Las 10 personas que hay en cada ciudad de un videojuego

Las 10 personas que hay en cada ciudad de un videojuego

Las ciudades, ese epicentro de culturas, vida y personas en los que hay tantas cosas que se pueden hacer cuando estás en un videojuego. A lo largo de todos los años de esta industria hemos podido ver todo tipo de núcleos urbanos en los diferentes títulos que hemos jugado. Lugares repletos de fantasía y con diseños imposibles, o incluso otros mucho más fieles a la realidad, hasta el punto de ser casi un calco de lo que tenemos en nuestro mundo.

Pero los edificios y las ciudades no son nada sin su gente. Los NPC, o PNJ (Personajes No Jugables) en español, son los que dan vida a estas urbes y permiten una mayor interacción. Sus posibilidades son casi infinitas, sin embargo, hay algunos estereotipos que se repiten como el ajo independientemente del título en el que te encuentres.

En Dorkly lo saben, por eso han elaborado esta lista que te traemos. No importa a cuántos hayas jugado, a los géneros que te hayas acercado, hay un 90% de posibilidades de que te hayas topado con cualquiera de estos personajes que vas a ver a continuación.

1 – El viejo que dice que las cosas están algo raras últimamente.

El peligro se cierne sobre el mundo, o al menos sobre esta antaño apacible ciudad. Los más ancianos han visto de todo, pero la situación actual se escapa a su comprensión. No pueden entenderlo, pero están seguros de que están sucediendo cosas muy extrañas.

 

2 – La mujer que se ha quedado en la calle y te pide ayuda para buscar sus llaves.

Ay, el que más y el que menos seguro que alguna vez ha vuelto a casa y se ha topado con que no llevaba las llaves encima. Esta situación, mucho más común de lo que pensamos, también tiene su réplica videojueguil. Rara es la franquicia que no te hace ser el gran amigo o gran amiga de esa mujer que se ha visto en la calle y pide tu auxilio para encontrar sus llaves. No seas mala persona y échale un cable.

 

3 – El «malote» que no se fía de ti y te desafía.

No te conoce de nada, de hecho no te ha visto en toda su vida, pero no le inspiras confianza y te va a poner a prueba para que demuestres tu valía, o para fardar de que es mejor que tú. Una carrera por esa ciudad que tan bien conoce y su derrota son más que suficientes para hundirle la moral y hacer que solo emita un gruñido mientras te acusa de tramposo. Encima de orgulloso, mal perdedor.

 

4 – La chica que necesita un objeto que no tienes, pero que no te lo dice.

«Hay algo que bloquea el paso, ¿puedes solucionarlo?». Cuántas y cuántas veces habremos visto esto y habremos buscado mil maneras de poner remedio para descubrir que es imposible, al menos por el momento. Podían ahorrarse esas vueltas señalando eso que necesitas y que todavía te es imposible tener.

 

5 – El nerd vergonzoso que no es capaz de declararse.

El amor es otro de los elementos que aparece en al menos dos de cada tres ciudades de videojuegos. Una chica hermosa y un chaval vergonzoso y, normalmente, con unas buenas gafas de culo de botella. Qué cóctel más típico, ¿verdad? Y qué familiar para los que llevamos un buen tiempo con los mandos.

 

6 – Esa persona que ha escuchado algo raro en ese sitio y te insiste en que vayas a ese sitio para hacer algo en ese sitio.

Se pueden dejar las cosas claras con menos repeticiones, pero hay diseñadores y desarrolladores que consideran necesario remarcar constantemente que algo está pasando en un sitio y que debes ir ahí. Una localización con un nombre de color diferente en la caja de diálogo que aparece una y otra vez para taladrar tu subconsciente. Ve antes de empezar a soñar con ello.

 

7 – El animal que no habla, ni hace nada, pero con el que puedes interactuar.

Ves un perro, te acercas y se abre la opción de hablar con él. Tus expectativas se disparan hasta que lees un «Guau». ¿Qué esperabas?

 

8 – El tendero que tiene el establecimiento cerrado pero te venderá si le ayudas.

Qué casualidad que has llegado a esta nueva ciudad en plena noche y con una gran tormenta de por medio. Has peleado mucho y necesitas objetos para curar a tu equipo, sobre todo si estás en un RPG; vas a la tienda y ¡oh!, cerrada. No es horario de apertura, pero hacer un favor al dueño del establecimiento te puede permitir acceder a su catálogo. Qué más da que no te conozca de nada y que sea tan poco profesional.

 

9 – El dueño de la posada que parece no saber que te puedes curar por tu propia cuenta.

El negocio de las posadas y las tabernas podría irse a la quiebra fácilmente en los videojuegos. Te puedes curar siempre que quieras, pero los posaderos siguen ahí, tras el mostrador, con sus brazos cruzados y su cara de indiferencia esperando a que pagues por pasar la noche, veas un fundido a negro, oigas una melodía y vuelvas a tener al equipo en marcha. ¿Alguien les ha dicho que el tendero te vende pociones?

 

10 – El que no para de hablar y te hace perder toneladas de tiempo.

Los jugadores de Pokémon saben bien de qué va esto gracias a los Centros Pokémon. Alguien no para de charlar, así que tú a tus cosas, pulsando el botón A para que todo pase; pero, ¡ah!, acabas de darle otra vez para volver a hablar. Vuelves a ver lo mismo y te despistras otra vez. ¡J***r! ¡Otra vez la verborrea!

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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