas barras se desplomaban, como él, como su dignidad.

 

Drill Eggman (Robotnik) – Sonic the Hedgehog 2

Este no es un caso de jefe que solo requiera un impacto para perecer, pero sí es de esos con un patrón más sencillo que el mecanismo de un botijo. Requiere los ya clásicos 8 golpes para acabar con él, pero Drill Eggman es extremadamente fácil. Su vehículo se desplaza de un lado a otro de la pantalla con una velocidad constante y con la única amenaza de un taladro que puede disparar a una velocidad que lo convierte en algo que se esquiva sin complicación alguna. Buen primer jefe, mal reto para los experimentados.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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