La policía asalta a un jugador profesional de Overwatch que los confunde por "swatting"

Desde hace unos meses, se ha convertido en habitual la práctica del «swatting». Esta broma pesada, que se realiza a los streamers enviando a fuerzas de los SWAT a sus casas mientras están en plena emisión, ha sido desencadenante de situaciones que a veces han llegado a resultar extremadamente graves. De hecho, varios estados de Estados Unidos han endurecido sus leyes para multar y castigar a quienes hagan estas llamadas con fines jocosos. 

Hablamos de esta práctica de mal gusto porque, hace muy poco, el jugador profesional de Overwatch, Felix «xQc» Lengyel, parecía haber sido víctima de ella. En mitad de un streaming, el gamer, que había sido suspendido de la competición del videojuego e incluso multado por lanzar varios comentarios homófobos, tuvo que detener la partida de forma totalmente inesperada. Como se pudo ver en directo, levantó las manos y se levantó despacio y sin movimientos bruscos. La policía había entrado en su casa.

Aclarada la situación, Lengyel comentaba con varios de sus compañeros que había sido víctima de «swatting», estaba convencido de ello. Sin embargo, al poco tiempo, Brennon Hook, comentador de la Overwatch League, salió a Twitter para aclarar que todo había sido fruto de «una queja de los vecinos por el ruido, no un intento de swat». Al parecer, el streamer había elevado demasiado el volumen de sus voces y del juego mientras emitía en directo, enfadando al vecindario y provocando que llamaran para que dejara de hacerlo.

Como se suele decir, todo quedó solo en un susto. Probablemente a partir de ahora xQc baje un par de tonos a la hora de emitir sus partidas a través de Twitch.tv, o los vecinos aprendan que en realidad no pasa nada y tan solo está frente a la cámara y emitiendo. Sea lo que sea, al menos esta vez no fue cosa de alguien con ganas de gastar malas bromas.

 

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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