La importancia de pararse a observar en los videojuegos de mundo abierto

La presente generación de consolas ha estado marcada por un tipo de videojuego muy concreto: los mundos abiertos. Aprovechando las nuevas capacidades de las consolas han sido muchas las compañías que han decidido llevar sus sagas al mundo abierto a pesar de que no les hiciera falta. Como consecuencia muchos usuarios han acabado hartos de tener que recorrer enormes mundos en historias que no los necesitaban.

Sin embargo, hoy nuestros compañeros de Kotaku nos recuerdan la importancia de pararse a observar en los sandbox. En los grandes mundos abiertos ha habido un trabajo concienzudo de diseño detrás, de modo que de vez en cuando lo mejor que podemos hacer es dejar de usar el viaje rápido y darnos un garbeo por el mundo en el que se nos ha metido. Probablemente quedaremos sorprendidos con lo que podamos encontrar en ellos.

Desde el mencionado portal ponen como ejemplo a la emblemática saga Yakuza, pero si miramos en los últimos años podríamos hablar de The Witcher 3: Wild Hunt, The Legend of Zelda: Breath of the Wild, The Elder Scrolls V: Skyrim o Fallout 4. Son títulos en los que merece la pena dejar de lado un momento la acción y ponernos a investigar cada rincón, a leer cada documento o sencillamente a observar un paisaje único que probablemente no puedas encontrar en otra obra.

Esta es precisamente la grandeza de los videojuegos de mundo abierto y una de las razones por las que siguen triunfando. En una época en la que muchos solo quieren terminar un juego lo más rápidamente posible para poder ir a por el siguiente, es bueno recordar que a veces detenerse y observar lo que nos rodea (aunque sea digital y virtual) es lo mejor que podemos hacer para disfrutar como es debido de un buen sandbox.

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