La trayectoria del Team ICO hasta llegar a The Last Guardian

La trayectoria del Team ICO hasta llegar a The Last Guardian

Parece imposible de creer, pero The Last Guardian está a veinticuatro horas de ver la luz en las tiendas de todo el mundo. El eternamente esperado videojuego de Sony, que iba a salir en PlayStation 3, que fue anunciado hace diez años y que llegó a ser considerado cancelado por la mayoría de los integrantes de la industria del videojuego. En el E3 de 2015 dio la sorpresa y reapareció. Y con él lo hizo Fumito Ueda.

Hoy, para conmemorar el lanzamiento de esta obra de arte, cuyo análisis ya puedes leer en AlfaBetaJuega, queremos repasar la trayectoria del Team ICO, el alternativo estudio que ha dado a luz a este título. Pero para hablar del Team ICO hay que hacerlo inevitablemente de la figura del mencionado Ueda. Y es que sin el genio nipón no existiría nada de lo que ahora consideramos un legado de obras de culto.

En palabras del propio Ueda, fue un niño curioso. Sus máximas motivaciones e intereses eran los animales y sus movimientos. De ahí su interés por animar diferentes animales virtuales. Así nació lo que sería una exitosa carrera en el desarrollo de videojuegos. Sin embargo no pudo ganarse la vida como artista convencional y tuvo que dar el salto a la industria del ocio electrónico en 1995.

Fue precisamente entonces cuando se incorporó a la plantilla de WARP, donde comenzó a trabajar como animador en el videojuego Enemy Zero para la Sega Saturn. El desarrollo fue tortuoso y agotador, pero las metas de Ueda eran mucho más ambiciosas que ser un mero animador. El nacido en Hyogo consiguió fichar por Sony Computer Entertainmentd, donde empezó a liderar a un grupo al que denominó Team ICO, pues el proyecto en el que trabajaban era ni más ni menos que ICO.

Llegó el año 2001 y con él dio comienzo una nueva era de videojuegos. Ueda había dado a luz su primera obra de arte, a la que él mismo denomina diseño sustractivo. Era un juego repleto de soledad, alto grado emocional, un argumento simple y una enorme escasez de diálogos. Controlamos a un niño llamado Ico que ha sido encerrado en una especie de tumba. Se despierta y su objetivo es salir del complejo en el que ha sido retenido. En su camino de escape, sin embargo, se topa con Yorda, una misteriosa joven blanquecina, pálida y etérea.

Comienza entonces un viaje conjunto a amistad pese a la ausencia de palabras entre ambos personajes. Tenemos que guiarla, cogerla de la mano y colaborar con ella resolviendo puzles al tiempo que nos libramos de unas sombras que nos atacan ocasionalmente. El resultado es una de las obras más conmovedoras que hemos vivido en nuestra extensa experiencia de juego en el mundillo.

Pero Ueda aún se guardaba otro as en la manga. Tras acabar el desarrollo de ICO daría comienzo el de otro proyecto con unas características muy similares pero con identidad propia. Su nombre es por todos conocido: Shadow of the Colossus. El éxito en el nicho de mercado de ICO propició que lo nuevo de Ueda fuera muy esperado por los fans. De hecho consiguió a traer a mucho más público y a día de hoy es la obra insignia del Team ICO, habiendo relegado a ICO a un segundo plano.

Otros cuatro años de desarrollo desembocaron en un estreno de Shadow of the Colossus en el año 2005. En este nuevo videojuego del estudio encarnábamos nuevamente a un joven que tenía una relación con una chica. En esta ocasión la chica se encontraba muerta, por lo que el joven decidía llevarla a una especie de lugar de culto donde poder resucitarla. Dormin, una voz celestial salida de la luz, nos invitaba a iniciar un viaje peligroso para hacer realidad nuestro deseo: debíamos eliminar a dieciséis gigantescos colosos para convencer al ente de nuestra valía.

Nuevamente estábamos ante un juego parco en palabras que se explicaba por lo que vemos, la llamada narrativa ambiental. Los puzles de ICO daban paso a la exploración de escenarios a lomos de nuestro querido caballo Agro y al combate más épico trepando por el lomo de enormes seres. La complicidad con un animal como Agro demostraba el cariño de Ueda por los seres más indefensos, como confesaba el propio creativo.

Aunque narrativamente tanto ICO como Shadow of the Colossus avanzan lentamente, ambos juegos tienen un punto en común: un final inolvidable. Otro de los factores comunes es la presencia de una iluminación sobreexpuesta que caracteriza el apartado estético de la obra del Team ICO.

Llegó el mes de febrero de 2007 y la atención volvió a posarse sobre Fumito Ueda y su equipo. La revista japonesa Famitsu desvelaba que la compañía estaba trabajando en un nuevo proyecto, ahora para la recién estrenada PlayStation 3. Por su parte, Shuhei Yoshida, presidente de Sony Worldwide Studios hablaba en agosto de ese mismo año de un título “muy, muy bueno”, dando a entender que el proyecto ya estaba avanzado.

Nada de ello sería realidad. Y es que no fue hasta el año 2009, concretamente durante la celebración del Electronic Entertainment Expo de Los Ángeles, cuando se confirmó que lo nuevo del Team ICO era The Last Guardian. Desde entonces, el más absoluto silencio imperó en las inmediaciones de la compañía japonesa, que comenzó a dar pie a los rumores de cancelación. Todos lo pensábamos, pero como comentábamos al principio del artículo, Ueda regresó en el E3 de 2015 (el mismo escenario donde presentó su obra) y The Last Guardian renació.

Año y medio después lo nuevo del Team ICO está a punto de llegar a las PlayStation 4 de todo el mundo. Las limitaciones técnicas de PlayStation 3 impidieron a Ueda hacer lo que deseaba con su título, especialmente en lo referido a las animaciones de Trico (el perro gigante coprotagonista de la aventura y que es un claro homenaje al nombre de la compañía y a sus inicios con el inolvidable ICO).

The Last Guardian supone un apretón de manos entre los dos videojuegos que componían hasta ahora el catálogo de creaciones del estudio. Por un lado tenemos la colaboración entre dos seres (otra vez un niño, ahora con Trico) y por otro la presencia del propio Trico, un enorme perro peludo y con aspecto similar a algunos de los colosos de Shadow of the Colossus. Las señas de identidad del estudio vuelven a estar presentes, pero la emotividad es una de las más evidentes.

Fumito Ueda vuelve a demostrar su cariño por lo sencillo, lo tierno, lo infantil, lo luminoso, lo artístico. También por los animales y el bien que estos hacen en los niños. En cierto modo, The Last Guardian parece el reflejo definitivo de lo que era Ueda cuando era pequeño. El Team ICO y Fumito Ueda han vuelto con The Last Guardian, el videojuego eternamente esperado, y esperemos que sea para quedarse.

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