La vuelta a la vida de las aventuras gráficas

El género de la aventura gráfica ha estado siempre ligado a la llamada Edad de Oro de los videojuegos. Nombres como LucasArts o Sierra, por no hablar de sagas como Leisure Suit Larry, Monkey Island, Indiana Jones, o Simon The Sorcerer, están ligados a los inicios de este maravilloso (maravilloso de maravilla, no de cursilería) mundo de los videojuegos. Como todo, tuvo su momento de esplendor, para caer luego en un profundo letargo durante el cual, sólo hemos tenido fogonazos de nostalgia en forma de creaciones independientes en su mayoría, y la emulación ha sido nuestro Matrix privado donde el tiempo no pasa y revivimos una y otra vez esas aventuras.

Sin embargo, no hay mal que cien años dure, y el género parece haber despertado de su letargo gracias a la actividad, primero del circuito indie, y más recientemente gracias a la atención de las grandes compañías (nada escapa al escrutinio de la rentabilidad), que se han percatado de que el formato de aventura tiene sus fieles, y que estos fieles tienen dinero en sus carteras. Así que, primero probaron con los remakes… y funcionaron. Así que, ¿por qué no reinventar el género? Y nacieron las aventuras episódicas, aventuras interactivas por episodios, el nombre aún no está claro.

Con este planteamiento, nuestro compañero Nuño Orgaz se ha embarcado en la difícil tarea de poner en orden sus ideas y transmitirnos, en el artículo de Opinión de mañana, su convicción de que el género ha vuelto a la vida, aunque haya que rascar para verlo, e incluso lidiar con la polémica de su nueva forma. ¡Os esperamos!

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