La tecnología de escucha binaural resurge gracias a la realidad virtual

Parece increíble, pero la última tecnología que aspira a revolucionar el mundo del entretenimiento no data ni de ahora ni del siglo pasado… sino de finales del XIX. La escucha binaural es un mecanismo de grabación que asegura la percepción de cualquier sonido con una calidad que imita exactamente la audición humana en condiciones naturales. Es decir, que apuesta por el realismo de experimentar estímulos sonoros como si estuviesen produciendose realmente dentro de nuestro campo de audición, o en otras palabras, más inmersión a nivel auditivo. Y si hablamos de inmersión, la realidad virtual no puede tardar en asomar.

The Verge se hace eco de este mecanismo, que puede resurgir con fuerza en nuestros días procedente del pasado. De ello podría ocuparse Oculus VR, que ha registrado una tecnología basada en la escucha binaural y desarrollada por RealSpace3D para el último prototipo de Oculus Rift, denominado Crescent Bay. Igualmente, el dispositivo de Sony Project Morpheus incluirá en su kit de desarrollo una solución para este tipo de audio, con lo que la puerta de entrada para este sistema de grabación está abierta de par en par.

“Cuando el sonido se percibe desde la misma dirección que un estímulo visual, la credibilidad de la experiencia virtual se incrementa enormemente”, ha declarado Richard Marks, de Sony Computer Entertaintment America, a The Verge. “Aunque podemos llevar a cabo experiencias puramente visuales en realidad virtual, añadir audio en 3D aumenta en gran medida el impacto y profundidad de la experiencia virtual”. Por el momento, la tecnología de escucha binaural requiere auriculares para su escucha y el uso de dos micrófonos incorporados dentro de una cavidad que simula la oreja humana para su grabación, lo que da lugar a la réplica de un campo auditivo similar al que captan constantemente nuestros oídos. “Puedes oir a un pájaro volar sobre tu cabeza. Escucharás un susurro en un oído. Y si grabas a una banda musical, la escucharás exactamente tal como estaba posicionada mientras tocaban”, explica Edgar Choueiri, profesor de mecánica e ingeniería aeroespacial en la Universidad de Princeton

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